El tratamiento anti-VIH no es la causa de la enfermedad hepática criptogénica

Michael Carter

La terapia antirretroviral no es la causa de la enfermedad hepática criptogénica. Tampoco existe una relación entre ningún fármaco anti-VIH individual y la aparición de la hepatopatía, según informa un equipo de investigadores de Reino Unido en la edición de abril de Journal of Acquired Immune Deficiency Syndromes. Estos hallazgos contradicen los resultados de investigaciones anteriores, que sugerían la existencia de una relación entre el tratamiento con didanosina (ddI, Videx®) y el desarrollo de la enfermedad hepática criptogénica.

La hepatopatía constituye, hoy en día, una importante causa de enfermedad y muerte entre las personas con VIH. Entre las causas se encuentran la coinfección por hepatitis B, hepatitis C (o por ambas), el consumo excesivo de alcohol y las toxicidades relacionadas con fármacos.
Algunas personas con VIH experimentan aumentos en los niveles de enzimas hepáticas que pueden conducir a un daño hepático grave sin motivo aparente. Esto es lo que se conoce habitualmente como enfermedad hepática “criptogénica” [de origen desconocido].

Investigaciones previas habían sugerido que el tratamiento prolongado con ddI constituía un motivo de enfermedad hepática criptogénica. Un equipo de investigadores del Hospital Chelsea and Westminster (Londres, Reino Unido) hizo un análisis más profundo para determinar si la terapia prolongada con fármacos antirretrovirales en general, o con alguno en particular, resultaba ser una causa de la mencionada hepatopatía.

La enfermedad hepática criptogénica se definió como un nivel constantemente elevado de enzimas hepáticas (alanina aminotransferasa [ALT] y aspartato aminotransferasa [AST]) en ausencia de coinfección por hepatitis o de cualquier otra causa obvia.

De los 4.500 pacientes con VIH que acudían a ese hospital, un total de 90 cumplieron este criterio y se sometieron a biopsias hepáticas entre principios de 2004 y julio de 2007.

Se realizó una revisión de los registros médicos de estas personas para averiguar su historial de tratamiento antirretroviral y la presencia de otras dolencias o infecciones que pudieran conducir al desarrollo de enfermedad hepática criptogénica.

Un total de 13 personas cumplieron los criterios de diagnóstico de esta enfermedad. Fueron emparejadas con pacientes control de características similares en cuanto a edad, sexo, etnia, duración de la infección por VIH y recuento de CD4.

Todos los pacientes tenían experiencia en tratamiento con las tres familias principales de fármacos antirretrovirales. La media de edad fue de 45 años y la mayoría (diez, 77%) eran hombres. La mediana en el recuento de CD4 en el momento de la biopsia hepática fue de 187 células/mm3. Todos los pacientes, excepto uno, presentaban una carga viral indetectable. Los resultados de las biopsias mostraron que el daño hepático era generalizado, presentando el 69% de ellos fibrosis portal [referida a la vena porta del hígado].

Tres personas desarrollaron un coágulo sanguíneo en su vena porta, cuatro, una hepatopatía descompensada con hemorragia en el estómago, y dos, hipertensión en la vena porta. Un paciente murió posteriormente como consecuencia de la enfermedad hepática criptogénica.

El análisis con control de casos reveló la ausencia de relaciones entre la terapia antirretroviral y el desarrollo de enfermedad hepática criptogénica. Aunque el fármaco más empleado fue ddI (diez pacientes) y durante más tiempo [mediana de 45 meses], el análisis no evidenció ninguna relación entre el tratamiento con el fármaco y el desarrollo de enfermedad hepática criptogénica (p= 0,096).

Se había sugerido que el daño mitocondrial debido a la terapia con ddI podría ser la causa de la dolencia hepática. Sin embargo, los autores descartaron esta hipótesis, señalando que no se encontró ninguna relación entre otros fármacos asociados con la toxicidad mitocondrial y el desarrollo de esta enfermedad.

Tampoco consideraron que el propio VIH fuera la causa de la hepatopatía, ya que todos los pacientes tenían una carga viral indetectable excepto uno, que, de todos modos, estaba por debajo de las 400 copias/mL.

Los autores concluyen: “Nuestro estudio no confirma la existencia de una relación entre el desarrollo de enfermedad hepática criptogénica y el uso prolongado de fármacos antirretrovirales”.

Referencia: Stebbing J, et al. The relationship between prolonged antiretroviral therapy and cryptogenic liver disease. J Acquir Immune Defic Syndr. 2009; 50: 554-555.

Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).

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