Las mujeres con el VIH presentan un mayor exceso de riesgo de enfermedad cardiovascular asociado a la infección que los hombres. Es la principal conclusión de un estudio publicado en la revista AIDS a partir de los datos de más de 29.000 personas participantes en el programa estadounidense All of Us.
El estudio también muestra que este exceso de riesgo se mantiene entre las mujeres con carga viral suprimida y entre aquellas con un recuento elevado de células CD4.
Las enfermedades cardiovasculares son un problema importante de salud a medida que las personas con el VIH envejecen. El tratamiento antirretroviral ha reducido de forma drástica las enfermedades y muertes relacionadas con el VIH. Sin embargo, algunos problemas de salud pueden seguir siendo más frecuentes que en la población sin el VIH.
Para estudiar esta cuestión, investigadores de la Universidad de Carolina del Sur utilizaron los registros electrónicos de salud del programa All of Us. Identificaron a 4.803 personas con el VIH que no habían tenido una enfermedad cardiovascular al inicio del estudio. Después las compararon con 24.276 personas sin el VIH. Los grupos se emparejaron teniendo en cuenta varias características, entre ellas el sexo, la edad y la raza o etnia.
Un mayor exceso de riesgo entre las mujeres
El resultado más llamativo fue la diferencia entre mujeres y hombres.
En comparación con las mujeres sin el VIH, las mujeres con el VIH presentaron aproximadamente un 93% más de riesgo de desarrollar una enfermedad cardiovascular.
Entre los hombres con el VIH, el exceso de riesgo fue de aproximadamente un 44% en comparación con los hombres sin el VIH.
Estos resultados indican que la diferencia asociada al VIH fue mayor entre las mujeres.
El riesgo se mantiene cuando el VIH está controlado
Los investigadores analizaron también si esta diferencia aparecía entre las personas con el VIH que tenían un buen control de la infección.
Entre las mujeres con una carga viral inferior a 50 copias/mL, el riesgo de enfermedad cardiovascular siguió siendo aproximadamente el doble que entre las mujeres sin el VIH.
El resultado fue parecido entre las mujeres con más de 500 células CD4/mm³.
En cambio, entre los hombres con el VIH que tenían la carga viral suprimida no se observó una diferencia estadísticamente significativa respecto a los hombres sin el VIH.
Estos resultados sugieren que controlar el VIH no elimina todo el exceso de riesgo cardiovascular. En este estudio, esto se observó especialmente entre las mujeres.
Todavía no sabemos por qué existe esta diferencia
El estudio no permite saber por qué el exceso de riesgo cardiovascular es mayor entre las mujeres.
Se trata de un estudio observacional. Esto significa que los investigadores pueden detectar asociaciones entre diferentes factores, pero no demostrar que uno sea la causa directa de otro.
Puede haber diferentes razones. Entre ellas podrían estar factores biológicos, clínicos y sociales. También es posible que algunos factores de riesgo cardiovascular tengan un efecto diferente en mujeres y hombres.
Otro estudio reciente del mismo equipo aporta información sobre esta cuestión. Publicado en HIV Medicine, analizó los factores asociados con la enfermedad cardiovascular en más de 6.400 personas con el VIH.
Los investigadores observaron que la hipertensión y el colesterol elevado estaban relacionados con la enfermedad cardiovascular tanto en mujeres como en hombres. Algunas de estas asociaciones fueron más fuertes entre las mujeres. El desempleo también mostró una asociación más marcada con la enfermedad cardiovascular entre las mujeres.
Estos resultados no demuestran que estos factores expliquen la diferencia observada en el primer estudio. Sin embargo, muestran que es necesario seguir investigando las diferencias entre mujeres y hombres con el VIH.
El control del VIH no es lo único que importa
Los resultados refuerzan la importancia de incluir la salud cardiovascular en la atención de las personas con el VIH.
Mantener la carga viral suprimida sigue siendo fundamental para la salud. Pero controlar el VIH no sustituye a la prevención y el tratamiento de otros factores de riesgo cardiovascular.
La presión arterial, el colesterol, la diabetes, el tabaquismo, la actividad física y otros factores también forman parte de la salud a largo plazo.
Los resultados de estos estudios apuntan además a la necesidad de prestar atención a las diferencias entre mujeres y hombres. Conocer mejor estas diferencias puede ayudar a mejorar la prevención cardiovascular en las personas con el VIH.
Estos resultados recuerdan que mantener el VIH controlado es fundamental, pero no agota las cuestiones relacionadas con la salud a largo plazo. La prevención y el control de los factores de riesgo cardiovascular también forman parte de una atención integral, especialmente cuando existen diferencias entre mujeres y hombres que todavía no se comprenden por completo.
Para conocer mejor qué factores pueden aumentar el riesgo cardiovascular y qué aspectos pueden revisarse en la atención habitual del VIH, consulta nuestra guía “VIH y salud cardiovascular: qué puedes hacer para cuidar tu corazón“.
Fuentes: AIDS /Elaboración propia (gTt-VIH)
Referencia: Shi F, Xia H, Weissman S, Li X, Yang X. Sex differences in cardiovascular disease in people with and without HIV. AIDS. 2026. DOI: 10.1097/QAD.0000000000004567.
Sobre las versiones de esta noticia>
Una noticia, dos formas de acercarse a la información
El equipo editorial – 05/10/26
Hemos preparado dos piezas relacionadas para ofrecer esta información de una forma más útil y accesible.
La primera noticia presenta los principales resultados del estudio científico y explica qué han encontrado los investigadores sobre las diferencias en el riesgo cardiovascular entre mujeres y hombres con el VIH.
La segunda pieza tiene un carácter pedagógico. Parte de estos resultados para explicar, con un lenguaje más práctico, qué factores pueden influir en la salud cardiovascular y qué aspectos puedes revisar o preguntar en tu próxima consulta.
Puedes leerlas de forma independiente o como una pequeña secuencia: primero, conocer qué dice la investigación; después, comprender qué puede significar para tu salud y cómo utilizar esta información.
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