Riesgo elevado de fracturas óseas en mujeres con VIH postmenopáusicas

Juanse Hernández
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Bajos niveles de estrógeno podrían asociarse con la pérdida de masa ósea

Según un estudio publicado como adelanto en la edición electrónica del Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism, las mujeres postmenopáusicas con VIH presentan una prevalencia elevada de baja densidad mineral ósea y de alta remodelación de los huesos, lo que las coloca en un alto riesgo de fracturas óseas.

Desde que nacemos, nuestros huesos van creciendo, incrementándose su masa y volumen hasta llegar más o menos a los treinta años. Durante todo este período, además, los huesos experimentan un proceso denominado remodelación, en el que están implicadas dos tipos de células óseas: los osteoclastos y los osteoblastos. Los osteoclastos se encargan de retirar el hueso que ha envejecido y se ha gastado (resorción ósea), y los osteoblastos son los responsables de la formación del hueso con colágeno y minerales nuevos (formación ósea). Se requiere que haya un balance equilibrado entre ambas partes del proceso para que no se produzca una pérdida excesiva de masa ósea, una situación que suele darse en la madurez, cuando se retira más hueso del que se deposita.

La pérdida de masa ósea ha sido identificada como una de las complicaciones metabólicas que se está produciendo en hombres y mujeres con VIH. Dicha pérdida puede ser de diferente grado, siendo la osteopenia el primer paso y la osteoporosis una condición más grave; sus consecuencias pueden ser problemáticas, dado que incrementa de forma notable el riesgo de fracturas. En el caso de las personas con VIH, ambas dolencias óseas pueden producirse de manera prematura y más grave que en la población general. Pese a que el número de mujeres con VIH postmenopáusicas va en aumento y que el riesgo de fracturas óseas es mayor en esta población, muy pocos estudios han evaluado a fondo el estado de la estructura ósea en este grupo de pacientes.

Para arrojar un poco más de luz sobre este asunto, un grupo de investigadores del Centro Médico de la Universidad de Columbia en Nueva York (EE UU) quiso evaluar los efectos de la infección por VIH y el tratamiento antirretroviral sobre la densidad mineral ósea y el proceso de remodelación de los huesos en un pequeño grupo de mujeres postmenopáusicas. El equipo llevó a cabo un estudio longitudinal en el que participaron 92 mujeres con VIH y 95 seropositivas, todas ellas postmenopáusicas. Se realizaron pruebas de absorciometría de rayos X de energía dual (ó DEXA, en sus siglas en inglés) para medir la densidad mineral ósea de la espina dorsal, cuello femoral, cadera, así como también la composición corporal. Además, los investigadores midieron los niveles en suero de citoquinas inflamatorias (factor de necrosis tumoral alfa [TNF-α], interleuquina 6 [IL-6]), marcadores de remodelación ósea, hormonas calciotrópicas y estrona (un tipo de estrógeno).

Los investigadores hallaron que las mujeres con VIH postmenopáusicas tenían una densidad mineral ósea más reducida que las mujeres seronegativas: la prevalencia de puntuaciones T en el DEXA (que compara la densidad mineral ósea de la persona con la máxima alcanzada por la población sana de su entorno) por debajo de -1,0 fue mayor en las mujeres con VIH en la espina dorsal (78 frente a 64%; p <0,05), cadera total (45 frente a 29%; p <0,05) y cuello femoral (64 frente a 46%; p<0,05).

La infección por VIH se asoció, de forma independiente, con una reducción de la densidad mineral ósea tras ajustar por el índice de masa corporal y los factores de riesgo tradicionales de osteoporosis.

Según los investigadores, aunque las razones que subyacen tras esta pérdida ósea asociada al VIH siguen sin esclarecerse, podría quizá relacionarse con el aumento de los niveles de citoquinas (proteínas producidas por las células y que intervienen en la comunicación entre éstas), el efecto directo del tratamiento antirretroviral sobre las células óseas y/o el déficit hormonal y nutricional, frecuente en personas con VIH. Y añaden: “El estrógeno protege contra el efecto de las citoquinas sobre la resorción ósea; puesto que en mujeres con VIH se produce un déficit de estrógeno durante la menopausia, éstas podrían tener un mayor riesgo de pérdida ósea acelerada y de fracturas”.

Dejar de fumar, un consumo moderado de alcohol, realizar ejercicio y seguir una dieta rica en calcio, proteínas y vitamina D pueden ayudar a reducir la pérdida ósea.

Fuente: ScienceDaily / Elaboración propia.
Referencia: Yin MT, McMahon DJ, Ferris DC, et al. Low Bone Mass and High Bone Turnover in Postmenopausal Human Immunodeficiency Virus-Infected Women. J Clin Endocrin Metab. First published ahead of print December 4, 2009 as doi:10.1210/jc.2009-0708.

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