Juanse Hernández – 15/04/2026
El consumo de drogas en contextos sexuales, incluido el chemsex, no se identifica de forma sistemática en los servicios de atención a las adicciones en España. Así lo advierte un editorial publicado en la Revista Española de Drogodependencias (2026), firmado por Raúl Soriano y Nelva Mata, que subraya cómo esta falta de registro limita tanto la atención clínica como la capacidad de análisis epidemiológico.
Una realidad que sigue sin identificarse de forma sistemática
En el ámbito de las adicciones, no ha existido una tradición sistemática de analizar la relación entre el consumo de sustancias y la esfera sexual. En muchos estudios y evaluaciones clínicas, no se explora si el uso de drogas ocurre en contextos sexuales, lo que favorece que estas prácticas pasen desapercibidas.
Esta falta de identificación dificulta comprender las motivaciones del consumo y limita la posibilidad de adaptar las intervenciones terapéuticas a la realidad de cada persona.
Cuando no se registra, no se puede analizar
Incluso cuando los equipos clínicos logran detectar este tipo de consumo, los sistemas de información no suelen disponer de campos específicos para registrarlo de forma sistemática.
Esto impide analizar con precisión el volumen y las características de estas demandas asistenciales, así como el perfil de las personas atendidas, lo que reduce la capacidad de planificación y de vigilancia en salud pública.
Madrid muestra lo que ocurre cuando se empieza a medir
Algunas iniciativas muestran el impacto de mejorar estos sistemas. En Madrid, la incorporación de un campo específico sobre chemsex en la red de atención a las adicciones permitió pasar de 54 casos registrados en 2017 a 912 en 2025.
Además, la actualización del registro regional ha introducido variables diferenciadas para identificar tanto el consumo en contexto de chemsex como otros usos sexualizados de drogas, lo que permitirá generar información más precisa en los próximos años.
Un fenómeno más amplio que requiere formación y respuesta específica
El editorial subraya que el chemsex es solo una parte de un fenómeno más amplio. Existen otros contextos de consumo sexualizado —como el trabajo sexual, el intercambio de parejas o el consumo vinculado a la pornografía— que presentan características distintas y que también deben ser analizados de forma específica.
No diferenciarlos adecuadamente puede llevar a clasificaciones erróneas y dificultar la interpretación de los datos.
Para avanzar en la identificación de estas prácticas, los autores destacan la necesidad de incorporar formación específica para los profesionales y protocolos claros en la atención. La evaluación no debe basarse en una única pregunta, sino en una valoración profesional que tenga en cuenta factores como las sustancias utilizadas, el contexto, la duración de las sesiones o las vías de administración.
España se sitúa entre los países europeos con mayor prevalencia de estas prácticas, según datos de encuestas internacionales. En este contexto, los autores consideran necesario avanzar hacia sistemas de registro más homogéneos que permitan comparar datos entre territorios y mejorar la respuesta asistencial.
El mensaje final es claro: estas prácticas ya forman parte de la realidad clínica, pero el reto es reconocerlas, medirlas de forma sistemática y abordarlas con herramientas específicas que permitan mejorar tanto la atención individual como la respuesta del sistema sanitario en su conjunto.
Fuente: Elaboración propia (gTt-VIH)
Referencia: Soriano, R. and Mata, N. (2026). Chemsex and other sexualised drug use: Why drug treatment services should identify related treatment demand. Revista Española de Drogodependencias, 51(1), 10-13.
Nota editorial
Sobre las versiones de esta noticia
El equipo editorial de gTt-VIH – 15/04/2026
Hoy publicamos esta noticia en una única versión. El contenido procede de un editorial científico y mantiene un nivel de detalle y complejidad que consideramos importante preservar.Aun así, hemos cuidado la redacción para facilitar su lectura en la medida de lo posible. Por este motivo, no se ha elaborado una versión adicional.
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