Mayor frecuencia de problemas oculares en personas mayores con el VIH

Es preciso hacer más estudios para determinar las causas de unas dolencias que pueden afectar muy negativamente en la calidad de vida de esta población

Miguel Vázquez
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Las personas de 60 años o mayores, incluso con el VIH controlado, presentan un mayor riesgo de sufrir determinados problemas oculares, como el denominado “ojo seco”. Estas son las conclusiones de un estudio en EE UU, aunque no están claras las causas.

El tratamiento antirretroviral permite que cada vez más personas con el VIH alcanzan edades avanzadas. A su vez, este envejecimiento plantea nuevos retos para la atención sanitaria, ya que algunas enfermedades relacionadas con la edad pueden aparecer con mayor frecuencia o a edades más tempranas en esta población (véase La Noticia del Día 10/09/2026) .

Entre estas posibles complicaciones, la visión tiene especial importancia. Un empeoramiento de la salud ocular puede limitar la autonomía y repercutir de forma significativa en la calidad de vida de la persona.

Salud ocular en personas que se hacen mayores con el VIH

Un estudio de EE UU ha analizado la salud ocular de personas mayores con una infección por VIH bien controlada.

Para ello se comparó a 74 personas con el VIH de 60 años o más con 65 personas de edad similar sin el virus. Todas las personas realizaron diferentes pruebas de visión y evaluaciones oftalmológicas entre 2021 y 2023.

En general, los resultados fueron relativamente tranquilizadores. Las enfermedades oculares graves que pueden amenazar la visión fueron poco frecuentes en ambos grupos. Sin embargo, sí se observaron diferencias.

El 15% de las personas con VIH presentaba un error de refracción no corregido, frente al 5% de quienes no tenían el virus. No obstante, este problema puede corregirse habitualmente mediante gafas, lentes de contacto u otros procedimientos.

También se observó que aproximadamente la mitad de las personas con el VIH tenía cataratas (o se había operado), frente al 20% de las personas sin el virus.

El ojo seco

Aproximadamente el 63% de las personas con el VIH presentaba ojo seco, frente al 51% del grupo sin el virus. El ojo seco puede producir síntomas como picor, irritación, sensación de tener arena en los ojos, dolor o dificultades para mantener los ojos abiertos.

Parte de la diferencia en la medida global de ojo seco podría deberse a que las personas con el VIH tienen más problemas en unas glándulas que producen una sustancia grasa que evita que las lágrimas se evaporen demasiado rápido. Su funcionamiento incorrecto puede contribuir a la aparición de sequedad ocular.

Inflamación debida al VIH

Una posible explicación a esto es que la inflamación y la activación crónica del sistema inmunitario debidas al VIH podrían desempeñar algún papel.

A pesar de que el tratamiento antirretroviral evita la progresión de la infección, pueden persistir niveles bajos de activación inmunitaria e inflamación. Esto se ha relacionado con un mayor riesgo de desarrollar algunas enfermedades asociadas al envejecimiento y algo similar podría suceder en los tejidos oculares.

No obstante, realmente no hay seguridad de que la inflamación asociada al VIH contribuye directamente al desarrollo del ojo seco o si existen otros factores implicados y será necesario hacer más estudios para descubrir las causas.

Es importante responder a estas interrogantes para poder adaptar la atención sanitaria a una población con VIH que cada vez se hace mayor.

Necesidad de Integrar la atención del VIH y la salud ocular

Las conclusiones del estudio también apuntan a la necesidad de incorporar la salud ocular en los modelos de atención integral de las personas que se hacen mayores con el VIH. Coordinar la atención del VIH con la oftalmológica y otros servicios relacionados con el envejecimiento podría evitar que determinados problemas de salud pasen desapercibidos.

Las revisiones oftalmológicas pueden facilitar la detección y el tratamiento de problemas que, aunque no son exclusivos del VIH, pueden afectar considerablemente al bienestar y la autonomía de las personas.

Esta necesidad es más acuciante ante la falta de profesionales especializados en oftalmología en determinadas zonas. Las dificultades para desplazarse, el coste de la atención o la disponibilidad limitada de especialistas pueden convertirse en barreras especialmente relevantes para las personas mayores.

Por ello, la atención integrada y los modelos comunitarios pueden contribuir a acercar los servicios a quienes tienen más dificultades para accederlos mismos.

Fuente: University of Colorado Anschutz/ Elaboración propia (gTt-VIH)
Referencia: Abraham AG, Guo X, Lawa S, et al. Eye Health and Vision Function in Adults Aging with Well-Controlled HIV. Viruses 2026, 18, 431. https://doi.org/10.3390/v18040431



Nota editorial

Sobre las versiones de esta noticia

El equipo editorial – 15/09/2026

Esta noticia se presenta en una única versión. El texto ha sido adaptado mediante un proceso de mediación editorial para facilitar su comprensión, manteniendo los conceptos necesarios para entender la noticia. No se ha considerado necesario elaborar una segunda versión, ya que la principal dificultad del contenido está relacionada con el uso de terminología específica. En la versión publicada, estos términos se explican a lo largo de la propia redacción.



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