Nuevo caso de cura funcional sin tratamiento antirretroviral ni trasplante de células madre

Se trata de una controladora de élite que podría ayudar a orientar estrategias de investigación de la cura de la infección

Francesc Martínez
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Una mujer india de 48 años, diagnosticada de infección por el VIH en 2002 tras confirmarse la infección de su pareja, ha mantenido durante 22 años una carga viral indetectable y un recuento estable de células CD4 sin recibir tratamiento antirretroviral. De hecho, nunca ha desarrollado síntomas ni complicaciones asociadas al virus. El caso, analizado recientemente en la revista The Lancet HIV por un equipo de la Universidad Autónoma de Madrid, describe lo que los científicos denominan una “controladora de élite excepcional”, una situación extremadamente rara en la que el organismo logra un control funcional del virus e incluso podría haber eliminado cualquier forma viable del mismo.

Un evento excepcional

El VIH, cuando no se trata, provoca en la práctica totalidad de personas un deterioro progresivo del sistema inmunitario. El virus inserta su material genético en el ADN de las células diana humanas, creando un reservorio viral inaccesible a los fármacos y, en gran medida, invisible para el sistema inmunitario. Esta persistencia es la principal barrera para la curación aun estando en tratamiento antirretroviral efectivo. Sin embargo, menos del 1% de las personas con el VIH son consideradas “controladoras de élite”: personas que, sin terapia antirretroviral, mantienen la carga viral en niveles indetectables durante años.

En este nuevo caso, los investigadores compararon las características inmunológicas, virológicas y clínicas de la mujer con las de su pareja —que muy probablemente se había infectado con la misma cepa— así como con distintos grupos de referencia: controladores de élite con al menos tres mediciones consecutivas de carga viral indetectable durante un año sin tratamiento; controladores a largo plazo que mantuvieron el control durante más de una década sin descenso significativo de CD4; y donantes de sangre sin el VIH.

Los resultados fueron llamativos. Durante más de dos décadas sin tratamiento, la mujer mantuvo una carga viral plasmática indetectable y cifras estables de CD4, sin manifestaciones clínicas relacionadas con el VIH. En las pruebas serológicas tipo Western blot solo se detectó reactividad frente a las proteínas de la cubierta viral gp41 y gp160, pero no frente a la proteína p24 de la cápside, habitualmente visible en fases tempranas de la infección.

A nivel celular, el ADN del VIH intacto era indetectable en las células CD4 de memoria en reposo y en las células T foliculares colaboradoras periféricas, que constituyen el principal reservorio viral. La secuenciación del provirus mostró apenas 0,82 genomas virales por millón de células CD4, y todos ellos eran defectuosos. No se identificó virus competente para replicarse, un hallazgo que sugiere la posible ausencia de reservorio funcional.

Un sistema inmunitario especialmente eficaz

Más allá de la ausencia de virus con capacidad replicativa, el estudio reveló un perfil inmunológico singular. En comparación con otros controladores de élite, la mujer presentaba una mayor expresión de determinados microARN y ARN mensajeros con actividad anti-VIH. Sus células T mostraban una función bien conservada, con baja expresión de marcadores asociados al agotamiento celular —como PD-1, TIM-3, CTLA-4 y TIGIT—, a la apoptosis y a la senescencia.

Asimismo, se observó una mayor actividad de las células asesinas naturales (NK, en sus siglas en inglés), clave en la respuesta frente a infecciones virales. Los niveles de biomarcadores inflamatorios como el dímero D, el receptor 1 del factor de necrosis tumoral (TNFR1, en sus siglas en inglés) y la molécula de adhesión VCAM-1 eran más bajos que en otros grupos analizados, lo que indica un estado inflamatorio reducido. Este entorno inmunológico podría haber contribuido a impedir la expansión de cualquier resto viral.

El concepto que emerge de estos hallazgos es el de “cura funcional”: una situación en la que el virus no causa daño ni progresa, aunque puedan persistir restos genéticos inactivos. Aunque infrecuente, este resultado demuestra que el organismo humano, en circunstancias excepcionales, puede alcanzar un control total del VIH.

Casos excepcionales que orientan la investigación

Este caso se suma a otros pocos descritos en la literatura científica, en su mayoría mujeres, que podrían haber eliminado el virus sin necesidad de trasplantes de médula ósea ni tratamientos prolongados. Entre ellos figura Loreen Willenberg, residente en California que adquirió el VIH en 1992 y ha mantenido el control del virus durante décadas sin antirretrovirales. Los investigadores no han logrado encontrar virus intacto en más de 1.500 millones de sus células analizadas.

En 2021 también se informó del caso de la “la paciente de Esperanza” (véase La Noticia del Día 22/11/2021) -pues Esperanza (Argentina) es la ciudad en la que reside- una mujer argentina en la que no se hallaron secuencias virales intactas tras años de seguimiento, pese a haber recibido tratamiento solo durante seis meses en el embarazo. Ambos ejemplos, junto al nuevo caso descrito, refuerzan la hipótesis de que ciertos perfiles inmunológicos permiten una eliminación o neutralización casi completa del virus.

En muchas de estas personas se detectan respuestas particularmente potentes de linfocitos T CD8 citotóxicos y células NK, así como la integración del provirus en regiones del genoma donde no puede activarse eficazmente. Aunque estos escenarios son extraordinariamente raros, ofrecen pistas valiosas para el desarrollo de estrategias terapéuticas que imiten estos mecanismos naturales para lograr la cura funcional en otras personas.

La investigación sobre la cura de la infección por el VIH se centra cada vez más en comprender cómo reducir o eliminar el reservorio viral y cómo potenciar respuestas inmunitarias capaces de mantener el virus bajo control sin medicación. Casos como el descrito demuestran que, aunque la erradicación total sigue siendo un gran desafío, la cura funcional no es solo una aspiración teórica, sino un fenómeno biológicamente posible que podría inspirar futuras intervenciones aplicables a un mayor número de personas con el VIH.

Fuente: POZ / Elaboración propia (gTt).

Referencia: Benito JM, Lopez-Bernaldo JC, Fisher K, et al. Functional cure of HIV-1 infection in an exceptional elite controller: a case report. Lancet HIV. 2025;12(12):e850-e860. doi:10.1016/S2352-3018(25)00233-4



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