Transmisión sexual del VHC en mujeres con VIH

Juanse Hernández
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Un estudio sugiere que los factores de riesgo podrían ser similares a los observados en hombres gays y HSH con VIH

Un número importante de mujeres que adquieren el virus de la hepatitis C (VHC) no se infectan por el uso de drogas inyectables –a diferencia de sus parejas masculinas–, lo que plantea que la transmisión sexual del virus hepático se produce con más frecuencia de lo que anteriormente se creía. Ésta es la conclusión a la que llega un estudio publicado en la edición del 20 de noviembre de 2009 de AIDS Patient Care and STDs.

Por lo general, los expertos consideran que el riesgo de transmisión sexual es mucho menor que el de transmisión mediante contacto directo con la sangre. A diferencia del VIH, que está presente en la sangre, el semen, el flujo vaginal y la leche materna, el virus de la hepatitis C se encuentra, principalmente, en la sangre. No obstante, cualquier tipo de relación sexual que implique el contacto con la sangre convierte la transmisión del VHC en una posibilidad.

Estudios previos realizados en parejas heterosexuales serodiscordantes sin VIH (con un miembro con hepatitis C y el otro no) hallaron tasas de transmisión del VHC por debajo del 5%. Desde el año 2000, sin embargo, los investigadores han comunicado nuevos casos de infección reciente o aguda por VHC en hombres gays o HSH [hombres que practican sexo con hombres] con VIH, primero en grandes ciudad europeas, y después en EE UU y Australia (véanse La Noticia del Día 23/06/2008, 09/03/2009 y 27/11/2009). Aunque hay alguna variación entre los estudios, entre los factores de riesgo más frecuentemente comunicados figuran prácticas sexuales de riesgo sin preservativo (por ejemplo, el fisting o introducción parcial o total de la mano en el ano de la pareja), sexo en grupo, empleo de drogas no inyectables y infecciones de transmisión sexual (ITS) concurrentes. En la población masculina, los investigadores han podido constatar que tener VIH aumenta las probabilidades de contraer el VHC, desarrollar infección crónica (en lugar de la eliminación espontánea del VHC), experimentar una progresión más rápida de la enfermedad hepática y mostrar una peor respuesta al tratamiento con interferón pegilado y ribavirina. Todos estos efectos, sin embargo, no han sido estudiados ampliamente en mujeres con VIH.

Con el fin de arrojar un poco más de luz sobre este asunto, un grupo de investigadores del Estudio Interagencias sobre VIH en Mujeres (WIHS, en sus siglas en inglés) quiso determinar si la transmisión sexual es una ruta importante de transmisión del VHC entre las participantes de esta cohorte estadounidense. Este estudio retrospectivo incluyó a 3.636 mujeres seropositivas y seronegativas en alto riesgo de infección por VIH inscritas desde octubre de 1994 a noviembre de 1995, y de octubre de 2001 a noviembre de 2002. Los factores demográficos y clínicos asociados con la infección por VHC fueron evaluados en un análisis multivariable que tuvo en cuenta el uso de drogas inyectables y el haber recibido transfusiones de sangre.

De entre las 3.636 participantes con resultados de las pruebas de detección del VHC disponibles, un 31,5% eran portadoras de anticuerpos del virus de la hepatitis C. Este grupo incluyó un 13,5% de mujeres que no habían sido usuarias de drogas inyectables o que no habían recibido una transfusión sanguínea. La prevalencia de la infección por VHC en este subgrupo de mujeres fue de un 6,5%: un 7,7% en mujeres seropositivas y un 3,6% en mujeres seronegativas al VIH.

Un análisis multivariable encontró que, entre las mujeres que no tenían una historia de empleo de drogas inyectables, el haber mantenido relaciones sexuales con un usuario de drogas inyectables fue un factor de riesgo independiente de infección por VHC, tras controlar por otros factores, entre los que se incluyeron transfusiones de sangre, edad, estado serológico al VIH e infección por hepatitis B (cociente de probabilidades [CP]: 2,8).

Una estratificación posterior de acuerdo con el estado serológico al VIH evidenció que la asociación fue sólo significativa para la mujeres con VIH (CP: 1,9) y no para aquéllas sin VIH (CP: 1,1), si bien los cocientes de probabilidades no difirieron significativamente.

Sobre la base de estos hallazgos, los investigadores del estudio WIHS afirman que, en mujeres con VIH que no han sido usuarias de drogas inyectables, practicar sexo con un hombre con VHC usuario de drogas inyectables se relacionó de forma independiente con la infección por VHC, lo que sugiere que la vía sexual podría ser una ruta importante de transmisión del virus hepático en mujeres en situación de alto riesgo.

A pesar de que los investigadores reconocen las limitaciones de un estudio transversal como éste, sugieren que es posible que la infección por VIH pueda desempeñar un papel, incrementando la probabilidad de la transmisión sexual del VHC como consecuencia del debilitamiento del sistema inmunitario en el contexto de relaciones sexuales de alto riesgo continuadas. Según los expertos, un estudio en profundidad sobre las prácticas sexuales de mujeres con VIH y en alto riesgo de adquirir este virus podría arrojar algo más de luz sobre los mecanismos potenciales de la transmisión sexual del VHC. De forma similar al VIH, las ITS podrían aumentar el riesgo de transmisión a través de las lesiones ulcerativas, proporcionando una puerta de entrada para el virus de la hepatitis C. El sexo anal o vaginal violento sin preservativo –que implica la presencia de sangre o la producción de lesiones y microlesiones no siempre detectables a simple vista– y el sexo durante la menstruación podrían favorecer la transmisión sexual del VHC a través del contacto sanguíneo.

En hombres gays y HSH con VIH, se ha sugerido que las prácticas sexuales de alto riesgo y la presencia de ITS que causan lesiones ulcerativas se asocian con la adquisición del VHC, y que estos factores podrían ser responsables de los recientes brotes del virus hepático observados en esta población. Estos mismos mecanismos, apuntan los investigadores del estudio de la cohorte WIHS, podrían desempeñar un papel importante en la transmisión del VHC en mujeres con VIH que mantienen relaciones sexuales de alto riesgo con sus parejas masculinas.

El hecho de que el VHC pueda adquirirse por transmisión sexual entre hombres gays y HSH y mujeres con VIH pone de relieve la necesidad de tener en cuenta qué actividades pueden suponer un mayor riesgo, y de realizar intervenciones preventivas encaminadas a reducir el riesgo de infección por el virus hepático en poblaciones con VIH en alto riesgo.

Fuente: Hivandhepatitis / Elaboración propia.
Referencia: Frederick T, Burian P, Terrault N, et al. Factors Associated with Prevalent Hepatitis C Infection Among HIV-Infected Women with No Reported History of Injection Drug Use: The Women’s Interagency HIV Study (WIHS). AIDS Patient Care and STDs 23(11): 915-923 (Abstract). November 20, 2010.

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