El tratamiento antirretroviral ha transformado el VIH en una condición crónica. Sin embargo, más allá del control del virus, persisten otros desafíos de salud. Entre ellos, la inflamación crónica, el envejecimiento prematuro o el aumento del riesgo de enfermedades cardiovasculares y metabólicas.
En este contexto, la alimentación empieza a cobrar relevancia como un factor que podría influir en estos procesos. No se trata solo de hábitos saludables, sino de cómo determinados patrones dietéticos pueden modular mecanismos biológicos implicados en la evolución de la salud en personas con el VIH.
Qué ha analizado el estudio y por qué importa
Las personas con el VIH, incluso con carga viral indetectable, presentan con mayor frecuencia alteraciones metabólicas e inflamatorias, relacionadas con un mayor riesgo de comorbilidades a largo plazo. Además, el envejecimiento de esta población hace que factores como la alimentación o el estilo de vida tengan un peso creciente en la salud global.
En este contexto, un estudio reciente publicado en Frontiers in Nutrition analizó la relación entre la adherencia a la dieta mediterránea y distintos indicadores biológicos en personas con el VIH en tratamiento antirretroviral. Para ello, se evaluaron parámetros relacionados con la inflamación, el metabolismo y la función cerebral, así como la composición del microbioma intestinal, un elemento clave en la regulación del sistema inmunitario.
Qué resultados se han observado
Los resultados mostraron que una mayor adherencia a la dieta mediterránea se asociaba con perfiles más favorables en distintos marcadores biológicos.
En concreto, las personas con mayor adherencia presentaban niveles más bajos de algunos indicadores de inflamación y un perfil metabólico más equilibrado. También se observaron diferencias en el microbioma intestinal, con una mayor presencia de bacterias asociadas a efectos beneficiosos para la salud.
En algunos análisis, estos patrones también se relacionaron con mejor función cognitiva, aunque este aspecto requiere más investigación.
Una pieza más en el abordaje de la salud con el VIH
Estos resultados no implican que la dieta sustituya al tratamiento antirretroviral. Sin embargo, sí apuntan a que la alimentación puede formar parte de un enfoque más amplio del cuidado de la salud en personas con el VIH.
La dieta podría contribuir a modular procesos como la inflamación o el metabolismo, que siguen siendo relevantes incluso cuando el virus está controlado.
El estudio refuerza una idea cada vez más presente en la atención al VIH: mantener la carga viral indetectable es fundamental, pero no suficiente. La salud a largo plazo también depende de otros factores que van más allá del tratamiento farmacológico.
Fuente: Elaboración propia (gTt).
Referencia: Manzano M, Moreno E, Martín-Pedraza L, Díaz-García C, Moreno S, Navia B and Serrano-Villar S (2026) Mediterranean diet adherence is associated with antiviral, neuroimmune, and cardiometabolic proteomic profiles in people with HIV. Front. Nutr. 13:1801654. doi: 10.3389/fnut.2026.1801654
Nota editorial
Sobre las versiones de esta noticia
El equipo editorial – 28/04/2026
En esta noticia hemos tratado de explicar de forma clara un estudio que analiza el papel de la dieta en la salud de las personas con el VIH.Aunque el contenido incluye algunos conceptos científicos, hemos organizado la información para que se pueda seguir con facilidad, manteniendo las ideas principales.
Si en algún momento algún término resulta complejo, puedes quedarte con el mensaje clave: además del tratamiento, otros factores como la alimentación también pueden influir en la salud a largo plazo.
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