La disponibilidad de la profilaxis preexposición frente al VIH (PrEP) no garantiza que todas las personas que podrían beneficiarse de ella puedan acceder en igualdad de condiciones. Un estudio realizado en Reino Unido ha identificado numerosas barreras entre poblaciones que han estado poco representadas en los ensayos y presentan un menor uso de esta herramienta preventiva. Sus conclusiones reclaman servicios más flexibles, una comunicación libre de juicios y una participación comunitaria real en el diseño y la prestación de la atención.
Los resultados se recogen en el informe PrEP-Position Community Statements Report, elaborado por SHARE Collaborative, Sophia Forum y la Universidad Queen Mary de Londres. La investigación combinó una encuesta a 264 personas, 38 entrevistas individuales y un proceso de coproducción con representantes comunitarios. De este trabajo surgieron 14 propuestas dirigidas a mejorar la equidad en el acceso a la PrEP.
El estudio buscó deliberadamente la participación de grupos que encuentran mayores dificultades para acceder a la prevención del VIH. Entre ellos se encontraban mujeres de minorías étnicas, personas trans y no binarias, migrantes recientes, trabajadores y trabajadoras sexuales, hombres heterosexuales racializados, personas que se inyectan drogas y personas sin una vivienda estable.
Los mensajes centrados en el riesgo pueden excluir
La manera en que se presenta la PrEP influye en quién considera que esta opción preventiva puede ser adecuada para sus necesidades. El 30% de las personas encuestadas afirmó que no creía que la PrEP estuviera dirigida a personas como ellas. Un porcentaje similar, el 29%, consideraba que su probabilidad de adquirir el VIH era demasiado baja para utilizarla.
Las decisiones se relacionaban a menudo con la situación de pareja, una actividad sexual percibida como poco frecuente o la idea de que la PrEP está destinada únicamente a determinados grupos, especialmente a hombres gais, bisexuales y otros hombres que practican sexo con hombres. Además, el 45% expresó preocupación por cómo podría ser percibido por otras personas si tomaba la PrEP.
Según el informe, los mensajes construidos exclusivamente alrededor del riesgo y las prácticas sexuales pueden reforzar el estigma y hacer que algunas personas no se reconozcan como posibles usuarias. Las declaraciones comunitarias proponen presentar la prevención como una decisión habitual de cuidado personal, basada en las circunstancias, necesidades y preferencias de cada persona.
También recomiendan utilizar un lenguaje respetuoso que no presuponga determinadas prácticas sexuales, tipos de relación o identidades. El objetivo sería facilitar que cualquier persona pueda valorar la PrEP sin sentirse juzgada ni obligada a identificarse con una categoría determinada.
El lugar donde se ofrece la PrEP también condiciona el acceso
En Reino Unido, la PrEP oral se proporciona fundamentalmente a través de los servicios de salud sexual. Este modelo puede resultar adecuado para muchas personas, pero también genera dificultades relacionadas con los horarios, los desplazamientos, la reserva de citas, el estigma y el temor a sufrir discriminación.
El 82% de las personas encuestadas señaló que quería disponer de espacios seguros y acogedores donde hablar sobre la PrEP. Por otra parte, el 56% declaró haber experimentado racismo en la atención sanitaria y el 49%, prejuicios relacionados con su identidad de género.
Estas experiencias pueden generar desconfianza y reducir la disposición a acudir a un centro sanitario. Las dificultades pueden ser mayores entre las personas con discapacidad o neurodivergencia, quienes necesitan mantener en secreto el uso de la PrEP o aquellas cuya vivienda, situación migratoria o condiciones económicas son inestables.
Los autores consideran que ofrecer la PrEP únicamente desde los centros de salud sexual limita su alcance. Por ello, las propuestas comunitarias plantean ampliar el acceso a centros de atención primaria, farmacias, servicios digitales, espacios comunitarios y otros lugares considerados seguros. También reclaman vías discretas y confidenciales que no comprometan la seguridad ni la situación personal de quienes solicitan atención.
La posibilidad de elegir forma parte de la equidad
Las necesidades preventivas pueden cambiar con el tiempo según las relaciones, el trabajo, la vivienda, la movilidad o las circunstancias personales. Por este motivo, el informe defiende que los servicios revisen periódicamente las preferencias de cada persona y ofrezcan diferentes lugares y modalidades de acceso.
El 93% de las personas encuestadas valoró positivamente la posibilidad de disponer de una protección de acción prolongada. En el Reino Unido, el cabotegravir inyectable de administración bimestral ha sido autorizado como PrEP para determinadas personas que no pueden utilizar adecuadamente la modalidad oral. El informe reclama que las nuevas opciones preventivas se incorporen con criterios de equidad para evitar que vuelvan a quedar fuera las poblaciones que ya encuentran más obstáculos.
No obstante, ampliar las modalidades disponibles no será suficiente si se mantienen las mismas barreras estructurales. Los participantes pidieron servicios que integren la prevención del VIH con la salud sexual, la atención primaria y la salud mental, adaptándose a la complejidad de las necesidades individuales.
El documento también recomienda que las autoridades realicen evaluaciones locales para conocer mejor qué poblaciones podrían beneficiarse de la PrEP y qué factores culturales, sociales y económicos dificultan su acceso.
Las comunidades reclaman capacidad para dirigir los servicios
El 80% de las personas encuestadas manifestó que deseaba más iniciativas dirigidas por las comunidades y el 81% expresó interés en disponer de redes de apoyo formadas por personas con experiencias similares.
Las entrevistas mostraron una preferencia por recibir información y atención en entornos informales y menos medicalizados, como espacios comunitarios, eventos, plataformas digitales y lugares frecuentados por las propias poblaciones. La participación de personas con experiencia vivida podría ayudar a generar confianza, reducir el estigma y transmitir la información con un lenguaje más accesible.
El informe advierte de que la desconfianza hacia las instituciones no debe interpretarse como una característica individual. Puede ser consecuencia de experiencias anteriores de racismo, discriminación, exclusión o explotación médica. La responsabilidad de recuperar esa confianza corresponde también a los sistemas sanitarios y a las instituciones.
Las declaraciones comunitarias reclaman financiación estable para los servicios dirigidos por las comunidades, las campañas culturalmente adaptadas y los puestos remunerados de acompañamiento y apoyo entre iguales. También piden que las comunidades no se limiten a asesorar sobre programas ya diseñados, sino que participen en las decisiones y dispongan de recursos para dirigir sus propias iniciativas.
El estudio se llevó a cabo en Reino Unido, por lo que sus resultados no pueden trasladarse automáticamente a otros sistemas sanitarios. Sin embargo, permite identificar mecanismos que pueden reproducirse en otros contextos: disponer de una intervención eficaz no garantiza un acceso equitativo cuando la comunicación, los servicios y los criterios de atención no reflejan la diversidad de las personas que podrían beneficiarse de ella. El estudio fue financiado por Gilead Sciences.
Fuente: Elaboración propia (gTt-VIH).
Referencia: Vetters LL et al. PrEP-Position Community Statements Report. SHARE Collaborative, Sophia Forum y Queen Mary University of London. Junio de 2026. DOI: 10.17605/OSF.IO/VXD5T.
Nota editorial
Sobre las versiones de esta noticia
El equipo editorial – 23/07/2026
Esta noticia se publica en una única versión. Aunque contiene vocabulario específico relacionado con la PrEP, la equidad y la organización de los servicios sanitarios, su estructura permite seguir con claridad los principales resultados del estudio y las propuestas formuladas por las comunidades.Durante la revisión editorial se valoró la posibilidad de ofrecer una segunda versión. Finalmente, se consideró que una mayor simplificación podía restar precisión a algunos conceptos sin aportar una mejora suficiente en la comprensión. Por este motivo, se ha mantenido una única pieza con la contextualización necesaria.
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