Desarrollar hipertensión arterial duplicó el riesgo de sufrir un evento cardiovascular mayor, como infarto o ictus. El hallazgo se observó en personas con VIH que participaron en el ensayo REPRIEVE (véase La Noticia del Día 31/07/2023). REPRIEVE es un amplio estudio internacional que evaluó el uso preventivo de estatinas en la infección por el VIH.
Los resultados se presentaron en la Conferencia sobre Retrovirus e Infecciones Oportunistas (CROI 2026), celebrada en Denver (EE UU). El tratamiento con pitavastatina redujo de forma significativa la probabilidad de desarrollar hipertensión durante el seguimiento.
Estos datos refuerzan la vigilancia de la presión arterial en esta población. Son relevantes incluso en personas con riesgo cardiovascular inicial bajo o moderado y con tratamiento antirretroviral eficaz.
Hipertensión incidente y riesgo cardiovascular en REPRIEVE
La hipertensión se define como cifras elevadas y sostenidas de presión arterial. Es un factor clave de enfermedad cardiovascular.
En la población general, distintos estudios han mostrado que las estatinas, además de reducir el colesterol, pueden disminuir la presión arterial. Actúan al relajar la pared vascular, reducir la inflamación y modular sustancias vasoconstrictoras. Hasta ahora existían pocos datos sólidos sobre este efecto en personas con el VIH.
El ensayo REPRIEVE incluyó a 7.769 personas con el VIH. No tenían antecedentes de eventos cardiovasculares mayores. Presentaban un riesgo cardiovascular bajo o moderado al inicio.
Los participantes se asignaron aleatoriamente a pitavastatina diaria o placebo. El seguimiento tuvo una mediana de cinco años. El análisis principal mostró que las estatinas redujeron un 35% el riesgo de eventos cardiovasculares mayores.
Hipertensión basal
Al inicio, un 36% presentaba hipertensión. Más de la mitad recibía tratamiento antihipertensivo. El análisis secundario presentado en 2026 evaluó nuevos casos en quienes tenían cifras normales al comienzo.
De los 4.989 participantes sin hipertensión basal, 668 desarrollaron hipertensión durante el seguimiento. La mediana de edad era de 49 años. Un 30% eran mujeres. Había representación significativa de personas de etnia negra y de distintos continentes.
La incidencia fue de 27,1 casos por cada 1.000 persona-años. Fue mayor en el grupo placebo que en el tratado con pitavastatina: 29,6 frente a 24,7 casos por cada 1.000 persona-años.
El principal predictor fue presentar cifras elevadas al inicio, aunque no diagnósticas. Quienes tenían valores sistólicos superiores a 130 mmHg o diastólicos por encima de 85 mmHg tuvieron casi dos veces y media más probabilidades de desarrollar hipertensión.
También se asociaron con mayor riesgo la edad avanzada, el índice de masa corporal elevado y niveles altos de glucosa en ayunas. Estos datos refuerzan la importancia de intervenciones preventivas integradas en la atención del VIH.
La pitavastatina redujo en un 17% el riesgo de hipertensión. El cociente de riesgos instantáneos fue 0,83. El efecto fue consistente con independencia de la edad, el sexo, la región o el índice de masa corporal.
El dato más relevante fue el impacto clínico posterior. Desarrollar hipertensión durante el estudio duplicó el riesgo de un evento cardiovascular mayor. El efecto se mantuvo tras ajustar por riesgo basal.
Inhibidores de la integrasa, cambio terapéutico y presión arterial
En la CROI también se presentaron datos sobre el posible papel de determinados antirretrovirales. Aunque el análisis principal no se centró en el tratamiento del VIH, se anunció la próxima publicación de resultados que vinculan los inhibidores de la integrasa con mayor incidencia de hipertensión.
Dos estudios en formato póster apuntaron en esa dirección.
En uno de ellos, realizado en Estados Unidos, las personas que cambiaron a un régimen basado en inhibidores de la integrasa mostraron un aumento del 81% en el riesgo de hipertensión. El cambio se produjo tras al menos seis meses con inhibidores de la proteasa o con inhibidores de la transcriptasa inversa no análogos de nucleósido (ITINN). El riesgo se comparó con quienes mantuvieron el tratamiento previo.
En otro estudio, realizado en Uganda, el cambio a dolutegravir (Tivicay®, presente en Triumeq® y otras coformulaciones) se asoció a un aumento del 30% en el riesgo de hipertensión. El incremento fue mayor en quienes ganaron más peso.
Estos hallazgos no cuestionan el papel central de los inhibidores de la integrasa en el tratamiento del VIH. Sí refuerzan la monitorización sistemática de factores metabólicos y cardiovasculares tras cambios terapéuticos.
En REPRIEVE, el 86% de quienes desarrollaron hipertensión inició tratamiento antihipertensivo. Un 60% alcanzó los objetivos de control en el primer año. El 70% lo logró entre los dos y cuatro años posteriores.
Conclusiones
En conjunto, los datos envían un mensaje claro. En personas con el VIH, la aparición de hipertensión indica mayor riesgo cardiovascular. Esto incluye a quienes reciben estatinas.
En personas con el VIH, la aparición de hipertensión debe interpretarse como una señal de alerta. Incluso con tratamiento antirretroviral eficaz, el riesgo cardiovascular puede aumentar.
La prevención exige un abordaje integral que combine control del colesterol, vigilancia de la presión arterial y seguimiento periódico. Detectar y tratar la hipertensión a tiempo puede marcar una diferencia real en la salud a largo plazo.
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Fuente: Elaboración propia (gTt-VIH)
Referencia: Grinspoon S et al. Incident hypertension in REPRIEVE: risk factors, pitavastatin effect & cardiovascular consequences.Conference on Retroviruses and Opportunistic Infections, Denver, abstract118, 2026.
Grinspoon S et al. High baseline prevalence and suboptimal control of hypertension in the REPRIEVE trial. Conference on Retroviruses and Opportunistic Infections, Denver, abstract 676, 2026.
Mallon PW et al. Incident hypertension after switching to integrase strand transfer inhibitors–based ART. Conference on Retroviruses and Opportunistic Infections, Denver, abstract679, 2026.
Odongpinny EAL et al. Hypertension risk in a large cohort of people living with HIV after a switch to dolutegravir.Conference on Retroviruses and Opportunistic Infections, Denver, abstract677, 2026.
Nota editorial
Por qué hoy publicamos dos versiones de esta noticia
El equipo editorial de gTt-VIH – 02/03/2026
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Hoy publicamos dos versiones sobre el mismo tema porque cumple una doble función.
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Ambas piezas se complementan. La primera informa. La segunda ayuda a actuar.
Creemos que combinar rigor científico y orientación práctica mejora la comprensión y favorece decisiones de salud más conscientes, especialmente en cuestiones que afectan al envejecimiento y a las comorbilidades asociadas al VIH. Porque informar es importante. Pero facilitar la prevención lo es aún más.
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