Las experiencias en Grindr, la relación que cada persona mantiene con la aplicación y los recursos de apoyo disponibles pueden ser relevantes para comprender cómo se siente consigo misma. Un estudio publicado en Psychology & Sexuality ha encontrado que una mayor amenaza a la identidad vinculada al uso de Grindr se asocia con mayores sentimientos de vacío y desconexión respecto a quién se es. Esa asociación fue más débil entre quienes tenían mayor resiliencia de la identidad y quienes recurrían más al apoyo emocional de otras personas.
Los resultados no demuestran que Grindr cause problemas de salud mental. La investigación recogió las respuestas de los participantes en un único momento. Por ello, no permite establecer qué experiencias precedieron a otras. Tampoco evaluó diagnósticos clínicos ni permite generalizar los hallazgos a todos los usuarios de la aplicación.
El trabajo, firmado por Rusi Jaspal, Anthony J. Gifford y Barbara Lopes, se realizó en abril de 2026. Participaron 257 hombres gais cisgénero que residían en el Reino Unido y utilizaban Grindr en ese momento. Tenían entre 18 y 77 años, con una edad media de 38,5 años. Fueron reclutados a través de Prolific, una plataforma online de participación en investigaciones.
Qué significa que una experiencia amenace la identidad
El estudio parte de una teoría que entiende la identidad como el sentido que una persona tiene de quién es. Este incluye la valoración de sí misma, la confianza en su capacidad para actuar, la conexión entre su pasado y su presente y el reconocimiento de características propias que valora positivamente.
Los autores hablan de «amenaza a la identidad» cuando una experiencia debilita alguno de esos aspectos. En esta investigación preguntaron específicamente si los participantes percibían que su uso de Grindr afectaba a su autoestima, a su sensación de capacidad y control, a la continuidad de su historia personal o a lo que valoraban de su singularidad.
La «pérdida de identidad» es un concepto distinto. Los autores lo describen como una ruptura profunda del sentido de quién se es, acompañada de vacío y desorientación. Para estudiarla utilizaron cinco preguntas de una escala sobre autoconcepto e identidad. Estas recogían experiencias como sentir vacío interior o dejar de saber quién se es.
Por tanto, el trabajo analiza puntuaciones en cuestionarios. No determina cuántos participantes tenían un trastorno ni identifica una pérdida de la orientación sexual. Su interés está en el sentido global de la identidad de la persona, más allá de su identidad como hombre gay.
El uso problemático y las experiencias con otros usuarios
La investigación diferenció la frecuencia con la que se abría Grindr del «uso problemático». Este último se midió mediante una escala adaptada de aplicaciones de citas. Se refiere a una relación con la aplicación que puede incluir dificultades para controlar su uso, inquietud cuando no se puede acceder a ella o interferencias con otras áreas de la vida.
Abrir la aplicación con frecuencia no equivale, por sí mismo, a tener un uso problemático. En el análisis final, el número de veces que los participantes abrían Grindr al día no mantuvo una asociación estadísticamente significativa con la pérdida de identidad. Tampoco modificó significativamente la relación entre amenaza y pérdida de identidad.
El equipo examinó además la percepción de no conseguir las experiencias o conexiones buscadas en Grindr. Otra medida, denominada «maltrato por otros usuarios», preguntaba con qué frecuencia los participantes eran ignorados, bloqueados o recibían comentarios despectivos. Esta agrupación exige cautela. El cuestionario no recogía el contexto de cada interacción y no permite interpretar cualquier bloqueo o falta de respuesta como abuso.
La percepción de no obtener lo buscado y las experiencias agrupadas en esa medida se asociaron con mayores puntuaciones de pérdida de identidad en un modelo que tenía en cuenta otras variables. Sin embargo, ambas asociaciones dejaron de ser estadísticamente significativas cuando se incorporó la amenaza a la identidad vinculada a Grindr.
En el modelo final, la amenaza a la identidad presentó la asociación de mayor magnitud. También mantuvieron asociaciones independientes el uso problemático y el apego evitativo, entendido como incomodidad ante la cercanía y la intimidad emocional. El temor a la evaluación negativa y el apego ansioso no conservaron asociaciones significativas en ese modelo.
Los autores interpretan estos resultados como una señal de la importancia de cómo las experiencias afectan al sentido de quién se es. No obstante, el estudio no demuestra una secuencia en la que el rechazo provoque una amenaza y esta desemboque en pérdida de identidad.
El papel del apoyo emocional y la resiliencia
La resiliencia de la identidad se refiere, en este marco, a una base relativamente estable de autoestima, confianza en las propias capacidades y sentido de continuidad personal. No supone ser inmune a experiencias difíciles. Los autores señalan que se desarrolla a lo largo de la vida. Está relacionada también con las experiencias sociales y los grupos de pertenencia.
Entre los participantes con mayor resiliencia, la asociación entre amenaza y pérdida de identidad fue más débil. El equipo plantea que otras fuentes de reconocimiento y valoración personal podrían ayudar a sostener el sentido de quién se es cuando una experiencia concreta lo cuestiona. Esta es una interpretación de los resultados, no un mecanismo demostrado por el estudio.
Se observó un patrón similar con el apoyo emocional. La investigación preguntó si los participantes estaban recibiendo consuelo, comprensión y apoyo de otras personas. La relación entre amenaza y pérdida de identidad fue menos intensa entre quienes recurrían más a ese apoyo. La asociación siguió siendo significativa.
Este resultado no significa que el apoyo eliminara las dificultades ni que quienes recibían más apoyo tuvieran siempre menores puntuaciones de pérdida de identidad. Indica que la asociación entre las dos variables cambiaba según el grado de apoyo emocional utilizado.
Los autores recuerdan que recurrir a otras personas requiere que ese apoyo esté disponible y que exista confianza para compartir experiencias. Buscar comprensión puede implicar también exponerse al rechazo o al estigma. Por ello, estos recursos no dependen únicamente de una decisión individual. También importan las relaciones y las condiciones en las que es posible sentirse escuchado y acompañado.
Qué puede aportar el estudio y cuáles son sus límites
El artículo reconoce que Grindr ofrece oportunidades para establecer conexiones, explorar la sexualidad y formar relaciones. Al mismo tiempo, sitúa sus resultados en una literatura previa que documenta experiencias de hostilidad, desvalorización y discriminación entre usuarios. Esos antecedentes aportan contexto. Pero este estudio no midió específicamente el racismo, el rechazo por expresión de género o el estigma asociado al VIH.
Los autores proponen que la plataforma facilite información sobre el uso problemático y preste atención a los comportamientos hostiles. También plantean intervenciones educativas y psicológicas que aborden la amenaza a la identidad, la resiliencia y el acceso a apoyo emocional. La investigación no puso a prueba estas propuestas. Por tanto, no demuestra su eficacia.
Sus conclusiones deben leerse teniendo en cuenta otras limitaciones. La muestra procede de una plataforma online y no representa necesariamente al conjunto de hombres gais usuarios de Grindr. Además, las respuestas reflejan percepciones personales. El análisis no controló síntomas de depresión, ansiedad o malestar psicológico que podrían estar relacionados con las variables estudiadas.
Tampoco permite saber cómo evolucionan estas experiencias con el tiempo ni extender los resultados a otros países, otras orientaciones sexuales o personas con VIH.
La principal aportación es señalar que, para comprender estas experiencias, conviene atender a la relación con la aplicación, las interacciones con otras personas y los recursos de apoyo. Los hallazgos orientan nuevas preguntas de investigación y propuestas de actuación. Estas incluyen tanto el acompañamiento a los usuarios como la responsabilidad de la plataforma ante los comportamientos hostiles.
Fuente: Psychology & Sexuality/Elaboración propia (gTt-VIH)
Referencia: Jaspal R, Gifford AJ, Lopes B. Identity threat and identity loss among gay male Grindr users in the United Kingdom. Psychology & Sexuality. Publicado online el 19 de agosto de 2026. DOI: 10.1080/19419899.2026.2719647.
Nota editorial:
Sobre las versiones de esta noticiaUna noticia, dos formas de acercarse a la información
El equipo editorial – 09/10/26
Esta noticia se ofrece en una única versión. Hemos explicado los términos del estudio y cuidado la redacción para facilitar su lectura, manteniendo los detalles necesarios para comprender los resultados. Algunos conceptos sobre identidad y bienestar emocional requieren una explicación más detenida. Por eso, el texto aclara qué significan y distingue lo que encontró la investigación de las posibles explicaciones que proponen sus autores. También recoge sus límites: los resultados no permiten afirmar que Grindr cause problemas de salud mental ni describen la experiencia de todas las personas que utilizan la aplicación.
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