Las personas con el VIH que reciben un trasplante de hígado pueden tener resultados a largo plazo comparables a los de pacientes sin esta infección. Así lo indican los datos de un estudio multicéntrico español presentados en la Conferencia sobre Retrovirus e Infecciones Oportunistas (CROI 2026), celebrada en Denver (EE UU), que siguió durante hasta 15 años a receptores de trasplante hepático.
Estudio español
El análisis, realizado con 340 pacientes trasplantados entre 2003 y 2012 en cuatro centros de España, muestra que la supervivencia, el fallo del injerto y las causas de muerte no difieren significativamente entre personas con y sin VIH, lo que respalda la indicación de trasplante cuando existe enfermedad hepática avanzada o cáncer de hígado.
El trasplante hepático puede ser necesario en personas con enfermedad hepática terminal, con frecuencia asociada a coinfección por virus de la hepatitis C o B. Durante años existió incertidumbre sobre si la infección por VIH podía empeorar los resultados del trasplante, debido a factores como la inmunosupresión, las coinfecciones virales o la presencia de otras enfermedades concomitantes. Aunque estudios previos habían analizado resultados a corto y medio plazo, los datos a largo plazo, especialmente en Europa, eran escasos. En todo caso, aportaban datos prometedores, como un estudio realizado en China que mostraba que la coinfección por el VIH y el virus de la hepatitis B no empeoraba el pronóstico de trasplante hepático en comparación con el de la monoinfección por el VHB (véase La Noticia del Día 19/04/2024).
Análisis retrospectivo
Para arrojar más luz sobre esta cuestión, los investigadores realizaron un análisis retrospectivo de casos y controles que incluyó a 85 personas con el VIH y 255 sin infección por el virus de la inmunodeficiencia humana. Los participantes fueron emparejados en una proporción de uno a tres para garantizar comparaciones equilibradas. Entre los factores considerados en este emparejamiento figuraban el sexo, el año del trasplante, la edad, la presencia de coinfección por hepatitis C o B y la existencia de cáncer hepático.
La mediana de la edad de los participantes fue de 48 años y el 82% eran hombres. La gran mayoría presentaba coinfección por el virus de la hepatitis C, mientras que los casos de hepatitis B o coinfección por ambos virus hepáticos fueron poco frecuentes. Gran parte de los participantes con el VIH habían adquirido la infección a través del consumo de drogas inyectables.
Supervivencia similar tras más de una década de seguimiento
Los participantes acumularon una mediana de seguimiento de aproximadamente 12 años, con algunos casos monitorizados hasta 16 años después del trasplante. A lo largo de ese tiempo falleció aproximadamente la mitad de los pacientes, pero la proporción fue similar en ambos grupos: el 46% de las personas con el VIH y el 52% de las personas sin el VIH murieron durante el seguimiento.
La necesidad de un nuevo trasplante fue poco frecuente. Menos del 5% de los pacientes requirió un segundo injerto antes del fallecimiento, y en conjunto apenas el 2,5% del total fue sometido a retransplante. Tampoco se observaron diferencias estadísticamente significativas en la supervivencia del injerto entre ambos grupos.
En cuanto a las causas de muerte, cerca del 40% de los fallecimientos se debieron a la reaparición de la enfermedad que había motivado el trasplante, principalmente recaídas de la hepatitis C o recurrencia del cáncer hepático.
El impacto de los antivirales frente a la hepatitis C
Uno de los hallazgos más relevantes del estudio fue el efecto de la introducción de los antivirales de acción directa frente a la hepatitis C, disponibles de forma generalizada a partir de 2015. Estos tratamientos transformaron el pronóstico de las personas trasplantadas. De hecho, Dado que los trasplantes analizados se realizaron antes de 2015, el impacto de estos fármacos sobre los resultados del trasplante hepático probablemente se apreciará con mayor claridad en futuros estudios.
Antes de 2014, las recaídas de hepatitis C eran responsables de un tercio de las muertes en personas sin el VIH tras el trasplante. Tras la introducción de los nuevos antivirales, esa proporción se redujo aproximadamente a la mitad. En el caso de las personas con el VIH, el impacto fue aún mayor: las muertes relacionadas con recaídas de hepatitis C pasaron de representar más de la mitad de los fallecimientos a apenas el 6%.
Además, a partir de 2015 se logró erradicar todas las infecciones activas por hepatitis C en la cohorte analizada, lo que contribuyó a mejorar de forma sustancial el pronóstico a largo plazo de los receptores de trasplante.
Factores asociados a problemas con el trasplante
El análisis también identificó algunos factores asociados a un mayor riesgo de muerte o de fallo del injerto. Entre ellos destacaron el sexo masculino, la presencia de ARN detectable del virus de la hepatitis C antes del trasplante y la infección por el genotipo 1 de este virus. Tener ARN detectable de hepatitis C antes de la cirugía se asoció con un riesgo de muerte casi tres veces superior y con casi el doble de riesgo de fracaso del injerto.
Cerca del 45% de los participantes presentó infecciones durante el seguimiento y alrededor de un tercio desarrolló algún tipo de cáncer no definitorio de sida. Más de la mitad tenía enfermedad cardiovascular. La única diferencia relevante fue una mayor frecuencia de prediabetes y diabetes entre las personas sin VIH.
Entre los trasplantados con el VIH, la mayoría mantuvo una carga viral indetectable tras el trasplante, con más del 85% de ellos con una carga viral del VIH inferior a 200 copias/mL. Aunque los recuentos de CD4 disminuyeron inicialmente debido a los tratamientos inmunosupresores necesarios para evitar el rechazo del órgano, estos tendieron a recuperarse con el tiempo.
En conjunto, los resultados indican que la infección por el VIH no debería considerarse un factor que desaconseje el trasplante hepático. En cambio, factores como la presencia de hepatitis C activa o el riesgo de recaída de la enfermedad hepática parecen ser mucho más determinantes para predecir los resultados a largo plazo.
Durante muchos años existieron dudas sobre si las personas con el VIH podían recibir un trasplante de órgano con buenos resultados. La evolución de los tratamientos y la investigación clínica han permitido responder a esa pregunta.
Contexto
Durante años existieron dudas sobre si las personas con el VIH podían recibir un trasplante con buenos resultados.
👉 Leer el contexto histórico
Fuente: Aidsmap/ Elaboración propia (gTt-VIH).
Referencia: Miró, J M. Long-Term Outcomes of Liver Transplant Recipients Living with HIV: A Multicentre Case-Control Study. Conference on Retroviruses and Opportunistic Infections, Denver, abstract 143, 2026.
Nota editorial: Por qué hoy publicamos dos piezas sobre un mismo estudio
El equipo editorial de gTt-VIH – 06/03/2026
La noticia principal que publicamos hoy recoge los resultados de un estudio presentado en la Conferencia sobre Retrovirus e Infecciones Oportunistas (CROI 2026). El trabajo muestra que las personas con el VIH que reciben un trasplante de hígado pueden tener resultados a largo plazo comparables a los de pacientes sin esta infección.
Se trata de un resultado clínico importante. Durante muchos años existieron dudas sobre si la infección por VIH podía afectar al éxito de los trasplantes de órganos. Estudios como el que presentamos hoy han contribuido a demostrar que, con el tratamiento adecuado y un seguimiento médico especializado, las personas con el VIH pueden beneficiarse de este tipo de intervenciones en condiciones similares a las de otros pacientes.
Por este motivo, junto a la noticia científica publicamos también una segunda pieza breve que ofrece contexto histórico. En ella explicamos cómo evolucionó la práctica clínica y qué papel tuvieron la investigación y el activismo para que las personas con el VIH fueran incluidas en los programas de trasplante.
Nuestro objetivo es doble: informar sobre los resultados del estudio y, al mismo tiempo, ayudar a entender el camino que ha permitido llegar hasta ellos.
Suscríbete a nuestros boletines
Utiliza este formulario para suscribirte a nuestros boletines. Si tienes cualquier problema ponte en contacto con nosotros.
Al continuar, confirmas que has leído el aviso legal y aceptas la política de privacidad.



