Cómo contar los CD4

Joan Tallada
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Algunos estudios favorecen el porcentaje sobre el número absoluto

Se trata de una de las primeras cosas que aprende una persona con VIH en la visita al médico: el estado de su salud va a ser evaluado a partir de ese momento sobre todo por el nivel de sus “defensas”, esto es por los linfocitos T CD4+, o sencillamente, los CD4. Junto con el nivel de ARN de VIH, o carga viral, constituyen los dos componentes esenciales que miden la progresión de la infección por VIH, y forman parte del núcleo de datos para la toma de decisiones sobre si seguir tratamiento (o dejarlo) y en su caso con qué.

Cuando a alguien se le pregunta sobre su nivel de CD4, suele tener un número a mano. Pero en realidad, como señala un editorial publicado en el número del 15 de septiembre del Journal of Infectious Diseases y firmado por Miguel Goicoechea y Richard Haubrich de la Universidad de California en San Diego, son tres los datos sobre CD4 que se obtienen para conocer el grado de preservación o deterioro del sistema inmunológico: el recuento absoluto de linfocitos CD4 (número de CD4), el porcentaje de linfocitos que son CD4 positivos (porcentaje de linfocitos CD4), y la proporción entre los linfocitos CD4 y los CD8 (ratio CD4 : CD8).

Si bien es cierto que el recuento absoluto de CD4 y los porcentajes de CD4 ofrecen una información similar y están estrechamente correlacionados, eso no ocurre siempre y puede dar lugar a algún tipo de discordancia inmunitaria.

Una de ésas discordancias es presentar un recuento absoluto de CD4 superior a 350 células/mm3 y bajos porcentajes de linfocitos CD4. Este tipo de discordancia puede darse en entre un 8% y un 10% de las personas con VIH no tratadas, según estudios citados por el editorial.

Una explicación para las discordancias podría estar en cómo se mide cada dato. El método habitual es derivar el número absoluto de CD4 a partir de un cálculo del porcentaje de CD4, obtenido por citometría de flujo, sobre el recuento total de glóbulos blancos y el diferencial linfocitario, medido por un instrumento hematológico automatizado. Es decir, el cálculo del porcentaje es directo y por un método poco variable (la citometría de flujo), mientras que el recuento de CD4 se hace de forma indirecta basado en otro recuento con un método más variable (el instrumento hematológico automatizado). Por dicha razón algunos autores creen que el porcentaje de CD4 debería ser un valor preferente como marcador de progresión de la infección por VIH.

La pregunta es si un dato (el número absoluto) es más relevante que los otros (los porcentajes) para determinar la probabilidad de progresión de la infección y en consecuencia condicionar la decisión sobre cuándo empezar tratamiento. Goicoechea y Haubrich recuerdan que la respuesta a la terapia inicial depende del estadio de la infección, por lo que la discrepancia descrita podría explicar al menos en parte por qué algunos individuos que comienzan su terapia con una enfermedad moderada tienen respuestas virológicas e inmunológicas subóptimas.

Los autores de la carta editorial hacen referencia explícita a un estudio de Hulgan y colegas publicado en el mismo número de la revista y que confirmaría esta hipótesis, pero también llaman la atención sobre ciertas deficiencias del mismo (el bajo número de participantes y la pequeña de proporción de ellos con discrepancia inmunitaria, la brevedad del periodo de tratamiento y del seguimiento y una débil significación estadística, entre otras) y sobre la existencia de otros estudios contradictorios con aquél.

Sin embargo, Goicoechea y Haubrich reconocen que el asunto dista de estar cerrado y que dadas las actuales controversias sobre cuándo comenzar tratamiento, por ejemplo en personas con más de 350 CD4/mm3 , se necesita más investigación. El texto concluye que “la menor variabilidad del porcentaje de linfocitos CD4 convierte a este marcador, de forma intuitiva, en un factor de predicción más atractivo que los recuentos absolutos de CD4, pero los datos actuales son insuficientes para recomendar su uso rutinario”.

Fuente: Elaboración propia / NATAP.

Referencia: Miguel Goicoechea & Richard Haubrich. CD4 Lymphoctye Percentage versus Absolute CD4 Lymphocyte Count in Predicting HIV Disease Progression: An Old Debate Revisited The Journal of Infectious Diseases. Sept 15  2005; 192:945-947.

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