Toxicidad en niños expuestos a fármacos antirretrovirales

Juanse Hernández
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Varios estudios aconsejan realizar su seguimiento ante posibles efectos secundarios a largo plazo

El uso de la terapia antirretroviral de gran actividad (TARGA) ha reducido las tasas de transmisión del VIH de madre a hijo a menos de un 2% en países con acceso a tratamiento, sin embargo existe una preocupación cada vez mayor sobre el efecto tóxico de los fármacos antirretrovirales en los niños. Varios estudios insisten en la idea de que, dado que no se conocen las consecuencias a largo plazo, se necesita recopilar más datos que confirmen que el uso de antirretrovirales durante el embarazo y durante las seis semanas posteriores al parto no tiene efectos graves duraderos.

Según un estudio alemán publicado en la edición del 1 de mayo del Journal of Acquired Immune Deficiency Syndromes, aproximadamente la mitad de los niños expuestos a fármacos antirretrovirales en el útero e inmediatamente después de nacer desarrolla anemia y neutropenia  clínicamente significativas.

En el estudio participaron 221 niños nacidos de madres con VIH que durante el embarazo estaban tomando terapia antirretroviral compuesta de AZT sólo o AZT con otros análogos de nucleósido o bien TARGA. El régimen antirretroviral administrado a los niños inmediatamente después del parto fue en este estudio un poco diferente al suministrado en muchas otras ocasiones. En lugar del curso más habitual de seis semanas de AZT oral, a los niños se les suministró por vía intravenosa un curso de diez días del mismo fármaco. Según los investigadores, prefirieron una serie corta por vía intravenosa ante la sospecha de que el tracto gastrointestinal de los bebés no pudiese absorber la presentación oral.

Se determinaron los recuentos sanguíneos en el momento del parto y a continuación a las dos, cuatro, seis y doce semanas. La anemia clínicamente relevante fue clasificada de grado 2 o superior según la definición de una escala de toxicidad pediátrica.

Durante el seguimiento, 119 niños (54%) tuvieron anemia de grado 2 o superior en al menos una ocasión. En 16 niños (7%), la anemia fue tan grave que necesitaron una transfusión de glóbulos rojos. La anemia tendió a ser peor en aquellos que en el útero habían sido expuestos a TARGA que en los que se habían expuesto a AZT con o sin otros ITIN.

Aproximadamente un 40% de los recién nacidos experimentó neutropenia de grado 2 al nacer. Neutropenia de grado 2 o superior se produjo en 106 (48%) de los niños al menos una vez y ocho bebés tuvieron infecciones por estafilococo, de las cuales dos fueron graves.

A continuación, los investigadores trataron de ajustar los resultados por posibles factores de confusión, tales como nacimiento prematuro, peso al nacer y origen étnico, y hallaron que la exposición a TARGA en el útero fue el único factor de riesgo independiente de anemia (p=0,034) y neutropenia (p=0,045).

Los investigadores también llevaron a cabo recuentos de plaquetas, dado que otros estudios han sugerido que el número de plaquetas aumenta en los niños expuestos a los fármacos antirretrovirales. De hecho, hallaron una proporción sorprendentemente alta de niños cuyos recuentos de plaquetas habían aumentado, con un 60% de niños que habían tenido más de 500 plaquetas/ml en al menos una ocasión. Sin embargo, este fenómeno, denominado trombocitosis, no produjo ninguna complicación.

En sus conclusiones, los investigadores señalan que aunque no hay duda de que los beneficios de los antirretrovirales durante el embarazo superan a los riesgos, se necesita controlar muy de cerca a todos los niños ante cualquier signo de toxicidad las primeras semanas después del parto y a continuación, realizarles un seguimiento con el fin de estudiar cualquier potencial efecto secundario a largo plazo.

Otro estudio presentado en la pasada CROI, que se celebró en febrero en Los Ángeles (EE UU), evaluó la toxicidad mitocondrial  en niños de madres con VIH que habían sido expuestos a TARGA en el útero y a AZT durante aproximadamente 6 semanas después del nacimiento y comparó los resultados con un grupo control de niños de madres sin VIH y por ello no expuestos a medicamentos antirretrovirales. Los investigadores examinaron los niveles de ADN y ARN mitocondrial en la sangre en los niños expuestos a los fármacos antirretrovirales.

Los niños expuestos al tratamiento antirretroviral desarrollaron neutropenia (28%), anemia (57%) e hiperlactatemia  (89%). Aunque los niveles de ADN mitocondrial en sangre fueron similares al nacer, se fueron incrementando con el tiempo hasta alcanzar las seis semanas en ambos grupos. Durante el período del día 4 a la semana 6, el ADN mitocondrial se hizo significativamente más alto en los niños expuestos a los antirretrovirales que en los niños del grupo control y permaneció así a lo largo del período de estudio. Los niveles de ARN mitocondrial  fueron más bajos en los niños expuestos a TARGA que en los controles al nacer. El ARN mitocondrial aumentó en ambos grupos durante el período del día 4 a la semana 6, pero tendió a permanecer más bajo en los niños expuestos a antirretrovirales que en los controles excepto en el período de la semana 6 a la 16, probablemente como consecuencia del bajo número de controles (n=8) en este grupo de edad.

Según los investigadores, en este estudio observacional, las anomalías leves de laboratorio indicativas de toxicidad mitocondrial fueron frecuentes en los niños expuestos al tratamiento antirretroviral. El incremento significativamente mayor en los niveles de ADN mitocondrial durante las seis primeras semanas de vida en los niños expuestos a los fármacos y la persistencia prolongada de esta elevación después de la interrupción de AZT junto con el descenso concurrente en el ARN mitocondrial sugiere que durante y después de la exposición a los antirretrovirales se producen cambios en la proliferación mitocondrial en sangre y en la expresión del gen. Aunque no se conoce con seguridad la influencia relativa de la exposición a los antirretrovirales en el útero frente al período después del parto, se cree que estos cambios son una consecuencia del efecto tóxico de los fármacos sobre las células y sus mitocondrias.

Los investigadores concluyen afirmando que se necesitan más estudios que diluciden el impacto de estas alteraciones sobre la función e integridad mitocondrial, así como sus potenciales implicaciones a largo plazo.

Fuente: Aidsmap / Natap / Elaboración propia.
Referencias: Feiterna-Sperling C et al. Hematologic effects of maternal antiretroviral therapy and transmission prophylaxis in HIV-1- exposed uninfected newborn infants. J Acquir Immune Defic Syndr 45: 43-51, 2007.

Cote H et al. Mitocondrial DNA and mtRNA Levels during Perinatal ART Exposure in HIV-uninfected Infants Born to HIV-infected Mothers. Fourteenth Conference on Retroviruses and Opportunistic Infections, Los Angeles, abstract 714, 2007.

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