Deficiencia de testosterona en hombres con VIH

Juanse Hernández
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Un estudio advierte del aumento de la prevalencia de hipogonadismo en los próximos años

El hipogonadismo es el desorden endocrino más común en hombres infectados por VIH. Esta enfermedad, que también se conoce con el nombre de deficiencia de testosterona, se caracteriza por la incapacidad de los testículos para producir testosterona y/o esperma, y se define generalmente como un nivel bajo (<300ng/dl) de testosterona medido por la mañana temprano. Puede provocar disfunción sexual, caída del vello corporal y de la barba, ginecomastia (crecimiento de las mamas en los varones) y pérdida de masa muscular. Se trata con preparaciones hormonales que contrarrestan sus efectos.

En el periodo anterior a la terapia antirretroviral de gran actividad (o era pre-TARGA), los niveles de hipogonadismo de hombres con VIH se mostraron más elevados que los de la población general; sin embargo, existen pocos datos para la era post-TARGA. De hecho, todavía no se conocen con exactitud las causas que producen el hipogonadismo en personas con VIH, aunque se sabe que podrían estar implicados un estadio avanzado de SIDA, malnutrición y/o niveles de citoquinas alterados.

En la pasada edición de la Conferencia sobre Retrovirus e Infecciones Oportunistas (XIII CROI), que se celebró en febrero en Denver, EE UU, se presentaron los resultados de un estudio prospectivo que trató de determinar la prevalencia y factores de riesgo del hipogonadismo en un hospital de VIH en EE UU.

En el estudio participaron 296 hombres de una media de edad de 39 años (rango 19-72), de los cuales 50 (17%) tenían hipogonadismo, y 48 (16%) tenían niveles de testosterona en el límite (300-400ng/dl), tasas que se consideraron elevadas en comparación con las de la población general estadounidense de la misma edad. Además, el 93% de todos los participantes en esta cohorte tuvo un resultado positivo según la puntuación ADAM, siglas en inglés de deficiencia de andrógenos en hombres de edad avanzada. La sensibilidad de la prueba fue de un 84% con una especificidad de sólo un 11%.

Entre los factores pronósticos de hipogonadismo en el análisis univariable se incluyeron la edad avanzada, el estadio C de la infección por VIH según la clasificación de los CDC (siglas en inglés de Centros para el Control de las Enfermedades), mayor duración de la infección por VIH, mayor tiempo tomando tratamiento anti-VIH e inhibidores de la proteasa, mayor índice de masa corporal, lipodistrofia y no fumar. Los pacientes con hipogonadismo tuvieron una tasa más elevada de atrofia testicular, definida como un tamaño de testículos inferior a 14cm3, aunque este hallazgo no se hizo presente cuando se excluyeron los pacientes que ya estaban recibiendo suplementos de testosterona. No se observaron asociaciones con la raza, recuento de CD4 o carga viral del VIH, uso actual de terapia antirretroviral o actividad física.

Al realizar el análisis multivariable, se vio que la edad avanzada (p<0,001) y el índice de masa corporal (p=0,002) se asociaron positivamente con hipogonadismo, mientras que fumar se asoció con un índice significativamente más bajo de hipogonadismo (p=0,017), lo que podría ser debido al efecto de la nicotina sobre la actividad de la aromatasa (encargada de la conversión de andrógenos a estrógenos) y/o que los hombres fumadores tendían a tener un índice de masa corporal más bajo.

Todos tuvieron niveles anómalamente bajos o bien normales de hormona luteinizante (LH) y hormona foliculoestimulante (FSH) lo que podría indicar hipogonadismo secundario. Este tipo de hipogonadismo indica un defecto en el cerebro o en la glándula pituitaria que se conecta con el cerebro y que controla la producción de la hormona. Además, a un paciente se le diagnosticó hipotiroidismo y tres pacientes tuvieron niveles elevados de prolactina (18,9-26,5ng/dl) cuyo origen está poco claro.

En sus conclusiones, los autores señalan que este acontecimiento es común en hombres con VIH en la era TARGA y normalmente se atribuye a la disfunción del hipotálamo y de la pituitaria. Dada su asociación con edad avanzada, la prevalencia de hipogonadismo podría aumentar como consecuencia de la mayor supervivencia de los hombres con VIH.

Fuente: NATAP / Elaboración propia
Referencia: Crum-Cianflone, N., Bavaro, M., Hale, B., Truett, A., Powell, T., Medina, S., Brandt, C., Pope, B., Furtek, K., Wallace, M., “Prevalence and Risk Factors of Hypogonadism among HIV-infected Men”, 13th Conference on Retroviruses and Opportunistic Infections, abstract 775.

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