Un estudio realizado en España con 1.013 profesionales sanitarios analiza el conocimiento, las actitudes y el estigma hacia las personas con el VIH en el ámbito asistencial. Los resultados muestran altos niveles de conocimiento, pero también la persistencia de miedo y conductas estigmatizantes en la práctica clínica.
La investigación, publicada en 2026 en la revista Healthcare, combina un análisis cuantitativo mediante cuestionario y una fase cualitativa basada en entrevistas, lo que permite no solo medir el fenómeno, sino también interpretar cómo se manifiesta en la práctica cotidiana.
Alto nivel de conocimiento sobre el VIH
Los datos indican que el conocimiento sobre transmisión, prevención y tratamiento del VIH es elevado.
Más del 90% de los profesionales reconoció correctamente las principales vías de transmisión y las formas de prevención, y la gran mayoría identificó el papel del tratamiento antirretroviral tanto en la supervivencia como en la reducción del riesgo de transmisión.
Sin embargo, el propio estudio introduce un matiz clave: el conocimiento se concentra en lo declarativo, pero no siempre se traduce en seguridad clínica ni en prácticas coherentes.
Falta de formación y sensación de no estar preparado
Uno de los hallazgos centrales es la falta de formación específica en VIH.
El 54,5% de los profesionales no había recibido formación relacionada con el VIH y el 57,9% afirmó no sentirse preparado para atender a personas con el virus.
Este dato no solo refleja un déficit formativo, sino también una brecha entre conocimiento y competencia percibida, que condiciona la toma de decisiones en la práctica asistencial.
El miedo persiste pese al conocimiento
El estudio identifica el miedo al contagio como un elemento transversal.
El 60,3% de los profesionales manifestó preocupación por la posibilidad de infectarse durante la atención sanitaria.
Este resultado adquiere especial relevancia porque aparece en un contexto de alto conocimiento, lo que sugiere que la percepción de riesgo no depende únicamente de la información disponible, sino también de factores emocionales y experienciales.
Actitudes positivas y estigma no explícito
En términos generales, las actitudes hacia las personas con el VIH son positivas.
La mayoría de los profesionales rechaza marcos moralizantes y apoya derechos fundamentales, como la maternidad o la continuidad laboral. No obstante, el análisis cualitativo introduce un elemento de contraste: las actitudes declaradas no siempre coinciden con las prácticas observadas.
Algunos profesionales describen situaciones en las que se producen cambios en la interacción clínica —mayor distancia, uso innecesario de medidas de protección o menor implicación— que, sin constituir rechazo explícito, pueden afectar a la calidad de la atención.
Sesgos y posible infraestimación del estigma
El estudio también apunta a la posible influencia de la deseabilidad social en las respuestas.
Mientras que los cuestionarios reflejan actitudes mayoritariamente positivas, las entrevistas cualitativas recogen relatos de conductas estigmatizantes observadas en otros profesionales. Esta diferencia sugiere que el estigma puede estar infraestimado en los datos autodeclarados.
Diferencias entre perfiles profesionales
El análisis identifica variaciones según el perfil profesional.
Los técnicos sanitarios presentan niveles más altos de miedo al contagio en comparación con médicos y enfermeras, lo que el estudio vincula a un menor acceso a formación específica y a diferencias en la socialización profesional.
Este hallazgo introduce una dimensión organizativa del problema, en la que el acceso desigual a formación y recursos influye en la experiencia asistencial.
Una brecha estructural en la atención sanitaria
La integración de los resultados cuantitativos y cualitativos permite identificar una brecha más amplia: conocimiento adecuado, actitudes positivas y, al mismo tiempo, persistencia de miedo y estigma en la práctica.
El estudio sitúa esta brecha en factores como la falta de formación práctica, la inseguridad profesional y la ausencia de espacios para abordar la percepción de riesgo.
Conclusión: el conocimiento no es suficiente
El trabajo concluye que el conocimiento sobre el VIH, aunque elevado, no es suficiente para eliminar el estigma en la atención sanitaria.
La persistencia del miedo y la distancia entre conocimiento teórico y experiencia clínica se configuran como elementos clave.
En este contexto, el estudio plantea la necesidad de reforzar la formación específica, incorporar componentes prácticos y abordar de forma explícita los factores que influyen en la percepción de riesgo y en la interacción clínica.
Fuente: Elaboración propia (gTt-VIH).
Referencia: Picón-Jaimes, Y. A., Lozada-Martínez, I. D., Kalokoh, S., Tosas, M. R., & Tiraboschi, J. (2026). Knowledge, Attitudes, and Stigma Towards People Living with HIV: An Explanatory Sequential Mixed-Methods Study Among 1013 Healthcare Professionals in Spain. Healthcare, 14(6), 737. https://doi.org/10.3390/healthcare14060737
Nota editorial
Por qué hoy publicamos solo una noticia
El equipo editorial de gTt-VIH – 09/04/2026
Hoy publicamos una única versión de esta noticia.El contenido aborda un aspecto complejo de la atención sanitaria: la relación entre conocimiento, miedo y estigma en torno al VIH. Aunque el texto presenta un nivel de detalle elevado, se ha trabajado para que sea claro y comprensible sin simplificar los elementos clave del estudio.
En este caso, la posible dificultad de lectura no se debe a problemas de redacción, sino al uso de conceptos necesarios para explicar con rigor los resultados. Por este motivo, no se ha elaborado una versión adicional más simplificada.
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