Testimonio: Ser positivo en todos sentidos

Pablo L

Como les decía, hace unos dos años me enteré de mi estado serológico seropositivo. Por supuesto, fue una noticia terrible y, durante mucho tiempo, estuve sin dormir, pero a medida que pasaba el tiempo, fui aprendiendo a convivir con el virus y a comprender que "de esto no me voy a morir".
 
Hoy en día, casi 30 años después del descubrimiento del VIH, la ciencia ha avanzado mucho y, en la actualidad, se la considera una enfermedad crónica (es evidente que no es lo mismo tenerla que no tenerla). Quiero, pues, dar fuerzas a todas las personas y decirles que sí se puede vivir con esto, que todo depende de nosotros, y que ser feliz es una decisión personal.
 
Hace una semana comencé con el tratamiento antirretroviral: solo tomo dos pildoras antes de acostarme (Kivexa más Stocrin). Gracias a Dios, en lo que va de semana no he experimentado efectos secundarios y tomo las pastillas como si fueran dos aspirinas. He empezado a tomar la medicación con un recuento de CD4 de 400 células/mm3 y una carga viral de 9.200 copias/mL. La infectóloga que me trata me indicó que, en mi próximo control, ya estaré indetectable.
 
Quiero decirles a todos que, con independencia de la religión que profese cada uno, confíen mucho en Dios, pues siempre estará a nuestro lado.
 
Actualmente, por la noche, cuando me tomo la medicación doy gracias a Dios por poder contar con ella, porque 15 años atrás las personas que convivían con el VIH no tenían la posibilidad de tenerla, y porque hasta hace algunos años las personas seropositivas tenían que tomar más de 12 comprimidos diarios para medicarse. Pero, gracias a Dios y a la ciencia, hoy por hoy tenemos el panorama cada vez más fácil y podemos disponer de estos medicamentos.
 
Les quiero contar también que estoy en pareja y que, desde que comenzamos a salir, le dije la verdad, que soy seropositivo. Me aceptó sin ningún problema. Aprendimos que si nos cuidamos como corresponde, nada malo puede pasar.
 
Queridos lectores de este hermoso sitio: ¡les envío muchas fuerzas! Aprendamos a vivir el día a día con fe y ganas, haciendo caso de lo que los médicos nos dicen. Y así, con esta actitud, esperemos el día en que la ciencia descubra la cura de esta enfermedad. Por eso, hemos de estar todos los días preparados y con buena predisposición.
 
Les mando un abrazo enorme y recuerden que ser feliz es una decisión, y no depende del VIH, sino de nosotros.
 
¡Saludos desde el otro lado del Océano!

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