Nuevos datos sobre los no progresores a largo plazo

Pedro Pérez
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Dos proteínas clave explican la mayor eficacia de la respuesta de los linfocitos T CD8

En ausencia de terapia antirretroviral, el tiempo que transcurre desde el momento de la infección hasta el desarrollo de sida varía con arreglo a numerosos factores, tanto del organismo y del propio virus como de la interacción entre ambos. Aunque la media puede rondar los diez años, algunas personas tienen un sistema inmunitario capaz de controlar la infección de forma natural por un periodo de tiempo muy superior. Son los llamados no progresores a largo plazo.

El estudio de las respuestas inmunitarias de estas personas ha centrado la atención de los investigadores desde el inicio de la epidemia, ya que puede constituir una información muy valiosa para el diseño de tratamientos y vacunas contra el VIH. Así, se sabe que los linfocitos T CD8 (las células inmunitarias encargadas de eliminar aquéllas otras infectadas por el VIH), también llamados citotóxicos, son los responsables, en gran medida, del éxito en el control de la infección. Sin embargo, no está claro el proceso mediante el cual desarrollan una respuesta tan eficaz.

Científicos del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de EE UU (NIAID, en sus siglas en inglés) acaban de hallar otra pieza de este complejo rompecabezas. Los investigadores han encontrado que los linfocitos T CD8 específicos frente al VIH de los no progresores a largo plazo cuentan con dos recursos moleculares que les confieren ventaja.

Tras examinar estas células en acción mediante nuevas técnicas de laboratorio capaces de medir cuántas células infectadas por VIH destruía cada linfocito T CD8, y con qué rapidez lo hacía, descubrieron que los linfocitos T citotóxicos de los no progresores a largo plazo eliminaban eficazmente las células infectadas por VIH en menos de una hora. Por el contrario, los provenientes de progresores normales (personas que no controlan el virus sin terapia antirretroviral) destruían células infectadas de manera mucho menos efectiva, incluso aunque se hallaran presentes en gran número o procediesen de progresores con carga viral indetectable gracias al tratamiento.

Para destruir una célula infectada por VIH, los linfocitos T CD8 fabrican una proteína llamada perforina, que abre un agujero en la membrana celular. Luego, una segunda proteína, la granzima B, penetra en la célula e induce su apoptosis o muerte celular. Hasta ahora, se sabía que los linfocitos T CD8 específicos frente al VIH de los progresores, al contrario de los no progresores, fabrican poca perforina cuando encuentran una célula infectada por VIH. Sin embargo, no estaba claro si esta deficiencia explicaba la falta de eficacia de los linfocitos T citotóxicos específicos frente al VIH de los progresores.

El presente estudio demuestra que existe una relación directa entre la cantidad tanto de perforina como de granzima B acumulada por los linfocitos T CD8 a lo largo del tiempo y su capacidad para eliminar las células infectadas por VIH.

Además, según los científicos del NIAID, sus resultados sugieren que una vacuna contra el VIH podría controlar la replicación del virus si fuese capaz de estimular a los linfocitos T CD8 específicos frente al VIH a almacenar y transferir perforina y granzima B a las células infectadas.

Fuente: NIAID / Elaboración propia.
Referencias: Migueles SA, Osborne CM, Royce C, et al. Lytic Granule Loading of CD8(+) T Cells Is Required for HIV-Infected Cell Elimination Associated with Immune Control. Immunity. December 3, 2008 [Epub ahead of print].

National Institutes of Health. Well-Armed Immune Cells Help Long-Term Non-Progressors Contain HIV. NIH News. December 4, 2008.

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