El Ministerio de Sanidad ha confirmado la financiación pública de la profilaxis preexposición (PrEP) inyectable con cabotegravir (Apretude®) en el Sistema Nacional de Salud. La decisión, adoptada por la Comisión Interministerial de Precios de los Medicamentos (CIPM), supone un cambio de criterio respecto a la posición mantenida meses atrás, cuando su inclusión fue rechazada por motivos presupuestarios.
El giro no es menor.
La PrEP inyectable —administrada cada dos meses— está indicada para personas con un mayor riesgo de exposición al VIH cuando la PrEP oral no es adecuada. No sustituye a la pauta diaria, pero amplía el abanico de opciones preventivas dentro del sistema público.
De la negativa al cambio de criterio
A finales de febrero de 2025, la CIPM decidió no financiar el cabotegravir como PrEP pese a su aprobación regulatoria y a la evidencia de eficacia demostrada en ensayos clínicos internacionales. Aquella decisión dejó fuera del sistema público una herramienta que ya formaba parte de las estrategias de prevención en otros países.
El argumento central fue económico.
La resolución actual modifica ese escenario. Aunque la financiación se circunscribe a los casos en los que la PrEP oral no sea adecuada, la incorporación del cabotegravir como prestación pública corrige una exclusión que tenía consecuencias prácticas en términos de acceso y equidad.
No todas las personas candidatas a PrEP encajan en un modelo de toma diaria. La adherencia no es solo una cuestión individual: está atravesada por dinámicas laborales, movilidad, estigma, contextos de vulnerabilidad o simplemente por preferencias personales que influyen en la continuidad de la prevención.
Qué implica en términos clínicos
Cabotegravir de acción prolongada se administra mediante inyección intramuscular cada dos meses tras una fase de inicio oral. Los estudios comparativos mostraron una eficacia al menos equivalente —y en algunos grupos superior— a la PrEP oral basada en tenofovir/emtricitabina.
Su valor diferencial no reside únicamente en la eficacia biológica, sino en la modalidad de administración.
En prevención del VIH, la efectividad real depende tanto del fármaco como de su adecuación a la vida cotidiana. Una herramienta eficaz que no se utiliza de forma sostenida pierde parte de su potencial preventivo.
La inclusión de esta opción reconoce esa dimensión práctica.
Prevención combinada y coherencia estratégica
España cuenta con una estrategia nacional frente al VIH que incorpora la prevención combinada como principio rector. Esto implica integrar distintas herramientas —diagnóstico precoz, tratamiento, autocuidado de la salud, reducción de daños, PrEP oral y ahora inyectable— en función de las necesidades individuales y colectivas.
La financiación del cabotegravir no inaugura una nueva política preventiva, pero sí la hace más coherente con ese marco estratégico.
La prevención combinada no consiste en defender una única herramienta, sino en garantizar que existan varias y que sean accesibles.
En ese sentido, la decisión tiene también una dimensión simbólica: reconoce que el acceso a la prevención no debe depender exclusivamente de la capacidad de adaptación a un formato concreto.
Implementación y acceso real
El alcance práctico de la medida dependerá ahora de su implementación en las comunidades autónomas y de los criterios clínicos que se establezcan para definir cuándo la PrEP oral “no es adecuada”.
Ahí se jugará una parte relevante del impacto real.
La experiencia demuestra que la disponibilidad formal de una prestación no siempre garantiza un acceso homogéneo. La formación de profesionales, la organización de circuitos asistenciales y la información clara a las personas candidatas serán determinantes.
Una rectificación con lectura política
Más allá de la dimensión clínica, la decisión tiene una lectura institucional evidente. Las decisiones de financiación no son irreversibles. Pueden revisarse cuando cambian las condiciones de negociación o cuando el debate técnico y social genera suficiente evidencia y presión argumental.
En prevención del VIH, los tiempos administrativos tienen consecuencias sanitarias.
La financiación pública de cabotegravir de acción prolongada no resuelve por sí sola los retos pendientes en diagnóstico tardío o desigualdades de acceso, pero sí amplía el margen de actuación preventiva del sistema.
Y en salud pública, ampliar opciones no es un detalle. Es una decisión estructural.
Fuente: Elaboración propia (gTt-VIH)
Referencia: Comunicado de prensa del Ministerio de Sanidad (26/02/2025): España, primer país de la Unión Europea en financiar la PrEP inyectable frente al VIH
Nota editorial
Sobre las versiones publicadas hoy
26/02/2026
La decisión de financiar la PrEP inyectable tiene impacto más allá del ámbito estrictamente clínico. Afecta a personas que pueden necesitar esta herramienta preventiva y a quienes siguen la actualidad en salud pública sin familiaridad con el lenguaje institucional.
Por ese motivo, hoy publicamos dos versiones de la noticia.
La pieza principal mantiene el análisis contextual y el encuadre sociopolítico propio de La Noticia del Día. La versión adicional ofrece una síntesis con mayor accesibilidad, pensada para ampliar la comprensión y facilitar el acceso a la información.
Comunicar con claridad también implica adaptar el formato cuando el contenido lo requiere.
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