La administración de testosterona en mujeres con VIH y déficit de andrógenos se muestra segura y eficaz

Francesc Martínez
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Se observaron incrementos en la masa muscular y en la densidad mineral ósea, entre otros efectos

A pesar de tratarse de hormonas muy comúnmente relacionadas con el sexo masculino, los andrógenos también tienen una gran importancia en las mujeres, ya que están implicados en el control de la masa muscular, la densidad mineral ósea (DMO) o la función sexual, entre otros muchos efectos. Cabe tener en cuenta que los andrógenos se segregan en los testículos y en la corteza suprarrenal, estando presente esta última en ambos sexos.

El déficit de andrógenos es una característica frecuente tanto en hombres como en mujeres con VIH, por lo que la terapia de sustitución con parches transdérmicos con andrógenos constituye una opción terapéutica para corregir dicha carencia.

Con el objetivo de evaluar el efecto de los parches transdérmicos con andrógenos sobre la composición corporal, la DMO, la seguridad y la calidad de vida de mujeres con VIH y déficit de testosterona, un grupo de investigadores del Hospital General de Massachusetts en Boston (EE UU) realizó un estudio de tipo prospectivo.

Un total de 25 mujeres con VIH y unos niveles de testosterona libre inferiores en ≤3 pg/mL a la mediana del rango normal femenino fueron distribuidas de modo aleatorio para recibir testosterona transdérmica (300µg dos veces por semana) o bien placebo durante 18 meses.

Al inicio del estudio, las mujeres presentaban niveles bajos de andrógenos (1,3 ± 0,1 pg/mL), bajo peso (22,8 ± 0,6 kg/m2) y baja DMO (-0,61 ± 0,17 [puntuación T en cadera]). No se observaron diferencias estadísticamente significativas entre ambos grupos en relación con estos parámetros. La tasa de interrupción del tratamiento fue del 16% y no varió entre ambos grupos (p= 0,24).

Tras 18 meses de tratamiento, los niveles de testosterona libre se incrementaron de forma significativamente superior en el grupo con fármaco (7,9 ± 1,8 pg/mL y 0,3 ± 0,4 pg/mL, respectivamente; p= 0,002). La terapia fue bien tolerada y no afectó a los niveles de lípidos en sangre ni a nivel hepático o en evaluaciones de seguridad.

La masa magra (1,8 ± 0,5kg y 0,8 ± 0,9kg, respectivamente; p= 0,04) y el índice de masa corporal (IMC) [1,6 ± 0,4 kg/m2 y 0,8 ± 0,6 kg/m2, respectivamente; p= 0,03] se incrementaron de forma significativamente superior en el grupo con testosterona, mientras que la masa grasa se mantuvo inalterada.

La testosterona incrementó la DMO a nivel de cadera (0,01 ± 0,01 g/cm2 y -0,01 ± 0,01 g/cm2 para el grupo con testosterona y el de placebo, respectivamente; p= 0,02) y en la cabeza del fémur (0,01 ± 0,01 g/cm2 y -0,02 ± 0,01 g/cm2 para el grupo con testosterona y el de placebo, de manera respectiva; p= 0,01).

La testosterona también mejoró de forma significativamente superior a placebo los índices de depresión (-6,8 ± 2,2 y -1,9 ± 3,1, respectivamente; p= 0,02) y de problemas en la función sexual (-1,8 ± 0,8 y 0,5 ± 0,5, de manera respectiva; p= 0,01).

Así, según los resultados de este pequeño estudio y a la espera de su confirmación en ensayos de mayor tamaño, la administración de testosterona mediante parches transdérmicos en mujeres con VIH y déficit androgénico constituye una terapia segura y eficaz en la prevención de determinadas afecciones asociadas con dicha carencia.

Fuente: Elaboración propia.

Referencia: Dolan Looby SE, Collins M, Lee H, Grinspoon S. Effects of long-term testosterone administration in HIV-infected women: a randomized, placebo-controlled trial.AIDS. 2009 (May 15); 23(8): 951-959.

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