Los servicios comunitarios de profilaxis preexposición (PrEP) más activos de Europa están cambiando su forma de trabajar. El objetivo es claro: atender a más personas, reducir las listas de espera y llegar a poblaciones que hasta ahora han tenido más barreras de acceso. Estas experiencias se compartieron en el 2.º Taller Europeo sobre la eliminación de barreras en PrEP, celebrado recientemente en Barcelona y organizado por la entidad comunitaria BCN Checkpoint.
Un modelo comunitario con alta demanda
Uno de los ejemplos más destacados es BCN Checkpoint, un centro comunitario de salud sexual que ha ofrecido PrEP a 5.347 personas en seis años. Esto supone el 15 % de todas las personas usuarias de PrEP en España y el 44 % en Cataluña. Además, casi 9 de cada 10 personas continúan en PrEP dos años después de iniciarla, una tasa de retención muy alta.
Según su equipo, una de las claves es el enfoque entre iguales. Cuando alguien entra en el centro, se siente en un espacio seguro y de confianza. La PrEP no se vive solo como una receta, sino como un acompañamiento integral que incluye analíticas, asesoramiento, vacunación, apoyo emocional y conexión con el sistema sanitario.
Este modelo evita el paternalismo. El papel de profesionales y agentes comunitarios no es decir a las personas qué deben hacer, sino ayudarles a entender la información necesaria para tomar decisiones acordes con su propia vida y circunstancias.
El problema de las listas de espera
A pesar de su éxito, BCN Checkpoint no recibe financiación pública directa. La PrEP se ofrece gracias a acuerdos complejos con hospitales, y los presupuestos limitan el número de personas atendidas. El resultado es una lista de espera de más de 4.000 personas, con tiempos que superan los dos años.
Esto tiene consecuencias graves: algunas personas adquieren el VIH mientras esperan, otras abandonan por desmotivación, y el seguimiento administrativo se vuelve muy pesado. Desde el centro se subraya que esta situación plantea un problema de equidad y justicia en el acceso a la prevención.
Situaciones similares se observan en otros países. En Le 190, en Paris, se iniciaron más de 500 personas en PrEP en un solo año, la cifra más alta del país. Para su equipo, esto refleja que otros servicios no están cubriendo adecuadamente la necesidad existente.
Simplificar la atención sin perder calidad
Ante esta presión, muchos servicios están simplificando los circuitos de atención. El objetivo es liberar tiempo y recursos, tanto para profesionales como para las personas usuarias.
Algunas estrategias que ya se están aplicando:
- Visitas de seguimiento cada seis meses, en lugar de cada tres, en personas estables en PrEP.
- Seguimientos online combinados con pruebas de autodiagnóstico, sin diferencias relevantes en eficacia o infecciones de transmisión sexual.
- Derivación del seguimiento a atención primaria, una vez iniciada la PrEP, para implicar más a los médicos y médicas de familia.
En 56 Dean Street, en London, cinco enfermeras realizan alrededor de 150 consultas de PrEP al día y hacen seguimiento a unas 25.000 personas. Parte del proceso está muy automatizado: los usuarios piden kits de pruebas online, envían las muestras por correo y, si todo está bien, reciben la medicación en casa.
También se está revisando la frecuencia de algunas pruebas. En varios países se han reducido los cribados innecesarios en personas sin síntomas, para evitar el uso excesivo de antibióticos y la resistencia antimicrobiana, sin que ello empeore los resultados en salud.
Llegar a poblaciones menos atendidas
Aunque estos servicios nacieron en comunidades gais y han tenido mucho éxito con hombres gais, bisexuales y otros hombres que tienen sexo con hombres (GBHSH), ahora están ampliando su foco.
Algunas prácticas destacadas:
- Ofrecer PrEP de forma sistemática a personas con determinadas infecciones de transmisión sexual, a quienes usan chemsex o a quienes solicitan profilaxis postexposición (PEP) frente al VIH.
- Trabajo en apps de contacto menos asociadas a la identidad gay para llegar a hombres migrantes con mayor vulnerabilidad.
- Cambios organizativos y de personal para mejorar la atención a personas trans.
En Checkpoint Zurich, el equipo identificó barreras claras entre los espacios dirigidos a hombres gais y las personas trans. La respuesta incluyó formación específica, adaptación de los sistemas administrativos para no tratar el género como binario y la contratación de personal trans. Además, ofrecen atención específica en determinados horarios y en contextos comunitarios.
Un elemento clave fue integrar atención sanitaria afirmativa de género, como la terapia hormonal. Sin cubrir estas necesidades prioritarias, es muy difícil que la PrEP llegue a las personas trans que más la necesitan.
Una lección común
Las experiencias compartidas muestran un mensaje claro: simplificar no significa empeorar la atención. Al contrario, cuando la PrEP se integra en un modelo comunitario, flexible y centrado en la persona, es posible llegar a más gente, mantener buenos resultados y reducir desigualdades.
El reto ahora es que estos modelos tengan apoyo institucional y financiación suficiente, para que la prevención del VIH no dependa de listas de espera ni de códigos postales.
Fuente: Aidsmap / Elaboración propia (gTt-VIH)
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