Un nuevo modelo adapta la atención farmacéutica a las barreras sobre la adherencia

Se basa en la capacidad, motivación y oportunidad de cada persona para personalizar las intervenciones de apoyo

Francesc Martínez
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Un artículo publicado en Patient Preference and Adherence presenta el modelo CMO–MAPEX, un marco de atención farmacéutica desarrollado por investigadores españoles para mejorar la adherencia a los tratamientos y favorecer la participación de las personas atendidas en consultas externas. El modelo organiza el seguimiento a partir de tres dimensiones: la capacidad de la persona para manejar el tratamiento, su motivación y las oportunidades que ofrece su entorno.

Su objetivo es transformar los conocimientos disponibles sobre la adherencia en un procedimiento clínico aplicable. De este modo, facilita la identificación de las barreras que dificultan seguir el tratamiento, permite clasificar la complejidad de cada caso y ayuda a seleccionar intervenciones adaptadas a las necesidades de cada persona. Para ello, puede combinar la atención presencial con la telefarmacia y otras herramientas digitales.

La falta de adherencia continúa siendo uno de los principales problemas en el tratamiento de enfermedades crónicas, como la infección por el VIH. No tomar la medicación de la forma acordada puede favorecer el fracaso terapéutico, empeorar la calidad de vida, aumentar los ingresos hospitalarios y hacer necesario un cambio de tratamiento que quizá podría haberse evitado.

Durante años, el seguimiento del tratamiento del VIH se ha basado en una idea central: que la adherencia depende principalmente de la responsabilidad individual. Sin embargo, cada vez existen más evidencias científicas y experiencias comunitarias que apuntan hacia un enfoque diferente (véase La Noticia del Día, 05/02/2026).

Las dificultades para seguir el tratamiento pueden tener muchos orígenes. Algunas personas no comprenden bien las instrucciones, otras tienen problemas para manejar determinados dispositivos, temen los efectos adversos, experimentan cansancio terapéutico, carecen de apoyo social, tienen horarios laborales incompatibles con la medicación o encuentran dificultades para acudir a las consultas. Por este motivo, las intervenciones basadas únicamente en proporcionar información o enviar recordatorios suelen ofrecer resultados limitados.

CMO–MAPEX pretende responder a esta necesidad mediante una estructura diseñada específicamente para la atención farmacéutica ambulatoria. Sus autores revisaron primero los factores conductuales, emocionales y organizativos relacionados con la adherencia. Después los agruparon y los transformaron en indicadores de evaluación, niveles de complejidad, intervenciones y criterios de seguimiento. El modelo fue revisado posteriormente por profesionales de farmacia hospitalaria, especialistas clínicos y personas expertas en ciencias del comportamiento y en la medición de resultados comunicados por los usuarios.

Capacidad, motivación y oportunidad

El primer componente es la capacidad. Hace referencia a los conocimientos y habilidades necesarios para gestionar correctamente el tratamiento. Incluye comprender para qué sirve cada medicamento, interpretar las pautas, organizar las tomas, utilizar correctamente inhaladores u otros dispositivos y adaptar la medicación a las rutinas diarias. Cuando aparecen dificultades en este ámbito, las intervenciones pueden incluir educación adaptada al nivel de alfabetización sanitaria, demostraciones prácticas, simplificación de la pauta o utilización de organizadores de medicamentos.

El segundo componente es la motivación. Engloba las creencias, expectativas y emociones que influyen en la decisión de seguir el tratamiento. La persona puede pensar que la medicación no es necesaria, temer consecuencias a largo plazo, experimentar fatiga o sentirse incapaz de mantener la pauta. En estas situaciones pueden utilizarse estrategias como la entrevista motivacional, la exploración de las preocupaciones, el ajuste de expectativas o la definición compartida de objetivos.

El tercer componente es la oportunidad. Se refiere a las condiciones externas que facilitan o dificultan la adherencia. Entre ellas se encuentran el acceso a los centros sanitarios, los problemas de transporte, la disponibilidad de apoyo familiar, la coordinación entre profesionales, las cargas administrativas y el acceso a medios digitales. Para responder a estas dificultades, el modelo propone coordinar las citas, incorporar a cuidadores cuando sea necesario, ofrecer apoyo para utilizar herramientas tecnológicas o recurrir a la telefarmacia.

Los tres componentes están estrechamente relacionados. Una persona puede estar motivada para seguir el tratamiento, pero no disponer de transporte para recoger la medicación. Del mismo modo, una comprensión limitada de la pauta puede aumentar la sensación de carga y reducir progresivamente la motivación.

Un seguimiento que cambia con las necesidades

El modelo clasifica a las personas en tres niveles de complejidad. El nivel 1 corresponde a quienes presentan varias barreras importantes y necesitan un seguimiento intensivo. El nivel 2 incluye a las personas con una dificultad predominante que requiere apoyo periódico. El nivel 3 agrupa a quienes mantienen una buena capacidad, motivación y condiciones para gestionar el tratamiento con una supervisión mínima.

Esta clasificación no es permanente. El seguimiento incorpora medidas de resultados y de experiencia comunicadas por las propias personas, conocidas como PROM y PREM. Estas herramientas permiten valorar aspectos como la carga terapéutica, la confianza para manejar la medicación, las dificultades percibidas, la calidad de la comunicación y la satisfacción con la atención recibida.

Cuando estos indicadores empeoran, la persona puede pasar a un nivel de mayor complejidad y recibir un apoyo más intenso. Si las barreras disminuyen, el seguimiento también puede reducirse. La atención puede combinar consultas presenciales, contactos remotos, mensajería y monitorización digital, siempre de acuerdo con las preferencias y circunstancias de cada persona.

CMO–MAPEX ofrece así una estructura reproducible para personalizar la atención y distribuir los recursos según las necesidades reales de cada persona, en lugar de basarse únicamente en el diagnóstico. No obstante, por el momento sigue siendo un modelo conceptual. Su sistema de clasificación y sus resultados deberán validarse mediante estudios prospectivos que evalúen su fiabilidad, su viabilidad y su efecto sobre la adherencia, la experiencia de los usuarios y los resultados clínicos.

Fuente: Elaboración propia (gTt-VIH).
Referencia: Morillo-Verdugo R, Ibarra-Barrueta O, Martin Conde MT, Vicente-Escrig E, Contreras Macias E. A Multidimensional Framework for Pharmaceutical Care to Enhance Medication Adherence and Patient Engagement: The CMO–MAPEX Model. Patient Prefer Adherence. 2026;20:1-13. doi:10.2147/PPA.S591288.


Nota editorial

Sobre las versiones de esta noticia

El equipo editorial – 14/07/2026

Esta noticia aborda un modelo conceptual de atención farmacéutica basado en conocimientos de ciencias del comportamiento, organización sanitaria y adherencia al tratamiento. La naturaleza del contenido requiere utilizar algunos conceptos técnicos imprescindibles para explicar con precisión el estudio y evitar interpretaciones inexactas.

En La Noticia del Día hemos aplicado un proceso de mediación editorial para facilitar la lectura mediante una redacción más clara y una organización más accesible de la información, preservando en todo momento el rigor científico del trabajo original.

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