El cáncer orofaríngeo —un tipo de tumor que afecta la parte posterior de la boca y la garganta— está aumentando entre las personas con el VIH, según datos presentados en la Conferencia sobre Retrovirus e Infecciones Oportunistas (CROI 2026) celebrada recientemente en Denver.
Un amplio análisis basado en cohortes norteamericanas muestra que la incidencia de este cáncer se ha triplicado desde el año 2000 en la población con el VIH. El estudio identifica además varios factores asociados a un mayor riesgo, entre ellos el tabaquismo, el consumo elevado de alcohol, un recuento bajo de CD4 y el hecho de ser hombre heterosexual.
La investigación analizó la incidencia del carcinoma escamoso orofaríngeo en personas con el VIH y los factores que pueden influir en su aparición. Para ello se utilizaron datos de una gran colaboración de cohortes norteamericanas conocida como NA-ACCORD, que reúne información clínica de más de 190.000 adultos con el VIH atendidos en más de 200 centros sanitarios.
Una incidencia que se ha triplicado en dos décadas
El análisis incluyó datos de 135.359 personas con el VIH, que acumularon aproximadamente 850.000 persona-años de seguimiento entre 2000 y 2021. Durante ese periodo se diagnosticaron 254 casos de cáncer orofaríngeo.
Los resultados muestran un aumento claro de la incidencia con el paso del tiempo, con cierta estabilización a partir de 2018. A comienzos de la década de 2000 se registraban alrededor de 14 diagnósticos anuales, mientras que entre 2015 y 2017 la cifra llegó a 55 casos por año. Posteriormente descendió ligeramente hasta 49 casos anuales entre 2018 y 2020, aunque manteniéndose en niveles elevados.
Si se analizan las tasas de incidencia, el incremento resulta aún más evidente. Entre 2000 y 2002 se registraban aproximadamente 13 casos por cada 100.000 persona-años. Esta cifra se duplicó hasta 28 casos entre 2006 y 2008 y superó los 40 casos por cada 100.000 persona-años en el periodo 2018-2020.
Impacto de la edad
La edad también desempeñó un papel importante en el riesgo. Las personas diagnosticadas con este cáncer tenían una mediana de edad de 58 años, frente a 50 años entre quienes no desarrollaron la enfermedad.
El grupo con mayor incidencia fue el de 50 a 59 años, con cerca de 49 casos por cada 100.000 persona-años. Las tasas disminuyeron ligeramente en personas de 60 años o más, mientras que en menores de 40 años eran muy bajas.
Aun así, el aumento de la incidencia se observó en todos los grupos de edad a lo largo del tiempo. Esto sugiere que el fenómeno no se explica únicamente por el envejecimiento de la población con el VIH.
Factores asociados: inmunidad, hábitos y perfil demográfico
El estudio también identificó varias características asociadas a un mayor riesgo de cáncer orofaríngeo.
Las personas diagnosticadas con este tumor eran con mayor frecuencia hombres, que representaban el 95 % de los casos. La incidencia entre hombres fue aproximadamente tres veces mayor que entre mujeres.
En cuanto a la orientación sexual y el perfil demográfico, los hombres heterosexuales presentaron tasas de incidencia más elevadas que los hombres gais, bisexuales y otros hombres que practican sexo con hombres (GBHSH). Los investigadores sugieren que esta diferencia podría estar relacionada con patrones distintos de transmisión del virus del papiloma humano (VPH), el virus vinculado al desarrollo de este tipo de cáncer.
Cabe recordar que el VPH es la infección de transmisión sexual más frecuente y está relacionado con varios tipos de cáncer, entre ellos el cervical, el anal y el orofaríngeo.
Aunque la vacunación frente al VPH puede prevenir estos cánceres (véase La Noticia del Día 27/06/2024), muchas de las personas incluidas en el estudio eran demasiado mayores para haber sido vacunadas cuando comenzaron las recomendaciones de inmunización en la década de 2000.
Inmunosupresión
Además de los factores relacionados con el virus y el comportamiento sexual, la inmunosupresión también parece influir en el riesgo.
Las personas que desarrollaron cáncer orofaríngeo presentaban un recuento nadir de CD4 más bajo que quienes no desarrollaron cáncer. Las tasas de incidencia fueron más altas entre las personas cuyo nadir de CD4 había caído por debajo de 200 células, un nivel asociado al diagnóstico de sida. A medida que el nadir de CD4 era más elevado, el riesgo disminuía progresivamente.
Los hábitos de vida también desempeñaron un papel relevante. El tabaquismo fue mucho más frecuente entre las personas con cáncer orofaríngeo, con una prevalencia del 82 %, frente al 73 % entre quienes no desarrollaron la enfermedad. La incidencia fue notablemente mayor entre fumadores que entre personas que nunca habían fumado.
De forma similar, el consumo elevado de alcohol se relacionó con un riesgo significativamente mayor. También se observó una incidencia más alta entre personas que consumían drogas inyectables.
Implicaciones para la prevención
En conjunto, los investigadores concluyen que el cáncer orofaríngeo ya no puede considerarse una enfermedad poco frecuente en personas con el VIH.
El incremento observado durante las últimas dos décadas sugiere la necesidad de reforzar las estrategias de prevención, incluyendo la reducción del tabaquismo y del consumo de alcohol, así como ampliar la vacunación frente al VPH.
Los estudios futuros deberán analizar si la incidencia de este cáncer disminuye a medida que las generaciones con mayores tasas de vacunación frente al VPH alcancen las edades en las que este tumor suele aparecer.
Mientras tanto, la vigilancia clínica y la detección precoz podrían desempeñar un papel clave para reducir su impacto en la población con el VIH.
Fuente: Aidsmap/ Elaboración propia (gTt-VIH).
Referencia:Bandala-Jacques A, et al. Rates and Risk Factors for Oropharyngeal Squamous Cell Carcinoma Among People Living With HIV. Conference on Retroviruses and Opportunistic Infections (CROI 2026); 2026 Mar 8-11; Denver, USA. Abstract 80202.
Nota editorial
Por qué hoy publicamos solo una noticia
El equipo editorial de gTt-VIH – 09/03/2026
En La Noticia del Día aplicamos un proceso editorial que busca equilibrar rigor científico y claridad informativa. En ocasiones, una misma investigación puede dar lugar a varias versiones de una noticia, especialmente cuando el contenido es complejo o cuando consideramos que puede resultar útil ofrecer adaptaciones con distintos niveles de accesibilidad.En el caso de la información que publicamos hoy, los resultados del estudio presentado en la Conferencia sobre Retrovirus e Infecciones Oportunistas (CROI 2026) han podido explicarse de forma clara en una única pieza. El texto alcanza un nivel de legibilidad divulgativa adecuado para la mayoría de nuestros lectores, por lo que no ha sido necesario elaborar versiones adicionales. Nuestra prioridad sigue siendo ofrecer información rigurosa y comprensible, manteniendo un equilibrio entre precisión científica y accesibilidad para la comunidad que sigue diariamente este boletín.
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