Detener la espiral

Joan Tallada
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Hoy se celebra el día mundial de la vacuna contra el SIDA

Cada día 14.000 personas nuevas se infectan con VIH, el virus del SIDA, en número creciente mujeres. Cada día 8.000 personas mueren por causas derivadas del síndrome de inmunodeficiencia. La inmensa mayoría de estos seres humanos pierden la vida por haber nacido y habitar el lugar erróneo de la tierra, donde no hay acceso a los tratamientos que podrían salvarles.

Pero esta crisis no es sólo de salud y de vidas, tan esenciales. Es también una crisis de justicia y equidad: reducción de la esperanza de vida humana en varios años, amplio abandono de las actividades agropecuarias y del cuidado del hábitat natural, con la pérdida de conocimientos ancestrales, cambio brusco de las estructuras familiares tradicionales, enfermedad y muerte masivas de médicos, profesores, funcionarios, militares y cuadros medios locales, y un largo y fatigante etcétera.

La respuesta a este enorme desafío debe tener tres ejes: acceso para todas las personas a los cuidados y medicamentos que necesitan; reforzar las medidas de prevención conocidas; y planificar y aplicar una solución a largo plazo equiparable a otras empleadas a lo largo de nuestra historia.

Las vacunas son la intervención en salud pública de mayor rentabilidad y mejor relación coste-beneficio. Gracias a ella, numerosas enfermedades infecciosas antes mortíferas ahora están controladas o han prácticamente desaparecido. Encontrar una vacuna preventiva eficaz, segura y asequible para todos los que la necesiten tendría que ser una de las máximas prioridades de cualquier política integral y con visión de futuro sobre el VIH/SIDA y sus efectos mundiales. Sin embargo, los compromisos son escasos: apenas un 3% de todo lo que se dedica internacionalmente al SIDA se invierte en intentar descubrir la vacuna.

De los países industrializados, España es uno de los que menos ha hecho hasta ahora en este campo, aunque tenemos una alta expectativa de que eso cambie. El recientemente anunciado aumento de la contribución española al Fondo Global de Lucha contra el SIDA, la Tuberculosis y la Malaria es un dato para el optimismo: permitirá proveer más asistencia y tratamientos y más educación e instrumentos de prevención ya demostrados para poblaciones sin recursos propios. Sin embargo, una política comprehensiva sobre SIDA y desarrollo tiene que también apoyar la I&D de las vacunas pensadas para todos los países del globo.

Obtener una vacuna preventiva para el VIH no será fácil. Es muy posible que de los primeros 30 prototipos de vacunas ahora en investigación en humanos sólo algunos pocos tengan eficacia y que ésta sea parcial. Además, la vacuna no servirá de nada si no se dispone de la infraestructura, el equipamiento y el personal adecuados para hacerla llegar a los lugares más remotos, algo que ya hoy hay que empezar a construir.

Los desafíos científicos, políticos y económicos para llegar hasta la vacuna del SIDA son extraordinarios. Existe incluso la posibilidad de que no lo consigamos nunca. Sin embargo, no nos podemos permitir no intentarlo.

Fuente: Elaboración propia.
Artículo firmado en nombre de la coalición Tenemos SIDA.

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