La infección por VIH prolongada y el pobre control de la inflamación, y no el tratamiento, predicen riesgo de aterosclerosis
La infección prolongada por VIH constituye el único factor de riesgo significativo relacionado con el aumento del grosor de la íntima-media de la carótida, un marcador de aterosclerosis, según ha informado un estudio caso-control francés.



