CROI 2026: La hipertensión arterial duplica el riesgo de infarto en personas con el VIH

El uso de estatinas redujo de forma significativa el riesgo de desarrollar hipertensión

Francesc Martínez
Ver otras noticias

El desarrollo de hipertensión arterial duplicó el riesgo de sufrir un evento cardiovascular mayor —como infarto de miocardio o ictus— en personas con VIH que participaron en el ensayo REPRIEVE (véase La Noticia del Día 31/07/2023), un amplio estudio internacional que evaluó el uso preventivo de estatinas en el contexto de la infección por el VIH. Los resultados, presentados en la Conferencia sobre Retrovirus e Infecciones Oportunistas (CROI 2026), celebrada esta semana en Denver (EE UU), muestran además que el tratamiento con pitavastatina redujo de forma significativa la probabilidad de desarrollar hipertensión durante el seguimiento. El hallazgo refuerza la necesidad de vigilar estrechamente la presión arterial en esta población, incluso en personas con riesgo cardiovascular inicial bajo o moderado y bajo tratamiento antirretroviral efectivo.

Hipertensión incidente y riesgo cardiovascular en REPRIEVE

La hipertensión —definida como cifras elevadas y sostenidas de presión arterial— es un factor de riesgo clave de enfermedad cardiovascular. En la población general, diversos estudios han demostrado que las estatinas, además de reducir el colesterol, pueden contribuir a disminuir la presión arterial al relajar la pared de los vasos sanguíneos, reducir la inflamación y modular sustancias vasoconstrictoras. Sin embargo, hasta ahora existían pocos datos sólidos sobre este efecto en personas con el VIH.

El ensayo REPRIEVE incluyó a 7.769 personas con el VIH sin antecedentes de eventos cardiovasculares mayores y con riesgo cardiovascular estimado bajo o moderado al inicio. Los participantes fueron asignados aleatoriamente a recibir pitavastatina diaria o placebo y seguidos durante una mediana de cinco años. El análisis principal ya había mostrado que el uso de estatinas redujo en un 35% el riesgo de eventos cardiovasculares mayores.

En el momento de la inclusión, un 36% de los participantes presentaba hipertensión. Más de la mitad de ellos recibía tratamiento antihipertensivo. Para el análisis secundario presentado en 2026 se evaluó específicamente la aparición de nuevos casos de hipertensión entre quienes tenían cifras normales al inicio.

Incidencia de hipertensión

De los 4.989 participantes sin hipertensión basal —con una mediana de edad de 49 años, un 30% de mujeres y una representación significativa de personas de etnia negra y de distintos continentes— 668 desarrollaron hipertensión durante el seguimiento, lo que equivale a 27,1 casos por cada 1.000 persona-años de seguimiento. La incidencia fue significativamente mayor en el grupo placebo que en el grupo tratado con pitavastatina (29,6 frente a 24,7 casos por cada 1.000 persona-años de seguimiento).

El principal factor de predicción de desarrollar hipertensión fue presentar ya cifras de presión arterial elevadas —aunque no diagnósticas— al inicio del estudio. Quienes partían de valores sistólicos superiores a 130 mmHg o diastólicos por encima de 85 mmHg tuvieron casi dos veces y media más probabilidades de evolucionar hacia hipertensión. También se asociaron con mayor riesgo la edad avanzada, el índice de masa corporal elevado y niveles altos de glucosa en ayunas, lo que subraya la importancia de intervenciones preventivas integradas en la atención del VIH.

El tratamiento con pitavastatina redujo en un 17% el riesgo de desarrollar hipertensión (cociente de riesgos instantáneos [HR, en sus siglas en inglés]: 0,83), con un efecto consistente independientemente de la edad, el sexo, la región geográfica o el índice de masa corporal. Aun así, el dato más relevante fue el impacto clínico posterior: desarrollar hipertensión durante el estudio duplicó el riesgo de experimentar un evento cardiovascular mayor, incluso tras ajustar los resultados en función del riesgo basal.

Inhibidores de la integrasa, cambio terapéutico y presión arterial

Los resultados presentados en la presente edición de la CROI también incluyeron datos adicionales sobre el posible papel de determinados antirretrovirales. Aunque el análisis principal no se centró en el tratamiento del VIH, se anunció la próxima publicación de datos que vinculan el uso de inhibidores de la integrasa con un aumento en la incidencia de hipertensión.

De hecho, dos estudios presentados en formato póster en la presente edición de la CROI apuntaron en esta dirección. En uno de ellos, realizado en Estados Unidos, las personas que cambiaron a un régimen basado en inhibidores de la integrasa tras al menos seis meses con inhibidores de la proteasa o inhibidores de la transcriptasa inversa no análogos de nucleósido (ITINN) mostraron un riesgo aumentado en un 81% de desarrollar hipertensión en comparación con quienes mantuvieron el tratamiento previo. En otro estudio, realizado en Uganda, el cambio al inhibidor de la integrasa dolutegravir (Tivicay®, en Triumeq® y diversas coformulaciones)se asoció con un aumento del 30% en el riesgo de hipertensión, especialmente en quienes experimentaron mayor ganancia de peso.

Conclusiones

Estos hallazgos no cuestionan el papel central de los inhibidores de la integrasa en el tratamiento del VIH, pero sí refuerzan la necesidad de monitorizar de forma sistemática factores metabólicos y cardiovasculares tras cambios terapéuticos. En el propio estudio REPRIEVE, el 86% de quienes desarrollaron hipertensión inició tratamiento antihipertensivo. Un 60% de estas personas lograron alcanzar los objetivos de control en el primer año y el 70% entre los dos y los cuatro años posteriores.

En conjunto, los datos aportan un mensaje claro para la práctica clínica: en personas con el VIH, la aparición de hipertensión debe interpretarse como una señal de alerta de incremento del riesgo cardiovascular, incluso en personas en tratamiento con estatinas. La prevención cardiovascular en esta población exige un abordaje integral que combine control lipídico, vigilancia de la presión arterial, manejo del peso y revisión cuidadosa de los tratamientos antirretrovirales.

Fuente: Aidsmap / Elaboración propia (gTt).

Referencias: Grinspoon S et al. Incident hypertension in REPRIEVE: risk factors, pitavastatin effect & cardiovascular consequences.Conference on Retroviruses and Opportunistic Infections, Denver, abstract118, 2026.

Grinspoon S et al. High baseline prevalence and suboptimal control of hypertension in the REPRIEVE trial. Conference on Retroviruses and Opportunistic Infections, Denver, abstract 676, 2026.

Mallon PW et al. Incident hypertension after switching to integrase strand transfer inhibitors–based ARTConference on Retroviruses and Opportunistic Infections, Denver, abstract679, 2026.

Odongpinny EAL et al. Hypertension risk in a large cohort of people living with HIV after a switch to dolutegravir.Conference on Retroviruses and Opportunistic Infections, Denver, abstract677, 2026.



Suscríbete a nuestros boletines

Utiliza este formulario para suscribirte a nuestros boletines. Si tienes cualquier problema ponte en contacto con nosotros.

Al continuar, confirmas que has leído el aviso legal y aceptas la política de privacidad.


Gilead
Gilead
Gilead
Gilead