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Cuerpo: Couching para la salud, el momento es ahora

La práctica moderada de ejercicio físico puede ser un estimulante del sistema inmunitario, ya que favorece la eliminación de toxinas del organismo y ayuda a su regeneración, puede paliar algunos de los efectos de la medicación antirretroviral y de las enfermedades causadas por el propio VIH, y, en general, nos hace sentirnos mucho mejor.

Introducción a los análisis de laboratorio

Tener un diagnóstico de infección por VIH implica realizar controles regulares en el hospital de referencia y con un médic@ especialista en enfermedades infecciosas.

Un tratamiento con anticuerpos controla el sida en monos

El bloqueo de un receptor en las células inmunitarias que inhibe las respuestas frente a las infecciones virales (realizado mediante un anticuerpo especialmente diseñado al efecto) consiguió controlar el virus de la inmunodeficiencia símica (VIS), aumentó el tiempo de supervivencia y generó unas impresionantes respuestas inmunitarias anti-VIS en monos sin emplear terapia antirretroviral, según informa esta semana un equipo de investigadores en la revista Nature.

Introducción

Realizar ejercicio es un hábito muy saludable para cualquier persona, pero de una manera especial para aquéllas que viven con VIH. Diferentes estudios han evidenciado que hacer ejercicio físico incrementa el recuento de CD4 y mejora los niveles de los lípidos sanguíneos -reduciendo el riesgo cardiovascular-.

El ejercicio de fuerza (pesas, máquinas…) ayuda a recuperar la masa muscular, que puede verse disminuida debido a la infección por VIH. De hecho, algunos estudios muestran que es ideal una combinación equilibrada de ejercicio basado en la fuerza y ejercicio de resistencia (correr, nadar…). Alternar estos dos tipos de ejercicio permite ganar músculo y reducir los niveles de lípidos sanguíneos. También incrementa el apetito y proporciona un mayor bienestar personal, ya que el ejercicio favorece la secreción de endorfinas, sustancias generadas por el cerebro que producen placer. Por todo ello, el ejercicio físico contribuye a una mejora de la salud y la calidad de vida de las personas con VIH.


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