Transmisión parenteral
La transmisión parenteral es aquélla que se produce por medio del contacto directo con sangre infectada.
La transmisión parenteral es aquélla que se produce por medio del contacto directo con sangre infectada.
El uso de Truvada® previno la transmisión rectal e intravenosa del VIH en ratones con células humanas trasplantadas
La teoría de que tener múltiples relaciones sexuales simultáneas constituye un factor clave en la propagación de las epidemias de VIH generalizadas en África ha sido puesta en entredicho por basarse en datos insustanciales.
La prevalencia de VIH es mayor entre los hombres gays del sur de Europa en comparación con los del este de dicho continente, según concluye un estudio internacional publicado en la edición del 3 de diciembre de Eurosurveillance.
El porcentaje de personas con carga viral indetectable se incrementó en más de un 20%
En numerosos partes de todo el mundo se está extendiendo la persecución por vía penal de la transmisión involuntaria del VIH. Se trata de una medida irracional que viola los derechos humanos de las personas afectadas por el VIH (y, por tanto, de la sociedad en su conjunto).
Además, lejos de haber ninguna prueba que indique que se trata de una medida eficaz en la lucha contra la pandemia, los expertos advierten de que pone en peligro los esfuerzos que se realizan en materia de prevención.
Para más información sobre este tema, puedes consultar el apartado de Penalización de la transmisión en VIH, discriminación y derechos.
Durante mucho tiempo, la reinfección fue tan sólo una posibilidad teórica. En cambio, desde hace unos años, sabemos con certeza que una persona con VIH puede volver a infectarse con otra variante del virus, como lo prueba la existencia de varios casos documentados.
El virus puede transmitirse de una madre con VIH a su hijo durante la gestación, el parto o la lactancia a través de la placenta, la sangre o la leche materna.
Además de en la sangre, el VIH puede estar presente en el semen, el líquido preseminal y las secreciones vaginales, anales y menstruales en cantidad suficiente como para resultar transmisible.
La extensión del tratamiento profiláctico en los bebés hasta la semana 14 se muestra ineficaz tras su interrupción