Disfunción tubular renal asociada a tenofovir
Las personas con VIH de más edad que toman este análogo de nucleótido podrían ser más susceptibles a desarrollar esta afección
Las personas con VIH de más edad que toman este análogo de nucleótido podrían ser más susceptibles a desarrollar esta afección
La terapia antirretroviral no es la causa de la enfermedad hepática criptogénica. Tampoco existe una relación entre ningún fármaco anti-VIH individual y la aparición de la hepatopatía, según informa un equipo de investigadores de Reino Unido en la edición de abril de Journal of Acquired Immune Deficiency Syndromes. Estos hallazgos contradicen los resultados de investigaciones anteriores, que sugerían la existencia de una relación entre el tratamiento con didanosina (ddI, Videx®) y el desarrollo de la enfermedad hepática criptogénica.
La búsqueda de nuevas y mejores opciones preventivas
El fármaco parece incrementar la captación de lípidos extracelulares a nivel hepático
Dos equipos de investigadores norteamericanos y australianos han publicado sendos informes donde han identificado a un grupo de personas que, pese a disfrutar de una supresión viral exitosa, sus recuentos de CD4 no alcanzan niveles normales, en algunos casos incluso después de una década bajo terapia antirretroviral (TARV). Aunque no está claro qué impacto clínico puede tener esta recuperación incompleta del sistema inmunitario, el número creciente de pruebas que apuntan a la existencia de un vínculo entre un bajo nivel de CD4 antes del tratamiento y una recuperación inmunitaria incompleta viene a respaldar los cambios recientes en las directrices hacia un inicio más temprano del tratamiento anti-VIH.
Un fármaco para tratar el linfoma se muestra prometedor activando células CD4 con VIH latente
Aproximadamente la cuarta parte de los fallecimientos de personas con VIH en todo el mundo fueron causados por la tuberculosis en 2007, según declaró la Organización Mundial de la Salud (OMS), que calcula que ese año murieron cerca de 450.000 personas con VIH debido a la tuberculosis y que había 1,4 millones de casos de personas coinfectadas por ambas enfermedades.
Este análogo de nucleósido parece tener una alta barrera genética, con ausencia de resistencias cruzadas a otros fármacos de la misma clase
La terapia preventiva con isoniazida (TPI) combinada con la terapia antirretroviral [TARV] redujo en un 90% el riesgo de desarrollar tuberculosis activa en personas con VIH en comparación con las que no recibieron tratamiento, según ha evidenciado un estudio de Sudáfrica. El empleo de ambas intervenciones terapéuticas tuvo un impacto significativamente mayor sobre la incidencia de tuberculosis que cualquiera de ellas por separado, según los hallazgos publicados en la edición de 13 de marzo de la revista AIDS.
El Comité Ciudadano Anti-Sida de Asturias protagoniza un encierro de dos días en señal de protesta