Durante muchos años, el principal objetivo del tratamiento del VIH fue evitar la progresión hacia el sida y prolongar la supervivencia. Hoy ese reto es diferente. Gracias al tratamiento antirretroviral, la mayoría de las personas con el VIH puede mantener una carga viral indetectable durante décadas y alcanzar una esperanza de vida cada vez más próxima a la de la población general. Sin embargo, esa realidad ha dado paso a una nueva pregunta. ¿Por qué algunas personas desarrollan antes fragilidad, enfermedades cardiovasculares, deterioro cognitivo u otras comorbilidades relacionadas con el envejecimiento, aunque el virus permanezca completamente controlado?
Una revisión publicada recientemente propone que parte de la respuesta podría encontrarse en un viejo conocido de la medicina del VIH: el citomegalovirus (CMV). Esta infección suele pasar desapercibida y rara vez provoca enfermedad en personas con un sistema inmunitario competente. Aun así, cada vez existen más indicios de que podría mantener una inflamación persistente capaz de favorecer el envejecimiento biológico y aumentar el riesgo de diversas enfermedades. Los autores plantean además una idea especialmente relevante. Si esta hipótesis se confirma, el CMV podría convertirse en un factor biológico modificable, lo que abriría nuevas posibilidades para promover un envejecimiento más saludable en las personas con el VIH.
CMV: De infección oportunista a posible impulsor del envejecimiento
El citomegalovirus pertenece a la familia de los herpesvirus. Como ocurre con otros virus de este grupo, permanece en el organismo durante toda la vida tras la infección inicial. La mayoría de las personas con el VIH ha estado expuesta al CMV y presenta anticuerpos frente a él.
Antes de la llegada del tratamiento antirretroviral eficaz, el CMV era conocido sobre todo por causar infecciones oportunistas graves, como retinitis, encefalitis o colitis, en personas con una inmunodepresión avanzada. Hoy estas complicaciones son poco frecuentes. El interés de la investigación ha cambiado. Ya no se centra únicamente en la enfermedad que puede producir el virus, sino en la actividad silenciosa que mantiene a lo largo de los años. Sus reactivaciones suelen pasar inadvertidas, pero podrían estimular de forma continua al sistema inmunitario.
Este cambio de perspectiva resulta especialmente relevante en las personas con el VIH. Incluso cuando el tratamiento controla por completo la replicación del virus, persiste un cierto grado de activación inmunitaria. Según la revisión, el VIH y el CMV podrían actuar de forma sinérgica. Es decir, ambos virus podrían reforzarse mutuamente y mantener un estado inflamatorio persistente. Ese proceso favorecería tanto la persistencia del reservorio del VIH como el desarrollo de enfermedades asociadas al envejecimiento.
Una inflamación persistente que podría acelerar el desgaste del organismo
Los investigadores describen varios mecanismos capaces de explicar esta relación. El CMV estimularía repetidamente al sistema inmunitario y favorecería la expansión de determinados linfocitos. También induciría alteraciones metabólicas y epigenéticas que podrían mantenerse durante años. El resultado sería un organismo sometido a un estado inflamatorio persistente, con capacidad para acelerar algunos procesos propios del envejecimiento.
Este fenómeno se ha asociado a un mayor riesgo de fragilidad, entendida como una disminución de la reserva fisiológica que aumenta la vulnerabilidad frente a enfermedades o situaciones de estrés. También se ha relacionado con enfermedades cardiovasculares, deterioro cognitivo, diabetes, algunos tipos de cáncer y alteraciones de la función física. Los resultados no son idénticos en todos los estudios y la intensidad de las asociaciones varía entre unas investigaciones y otras. Aun así, el conjunto de la evidencia apunta hacia una misma dirección. El CMV podría desempeñar un papel relevante en algunos de los mecanismos biológicos que acompañan al envejecimiento con el VIH.
Los propios autores recuerdan que el envejecimiento con el VIH es un proceso complejo y multifactorial. La edad, los hábitos de vida, otras enfermedades, el tabaquismo, la obesidad, el estrés, determinadas coinfecciones y la historia inmunológica de cada persona también influyen de forma importante. Por tanto, el CMV debe entenderse como una posible pieza del puzle, no como la explicación única del envejecimiento acelerado.
Un objetivo prometedor que todavía debe demostrar su utilidad clínica
La principal aportación de esta revisión no consiste únicamente en reunir la evidencia disponible sobre el CMV. Su mayor interés es plantear que podría tratarse de un objetivo terapéutico modificable. En otras palabras, si las investigaciones futuras demuestran que controlar mejor esta infección reduce la inflamación y mejora la salud, podrían abrirse nuevas estrategias para prevenir parte de las complicaciones asociadas al envejecimiento.
Entre las opciones que se están investigando figura letermovir, un antiviral que ya se utiliza para prevenir la enfermedad por CMV en determinados pacientes trasplantados. Los primeros resultados de un ensayo clínico en personas con el VIH indican que este tratamiento podría reducir algunos marcadores inflamatorios, mejorar la relación entre los linfocitos CD4 y CD8 y favorecer la función física, sobre todo en determinados grupos de participantes. Paralelamente, continúan avanzando distintas vacunas frente al CMV, aunque ninguna ha sido aprobada hasta el momento.
Ahora bien, estos resultados deben interpretarse con prudencia. La mayor parte de la evidencia disponible procede de estudios observacionales. Este tipo de investigaciones permite identificar asociaciones, pero no demostrar relaciones de causa y efecto. Además, todavía se desconoce qué personas podrían beneficiarse realmente de una intervención frente al CMV, cuál sería la estrategia más adecuada y si sus posibles beneficios justificarían un tratamiento prolongado. Por ello, los propios autores consideran prioritario desarrollar nuevos ensayos clínicos antes de trasladar estos hallazgos a la práctica asistencial.
Hace dos décadas, el gran desafío era conseguir que las personas con VIH vivieran más años. Hoy el reto es distinto: conseguir que esos años se vivan con la mejor salud posible. Comprender qué mantiene activa la inflamación cuando el virus está controlado forma parte de ese nuevo horizonte. El citomegalovirus se ha convertido en uno de los principales candidatos para explicarlo. Saber si actuar sobre él permitirá envejecer de forma más saludable es una pregunta que la investigación todavía debe responder.
Fuente: Elaboración propia (gTt-VIH)
Referencia: Cabello Ubeda A, Erlandson KM, Freeman ML, Letendre SL, Wanjalla CN, Koethe JR, Corley MJ, Hunt PW, Gianella S. Cytomegalovirus in HIV: A Modifiable Driver of Inflammation, Frailty, and Aging. Curr HIV/AIDS Rep. 2026 Mar 20;23(1):8. doi: 10.1007/s11904-026-00775-2. PMID: 41860720; PMCID: PMC13004749.
Nota editorial
Sobre las versiones de esta noticia
El equipo editorial – 03/07/2026
La investigación sobre el envejecimiento con el VIH aborda procesos biológicos complejos que requieren utilizar determinados términos científicos para explicar con precisión los resultados disponibles. En esta noticia hemos optado por publicar una única versión, cuidadosamente mediada para facilitar su comprensión sin renunciar al rigor científico.
Durante la elaboración del texto se ha realizado un proceso de mediación editorial destinado a mejorar la claridad de la redacción, reducir la complejidad sintáctica y explicar los conceptos especializados en un lenguaje accesible. Sin embargo, una simplificación adicional habría obligado a eliminar matices esenciales o a sustituir terminología científica necesaria, con el riesgo de ofrecer una interpretación incompleta o inexacta de la evidencia.
Nuestro objetivo es que la información resulte lo más comprensible posible, preservando al mismo tiempo la precisión que exige un tema tan relevante como la investigación sobre el envejecimiento saludable en las personas con el VIH.
Suscríbete a nuestros boletines
Utiliza este formulario para suscribirte a nuestros boletines. Si tienes cualquier problema ponte en contacto con nosotros.
Al continuar, confirmas que has leído el aviso legal y aceptas la política de privacidad.



