CROI 2023: La calidad del sueño afectaría al deterioro cognitivo en mujeres con el VIH

Francesc Martínez
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El Día Internacional de la Mujer nos recuerda que en la lucha por los derechos de las mujeres el movimiento feminista debe incluir las necesidades y experiencias de las mujeres más marginadas y afectadas por la interseccionalidad

Un estudio estadounidense presentado en la 30 Conferencia sobre Retrovirus e Infecciones Oportunistas, celebrada recientemente en Seattle (EE UU), ha concluido que, en mujeres con el VIH y deterioro cognitivo, diversos aspectos relacionados con la calidad del sueño condicionarían su desempeño cognitivo y podrían afectar a cómo las mujeres afrontan la infección por el VIH y sus comorbilidades. Los autores del estudio hacen un llamamiento para que se diseñen intervenciones encaminadas a mejorar los factores modificables que afectan a la calidad del sueño de las mujeres con el VIH  para frenar el declive de la función cognitiva.

El Día Internacional de la Mujer, que se celebra cada 8 de marzo, es una oportunidad para recordar que las voces y las experiencias de las mujeres con el VIH deben estar en el centro de las políticas que, con un enfoque interseccional, den respuesta a sus necesidades y promuevan sus derechos. Si queremos alcanzar el ambicioso objetivo de mejorar la calidad de vida de las personas con el VIH, debemos reconocer las desigualdades existentes por razón de género y que sitúan a las mujeres en una situación de desventaja en términos de bienestar y salud (véase La Noticia del Día 17/05/2021).

Investigaciones previas al estudio que nos ocupa habían vinculado la infección por el VIH tanto a una peor calidad del sueño como a mayores tasas de deterioro cognitivo. La inflamación crónica de bajo nivel asociada a la infección o la activación inmunitaria serían desequilibrios que podrían estar generando ambas condiciones, pero pocos hallazgos firmes se han dado al respecto.

Para ahondar en el caso concreto de la relación entre calidad del sueño y deterioro cognitivo en mujeres con el VIH, los autores del presente estudio utilizaron un cuestionario de calidad del sueño validado de menos de 5 minutos de duración (el PSIQ, índice de calidad del sueño de Pittsburg, en sus siglas en inglés).

Entre 2018 y 2019 un total de 337 mujeres con el VIH completaron el cuestionario PSQI y realizaron pruebas neuropsicológicas. Los investigadores utilizaron diversos modelos estadísticos para buscar relaciones entre la calidad del sueño y el desempeño neuropsicológico. En un segundo término, los investigadores exploraron las relaciones entre dicho desempeño neuropsicológico y los problemas relacionados con el sueño modificables y/o tratables tales como sonambulismo, dolor o los ronquidos. Los resultados de los análisis se ajustaron en función de lugar de residencia, edad, nivel educativo, etnia, consumo de tabaco, consumo de alcohol, estatus relativo a la menopausia, carga viral, índice de masa corporal (IMC) y recuento de CD4 actual y nadir.

La edad promedio de las participantes era de 51 años y la de su tiempo bajo tratamiento antirretroviral era de 12,8 años. El grupo presentaba un promedio de 12,4 años de educación. El 63% de las participantes era de etnia negra, el 15% de etnia latinoamericana y el 13% de etnia blanca. El 54% de las participantes se manifestaron como abstemias, el 39% tomaba entre 1 y 7 bebidas alcohólicas a la semana y el 6% tomaba más de 7 bebidas por semana. El IMC promedio era de 33 Kg/m2 (indicativo de obesidad), el recuento de CD4 actual era de 700 células/mm3 y la carga viral promedio era de alrededor de 50 copias/mL (en el umbral de la indetectabilidad viral).

El 30% de las participantes presentaba deterioro cognitivoEn el estudio solo se observó una relación significativa entre la puntuación en el cuestionario sobre calidad del sueño PSQI y el desempeño cognitivo en aquellas mujeres con deterioro cognitivo.

En dicho grupo de mujeres con el VIH y deterioro cognitivo, se observó que el sonambulismo se asoció a una menor velocidad de procesamiento y a una peor función ejecutiva; el dolor que afectaba a la calidad del sueño se asoció a una peor memoria de trabajo; los ronquidos se asociaron a una peor función ejecutiva; las pesadillas se asociaron a una menor velocidad de procesamiento y dormir menos de 6 horas o más de 8 se asoció a un peor desempeño ejecutivo y a una peor capacidad de atención.

Sobre la base de estos resultados, los investigadores concluyeron que se hacen necesarias intervenciones específicas dirigidas a mujeres con el VIH para la mejora de los diversos aspectos modificables vinculados a la calidad del sueño detectados en el estudio. Dado que el desempeño cognitivo es esencial para un adecuado manejo de la infección por el VIH y sus comorbilidades asociadas, una mejora en la calidad del sueño podría tener repercusiones beneficiosas a muchos niveles. Los autores del estudio también apuntan la necesidad de estudios prospectivos para establecer adecuadamente las relaciones causa-efecto esbozadas en la presente investigación.

Fuente: NATAP / Elaboración propia (gTt).

Referencia: Dastgheyb RM, Weber K, Daubert E, et al. Sleep disturbances are associated with cognitive function in women living with HIV. 30th CROI, Conference on Retroviruses and Opportunistic Infections, February 19-22, 2023, Seattle. Abstract 473.

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