Dieciséis años después: qué nos dice la nueva Encuesta Nacional de Salud Sexual sobre la sociedad española

La segunda edición de la encuesta muestra una población más favorable a la educación sexual y a la diversidad, pero también revela desafíos persistentes en prevención, consentimiento y equidad de género

Juanse Hernández
Ver otras noticias

Dieciséis años después de la primera Encuesta Nacional de Salud Sexual, el Ministerio de Sanidad y el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) han presentado una nueva edición que permite observar cómo ha cambiado la forma en que la población española entiende, vive y gestiona su sexualidad. La encuesta, realizada entre octubre y noviembre de 2025 a 9.009 personas de 16 años o más, ofrece una fotografía amplia de la salud sexual en España.

Los resultados muestran una sociedad más abierta a la diversidad sexual y más favorable a la educación sexual que en 2009. Sin embargo, también reflejan retos importantes en prevención del VIH y otras infecciones de transmisión sexual (ITS), realización de pruebas diagnósticas, uso de métodos de protección, consentimiento y desigualdades de género.

Más que una simple recopilación de conductas sexuales, la encuesta permite entender la salud sexual como una dimensión amplia de la vida. Incluye información, bienestar, prevención, relaciones, derechos, consentimiento y acceso a recursos sanitarios. Esta mirada es especialmente relevante en un momento en que las políticas de salud pública insisten en reforzar la prevención combinada del VIH y las ITS, la educación sexual basada en evidencia y el respeto a los derechos sexuales.

Una fotografía actualizada de la salud sexual

La nueva Encuesta Nacional de Salud Sexual llega tras un largo intervalo desde la primera edición, realizada en 2009. En ese tiempo, la sociedad española ha experimentado cambios relevantes en la forma de hablar sobre sexualidad, diversidad, identidad, consentimiento y prevención.

El cuestionario aborda numerosos ámbitos: información sexual recibida, actitudes ante la sexualidad, identidad de género, orientación sexual, experiencias sexuales, primera relación sexual, prácticas recientes, uso de preservativo, servicios de salud sexual, prueba del VIH, conocimiento de la profilaxis preexposición (PrEP), ITS diagnosticadas y experiencias relacionadas con el consentimiento.

Esta amplitud es importante porque la salud sexual no puede reducirse a evitar infecciones o embarazos. También implica poder acceder a información fiable, tomar decisiones informadas, mantener relaciones respetuosas y disponer de servicios adecuados cuando se necesitan.

En este sentido, la encuesta ofrece una lectura de país. No solo pregunta qué hace la población, sino también qué sabe, qué acepta, de quién recibe información y qué barreras siguen presentes.

Educación sexual y diversidad: dos avances claros

Uno de los resultados más destacados es el amplio apoyo social a la educación sexual. El 91,1% de la población considera que debería impartirse durante la enseñanza obligatoria, incluyendo Primaria, ESO y Formación Profesional.

Este dato es relevante porque sitúa la educación sexual como una herramienta de salud pública ampliamente respaldada por la población. La educación sexual no se limita a transmitir información biológica. También puede ayudar a comprender el consentimiento, prevenir el VIH y otras ITS, reducir estigmas, reconocer situaciones de riesgo y mejorar la capacidad de tomar decisiones sobre la propia salud.

La encuesta también muestra un cambio profundo en la aceptación de la diversidad sexual. El 88,1% de las personas entrevistadas considera que las relaciones entre personas del mismo sexo son tan respetables como las heterosexuales. En 2009, esta proporción era del 41%.

La comparación resulta especialmente significativa. En poco más de una década y media, la aceptación social de las relaciones entre personas del mismo sexo se ha más que duplicado. Este cambio refleja una transformación cultural importante y una mayor normalización de la diversidad sexual.

Estos avances no eliminan todos los problemas, pero ofrecen una base social más favorable para desarrollar políticas de salud sexual centradas en derechos, información y equidad.

La prevención del VIH y las ITS sigue siendo un reto

Junto a estos avances, la encuesta también muestra desafíos importantes en prevención. Uno de los datos más relevantes para el ámbito del VIH es que el 62,3% de la población afirma que nunca se ha realizado una prueba del VIH.

Este resultado indica que la prueba del VIH aún no está plenamente normalizada en la población general. La detección precoz sigue siendo una de las herramientas fundamentales de la prevención combinada. Permite iniciar tratamiento cuanto antes, mejorar la salud de la persona diagnosticada y reducir la transmisión del virus.

La encuesta también analiza el uso del preservativo en la última relación sexual. Entre las personas cuya última relación incluyó penetración vaginal, el 75,2% declaró no haber utilizado preservativo. Entre quienes no lo usaron, los motivos más frecuentes fueron mantener relaciones solo con la pareja estable, utilizar otros métodos anticonceptivos o considerar que no existía riesgo de embarazo por edad o situación reproductiva.

Estos datos deben interpretarse con prudencia. No todas las relaciones sin preservativo tienen el mismo nivel de riesgo y muchas decisiones dependen del tipo de vínculo, del conocimiento del estado serológico, del uso de otros métodos preventivos o anticonceptivos y del contexto de cada persona. Aun así, los resultados sugieren que la prevención de las ITS puede quedar en segundo plano cuando la atención se centra sobre todo en evitar embarazos.

Este punto es clave. La encuesta muestra que muchas personas identifican la protección sexual principalmente con la anticoncepción. Sin embargo, la prevención del VIH y otras ITS requiere una mirada más amplia, que incluya preservativo, prueba diagnóstica, información actualizada, vacunación cuando procede, PrEP, profilaxis postexposición y acceso a servicios de salud sexual.

Información, percepción de riesgo y decisiones preventivas

La encuesta también permite reflexionar sobre la relación entre información y conducta preventiva. Una parte importante de la población considera que dispone de buena información sobre sexualidad. Sin embargo, los datos sobre prueba del VIH y uso de preservativo muestran que tener información no siempre significa contar con herramientas suficientes para tomar decisiones preventivas en situaciones reales.

Esta diferencia es central desde la perspectiva de la alfabetización en salud. No basta con que la información exista. Debe ser comprensible, accesible, útil y aplicable a la vida cotidiana. Además, debe ayudar a reconocer cuándo puede existir riesgo, cuándo conviene hacerse una prueba, cómo hablar de prevención con una pareja y dónde acudir en caso de duda.

En salud sexual, las decisiones no se toman en abstracto. Se producen en relaciones concretas, atravesadas por confianza, deseo, edad, género, experiencias previas, acceso a servicios, normas sociales y percepción del riesgo. Por eso, la educación sexual y la prevención deben ir más allá de los mensajes generales y adaptarse a las situaciones reales de la población.

La encuesta recuerda que la salud sexual no depende únicamente de decisiones individuales. También depende de los recursos disponibles, de la calidad de la información, de la facilidad para acceder a pruebas y servicios, y de la existencia de entornos donde hablar de sexualidad no genere vergüenza, miedo o estigma.

Consentimiento, coerción y desigualdades de género

Otro bloque relevante de la encuesta se refiere al consentimiento y a las experiencias de coerción sexual. El 28,2% de las mujeres afirma haberse visto forzada alguna vez a realizar prácticas sexuales que no deseaba, frente al 12,8% de los hombres. Además, el 13,6% de los hombres reconoce haber tenido alguna vez la sensación de obligar a su pareja a hacer algo que no quería durante una relación sexual.

Estos resultados muestran que la salud sexual también está relacionada con la igualdad, la autonomía y las relaciones de poder. No puede entenderse solo como ausencia de enfermedad o como uso de métodos preventivos. También implica que las relaciones sean libres, respetuosas y basadas en el consentimiento.

La educación sexual tiene aquí un papel fundamental. Hablar de consentimiento, límites, comunicación, deseo, presión y respeto mutuo no es un añadido secundario. Forma parte de una concepción integral de la salud sexual.

Desde esta perspectiva, los datos de la encuesta refuerzan la necesidad de políticas y programas que integren prevención, derechos sexuales, perspectiva de género y reducción del estigma. La prevención del VIH y las ITS no puede separarse de los contextos sociales y relacionales en los que se producen las prácticas sexuales.

Una sociedad que cambia, pero con retos pendientes

La segunda Encuesta Nacional de Salud Sexual dibuja una sociedad española muy distinta a la de 2009. Hay más aceptación de la diversidad sexual, un respaldo muy amplio a la educación sexual y una mayor visibilidad de cuestiones que antes ocupaban menos espacio en el debate público.

Pero la encuesta también muestra que los avances culturales no eliminan por sí solos los desafíos de salud pública. La baja realización de pruebas del VIH, el uso limitado del preservativo en determinadas prácticas y las experiencias de coerción sexual indican que aún queda recorrido para mejorar la prevención, el acceso a recursos y la equidad en salud sexual.

La principal lectura de la encuesta no es que la salud sexual en España haya mejorado o empeorado de forma lineal. Su aportación más valiosa es mostrar una realidad más compleja: una sociedad que ha avanzado en actitudes, derechos y reconocimiento de la diversidad, pero que todavía necesita reforzar la alfabetización en salud sexual, la prevención del VIH y las ITS, el consentimiento y el acceso a información y servicios de calidad.

Dieciséis años después de la primera edición, esta nueva radiografía permite mirar más allá de los titulares aislados. La salud sexual aparece como un indicador de cambio social, pero también como un campo donde siguen confluyendo educación, prevención, igualdad, derechos y salud pública.

Fuente: Ministerio de Sanidad / Elaboración propia (gTt-VIH)
Referencia: Ministerio de Sanidad y Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). Encuesta Nacional de Salud Sexual 2025.


Nota editorial

Sobre las versiones de esta noticia

El equipo editorial – 22/06/2026

Esta noticia se publica en una única versión.

La Noticia del Día suele elaborar versiones adaptadas cuando un tema presenta una complejidad científica, técnica o conceptual que puede dificultar su comprensión para parte de la audiencia.

En este caso, el equipo editorial ha optado por publicar una única versión. Aunque la Encuesta Nacional de Salud Sexual aborda numerosos aspectos relacionados con la sexualidad, la prevención, el consentimiento y la diversidad, los conceptos tratados son ampliamente conocidos por la población y pueden explicarse de forma clara en un único texto.

Además, la noticia ha sido sometida a un proceso de mediación editorial y revisión de legibilidad para facilitar su comprensión sin perder contexto ni matices relevantes. Por ello, se ha considerado que una segunda versión no aportaría un beneficio adicional significativo para la mayoría de las personas lectoras.

Nuestro objetivo sigue siendo ofrecer información rigurosa, comprensible y útil para apoyar la alfabetización en salud y la toma de decisiones informadas.



Suscríbete a nuestros boletines

Utiliza este formulario para suscribirte a nuestros boletines. Si tienes cualquier problema ponte en contacto con nosotros.

Al continuar, confirmas que has leído el aviso legal y aceptas la política de privacidad.


Gilead
Gilead
Gilead
Gilead