El tratamiento con un inhibidor de la proteasa aumenta los niveles de fibrinógeno es sangre, lo que está relacionado con un endurecimiento de las arterias, según un estudio estadounidense publicado en la edición del 30 de marzo de la revista AIDS. Por el contrario, los pacientes tratados con un inhibidor de la transcriptasa inversa no análogo de nucleósido (ITINN), al igual que el grupo de control de pacientes sin VIH, presentaron unos niveles de fibrinógeno menores que los de las personas que recibieron un inhibidor de la proteasa.