El cáncer continúa siendo una comorbilidad relevante entre las personas con el VIH que reciben tratamiento antirretroviral, según un análisis realizado entre más de 7.500 participantes del ensayo internacional REPRIEVE y publicado recientemente en la revista AIDS. Durante una mediana de seguimiento de 5,6 años, se diagnosticó cáncer a 219 participantes. La mayoría de los diagnósticos correspondieron a tumores no definitorios de sida, especialmente aquellos sin una causa infecciosa conocida. La edad y el tabaquismo activo se asociaron con un mayor riesgo, lo que refuerza la importancia de integrar la prevención del cáncer en la atención del VIH.
En las últimas décadas, el tratamiento antirretroviral ha permitido que muchas personas con el VIH alcancen edades avanzadas. Esto también implica una mayor exposición a enfermedades relacionadas con el envejecimiento, entre las cuales se encuentra el cáncer. Además, las alteraciones persistentes del sistema inmunitario, la inflamación crónica y determinadas coinfecciones podrían contribuir al desarrollo de algunos tumores.
El nuevo análisis incluyó a 7.507 participantes del estudio REPRIEVE (véase La Noticia del Día 31/07/2023) que no tenían antecedentes de cáncer al comenzar el seguimiento. Eran personas de entre 40 y 75 años procedentes de 12 países de América, Europa, África y Asia. Aproximadamente dos tercios eran hombres y la mediana de edad era de 50 años.
Los participantes llevaban diagnosticados de infección por el VIH una mediana de 12 años y todos recibían tratamiento antirretroviral estable. Entre quienes disponían de datos de carga viral, el 88% tenía valores inferiores al límite de cuantificación y el 98% presentaba valores inferiores a 400 copias/mL.
La incidencia global fue de 5,6 casos por cada 1.000 persona-años de seguimiento. Esta medida tiene en cuenta tanto el número de participantes como el tiempo durante el cual se les siguió. Por ejemplo, 1.000 personas seguidas durante un año aportarían 1.000 persona-años.
Los autores sitúan esta cifra junto a una estimación mundial de aproximadamente 2 casos por cada 1.000 persona-años en la población general. Sin embargo, advierten que ambas tasas no son directamente comparables, porque existen diferencias en la distribución de edades y en la metodología. El análisis tampoco incluyó un grupo de personas sin el VIH seguido en las mismas condiciones. Por tanto, esta comparación no permite calcular cuánto mayor fue el riesgo asociado al VIH.
Los cánceres no definitorios de sida predominan en el estudio
Uno de los cambios más importantes observados desde la introducción del tratamiento antirretroviral eficaz ha sido la transformación del tipo de cáncer que afecta con mayor frecuencia a las personas con el VIH.
Los cánceres definitorios de sida, entre ellos el sarcoma de Kaposi, el linfoma no Hodgkin y el cáncer cervical invasivo, fueron los menos frecuentes en el estudio, con una incidencia de 0,6 casos por cada 1.000 persona-años.
En cambio, los cánceres no definitorios de sida constituyeron la mayor parte de los diagnósticos. Este grupo incluye tanto tumores relacionados con infecciones como otros sin una causa infecciosa conocida.
Los cánceres no definitorios de sida asociados a infecciones, entre ellos el cáncer anal y determinados cánceres hepáticos, presentaron una incidencia de 1,5 casos por cada 1.000 persona-años. Los tumores no relacionados con infecciones alcanzaron una incidencia de 3,4 casos por cada 1.000 persona-años.
Entre los cánceres diagnosticados con mayor frecuencia se encontraban los de próstata, mama, pulmón y ano. El cáncer anal ocupó el tercer lugar entre los tumores más habituales en los países de ingresos altos, a pesar de ser relativamente poco frecuente en la población general. Esa posición no corresponde al conjunto de la cohorte internacional.
Edad y tabaquismo, entre los principales factores de riesgo
El análisis también permitió identificar factores asociados al desarrollo de cáncer. La edad avanzada, el tabaquismo activo y la residencia en países de ingresos altos se asociaron de forma independiente con un mayor riesgo de diagnóstico.
La asociación con el lugar de residencia debe interpretarse con cautela. Las diferencias entre países pueden reflejar tanto la exposición a factores de riesgo como la disponibilidad de servicios y las posibilidades de detectar y diagnosticar los tumores.
Por el contrario, el recuento de células CD4 al inicio del estudio y la relación CD4/CD8 no mostraron una asociación independiente con el riesgo de cáncer. El índice de masa corporal tampoco apareció como un predictor independiente, pese a que la obesidad se ha relacionado en otros estudios con numerosos tipos de cáncer.
Estos resultados no significan que el estado inmunitario carezca de importancia. Los participantes recibían tratamiento estable y, en general, tenían una buena recuperación inmunitaria. Esta característica limita la posibilidad de trasladar los resultados a personas con el VIH en otras situaciones clínicas.
Mantener el VIH bajo control mediante tratamiento antirretroviral continúa siendo fundamental. Sin embargo, el cáncer sigue siendo una preocupación de salud en esta población. La inflamación crónica, determinadas alteraciones inmunitarias y la exposición a factores tradicionales como el tabaco podrían contribuir a explicar esta carga.
Reforzar la prevención y adaptar el cribado
Los investigadores consideran que existe un margen importante para reducir la carga de cáncer mediante estrategias preventivas dirigidas a las personas con el VIH. Entre ellas destacan el apoyo para dejar de fumar, la vacunación frente a infecciones asociadas al cáncer, el cribado adaptado a la edad y al riesgo individual y la detección y tratamiento de lesiones precancerosas.
Los resultados también llevan a los autores a plantear que algunas estrategias de cribado podrían requerir un inicio más temprano o una mayor frecuencia. Se trata de una propuesta que necesita evaluación, no de una recomendación de adelantar todos los cribados por tener el VIH.
La prevención debe formar parte de la atención habitual y abordarse junto con el equipo sanitario. El tratamiento antirretroviral, el apoyo para abandonar el tabaco y el acceso a las medidas preventivas indicadas son elementos complementarios para preservar la salud a largo plazo.
Fuente: AIDS / Elaboración propia (gTt).
Referencia: Zhao S, McCallum S, Awwad A, Castle PE, Diggs MR, Zanni MV, et al. Cancer incidence and risk factors among people with HIV in REPRIEVE. AIDS. 2026 Sep 18. doi:10.1097/QAD.0000000000004625. PMID: 42758480.
Nota editorial:
Sobre las versiones de esta noticiaEl equipo editorial – 06/10/26
Esta noticia se publica en una única versión, con explicaciones que ayudan a comprender los resultados del estudio. El texto aclara cómo se mide la incidencia del cáncer, distingue los principales grupos de tumores y explica las limitaciones de la comparación con la población general.
También diferencia los hallazgos de la investigación de las propuestas que todavía necesitan evaluación, como adelantar determinados cribados. El objetivo es facilitar una lectura informada y mostrar qué pueden aportar estos resultados a la prevención del cáncer y a la atención de las personas con el VIH.
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