XVIII Conferencia sobre Retrovirus e Infecciones Oportunistas, jueves

Boletín de NAM con motivo de la edición de 2011 de la CROI (Boston, EE UU).

Jueves, 3 de marzo de 2011

Tratamiento anti-VIH: Resistencia transmitida

Cada vez hay más datos que demuestran que en países de ingresos bajos y medios se están produciendo casos de transmisión de cepas del VIH resistentes a fármacos antirretrovirales.

Una investigación realizada en once países del África subsahariana evidenció que las posibilidades de detectar virus con resistencia transmitida (o primaria) aumentaron en más de un 33% por cada año que el país había estado ampliando el acceso al tratamiento contra el VIH.

En otro estudio, que contó con personas recién diagnosticadas de VIH en Kampala (Uganda), se ha comprobado que aproximadamente el 9% de los participantes presentaban virus resistentes al menos a un fármaco antirretroviral.

También se ha detectado un aumento en las tasas de resistencia transmitida en Centroamérica y América Latina: hasta un 7% en México y un 20% en algunas partes de Brasil.

Un estudio llevado a cabo por la Organización Mundial de la Salud (OMS) puso de manifiesto que algunos países de África se estaban encontrando con dificultades para proporcionar el nivel de atención del VIH necesario para reducir el riesgo de que se desarrollen resistencias: Las existencias de fármacos escasearon con frecuencia, se registró una elevada tasa de pérdidas de seguimiento y, a menudo, los pacientes no recogieron su tratamiento en el momento oportuno.

Tratamiento anti-VIH: Raltegravir una vez al día

La dosificación de una toma diaria de raltegravir (Isentress®) desembocó en unos resultados clínicos peores que el tratamiento de dos veces al día con el mismo fármaco en pacientes que iniciaban por primera vez la terapia antirretroviral.

Las personas que tomaron la dosis una vez al día fueron menos propensas a conseguir una supresión de la carga viral a niveles indetectables.

Raltegravir constituye una nueva e importante opción terapéutica, sobre todo en el caso de los pacientes con amplia experiencia en tratamientos.

El fármaco recibió la aprobación para su dosificación en dos tomas al día.

Sin embargo, sus principales competidores son terapias de una toma diaria, y algunos estudios sugieren que los pacientes suelen encontrar que las dosificaciones más frecuentes les resultan menos convenientes, lo que conduce a un menor nivel de adhesión y, por tanto, a que las posibilidades de lograr una supresión total de la viremia sean más pequeñas.

Por este motivo, se diseñó un estudio para comprobar la seguridad y eficacia de la administración de una dosis diaria de raltegravir, en el cual participaron 770 pacientes que empezaban el tratamiento anti-VIH por primera vez. Los participantes fueron distribuidos de forma aleatoria para recibir una dosis de 800mg de raltegravir una vez al día o 400mg dos veces al día. Los pacientes también tomaban Truvada® (FTC/tenofovir).

Transcurrido un año bajo terapia, el 83% de los pacientes que tomaron el tratamiento una vez al día presentaron una carga viral inferior a 50 copias/mL, frente al 89% de los que lo hicieron en dos tomas diarias.

La dosificación de raltegravir una vez al día funcionó especialmente mal en los pacientes cuya viremia basal había estado por encima de 100.000 copias/mL. Solo el 75% de estas personas logró alcanzar una carga viral inferior a 50 copias/mL, frente al 84% de los que tomaron el fármaco dos veces al día.

Se observaron niveles más bajos de raltegravir en sangre en los pacientes que tomaron el tratamiento en una toma diaria.

Por consiguiente, el equipo de investigadores concluyó que la terapia de una vez al día con raltegravir resultó inferior.

Efectos secundarios: Pérdida de masa ósea

Los resultados de un pequeño estudio sugieren que los cambios que se producen en el sistema inmunitario poco después de iniciar el tratamiento antirretroviral parecen estar relacionados con la pérdida de hueso.

Actualmente, la pérdida de densidad mineral ósea está reconocida como un efecto secundario del tratamiento anti-VIH. Se desconocen los motivos exactos que la producen, así como las consecuencias clínicas a largo plazo.

Un equipo de investigadores de EE UU se centró en los cambios que tienen lugar en el sistema inmunitario en las primeras doce semanas de terapia antirretroviral. Durante ese período, muchos pacientes experimentan una notable recuperación en el recuento de CD4. La activación inmunitaria se ha relacionado con la pérdida ósea en pacientes sin VIH.

El estudio que llevaron a cabo contó con 20 pacientes que iniciaban su tratamiento antirretroviral por primera vez. Todos respondieron bien a la terapia y, transcurridos seis meses, 19 de ellos tenían una carga viral indetectable.

Sin embargo, los análisis de sangre efectuados para monitorizar los biomarcadores de formación ósea evidenciaron que, durante este período, se produjo una pérdida de hueso.

Se registró un incremento especialmente notable en las tasas de reabsorción ósea (pérdida o reasimilación del hueso) en las semanas siguientes al inicio de la terapia antirretroviral. El equipo de investigadores comentó que el cambio fue similar al observado en las mujeres con menopausia.

La pérdida de masa ósea alcanzó un máximo doce semanas después de empezar el tratamiento.

Un estudio realizado en animales arrojó unos resultados parecidos y dejó patente que la pérdida de masa ósea estuvo acompañada de una reconstitución inmunitaria.

El equipo de investigadores considera que sus hallazgos podrían tener implicaciones en el ámbito de la atención médica del VIH y que podría resultar adecuado tomar un tratamiento para prevenir la pérdida ósea en las primeras etapas de la terapia antirretroviral.

VIH y hepatitis C: Buenos resultados de telaprevir

Telaprevir -un inhibidor de la proteasa del virus de la hepatitis C (VHC)- parece funcionar bien en personas coinfectadas por VIH y VHC.

El fármaco experimental se utilizó en combinación con el tratamiento estándar contra el VHC, consistente en interferón pegilado y ribavirina.

Se sabe que la combinación de telaprevir con estos fármacos funciona bien en pacientes que solo tienen hepatitis C. El equipo de investigadores decidió comprobar la seguridad y eficacia de la terapia experimental en personas coinfectadas.

Su investigación se dividió en dos partes. En la primera se tuvo en cuenta a los pacientes con un recuento elevado de células CD4 que aún no estaban recibiendo una terapia anti-VIH.

En la segunda parte, participaron personas que estaban tomando una terapia antirretroviral basada en efavirenz (Sustiva® o Stocrin®) o atazanavir (Reyataz®). Se seleccionaron estos fármacos porque los análisis de laboratorio habían evidenciado que presentaban un riesgo pequeño de interacción con telaprevir.

Los participantes en las dos partes del estudio fueron distribuidos de forma aleatoria para recibir telaprevir o un placebo.

En general, tras cuatro semanas de tratamiento, el 70% de las personas que tomaron telaprevir mostraron una carga viral del VHC indetectable, frente a apenas el 5% de las que tomaron el placebo.

Los resultados fueron clasificados en función del tipo de tratamiento anti-VIH que estuviera tomando el paciente. Se observó una viremia del VHC indetectable en el 75% de los pacientes que no tomaron terapia anti-VIH, en el 71% de los participantes que recibieron un tratamiento que incluía efavirenz y en el 65% de aquellos a los que se administró una terapia que contenía atazanavir.

Sin embargo, el reducido número de participantes en el ensayo no permitió realizar la comparación de los resultados entre los fármacos.

Los niveles en sangre de telaprevir fueron buenos y únicamente tuvieron un impacto modesto sobre las concentraciones de los fármacos anti-VIH. El tratamiento con telaprevir no tuvo una repercusión negativa ni en la carga viral ni en el recuento de CD4.

Los investigadores afirmaron que se sentirían cómodos tratando con telaprevir a pacientes que estuvieran recibiendo efavirenz o atazanavir.

Los ensayos clínicos siguen en marcha.

Prevención: Microbicidas y PPrE

Un estudio llevado a cabo en África y EE UU reveló que las mujeres estadounidenses preferían la toma oral de una profilaxis preexposición (PPrE) antes que la aplicación de un gel microbicida vaginal. Sin embargo, las mujeres africanas no mostraron ninguna preferencia especial entre las dos opciones.

Las mujeres del ensayo emplearon productos que contenían tenofovir (Viread®) y fueron repartidas de forma aleatoria para recibir una dosis oral de este fármaco como PPrE, emplear de forma diaria un gel microbicida, o para utilizar las dos alternativas.

Las concentraciones de tenofovir en la vagina fueron superiores entre las mujeres que utilizaron el gel, mientras que los niveles de fármaco en sangre fueron mayores entre las que recibieron la pastilla.

En conjunto, el 93% de las mujeres declaró que, de ser necesario en el futuro, utilizarían el fármaco en píldora, el 83% por ciento se decantaría por el gel, y el 82%, por ambas formulaciones.

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