Los síntomas de la infección aguda por VIH serían más variados de lo que se pensaba

Se identifican diversos “síntomas atípicos” de la primoinfección, algunos de ellos graves, aunque poco frecuentes

Francesc Martínez
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Un estudio suizo, publicado en Clinical Infectious Diseases, ha identificado una serie de síntomas asociados a la primoinfección por VIH en personas que han recibido un diagnóstico precoz. Algunos de estos síntomas podrían ser graves.

El Estudio sobre la Infección Primaria por VIH en Zúrich (Suiza), de tipo observacional, analizó los resultados de todas aquellas personas diagnosticadas durante las primeras fases de la infección por VIH en dicha ciudad desde enero de 2002.

Dentro del concepto “primeras fases de la infección” se incluyeron:

  • Infección aguda: personas asintomáticas con resultado negativo en la prueba de anticuerpos y positivo en la del antígeno p24 o personas asintomáticas con prueba de anticuerpos del VIH positiva dentro de los 90 días posteriores a la fecha de una exposición al virus conocida.
  • Infección reciente: personas que han padecido síntomas de infección primaria con prueba de anticuerpos del VIH positiva pero con resultados negativos en pruebas de detección de inmunoglobulinas G (IgG) específicas frente al VIH (estas pruebas dan resultados positivos meses después de la infección primaria y de forma posterior a las pruebas de anticuerpos estándar) o personas asintomáticas con prueba de anticuerpos del VIH positiva dentro de los 90-180 días posteriores a la fecha de una exposición al virus conocida.

Como no hay una definición ampliamente aceptada de síntomas típicos de primoinfección, los investigadores llevaron a cabo una búsqueda bibliográfica para consensuar una definición interna para el estudio. Se contemplaron 17 síntomas y dos valores anómalos en las pruebas de laboratorio. El síntoma más frecuente fue la fiebre. Otros síntomas y anomalías de laboratorio destacados fueron fatiga, faringitis, exantema cutáneo, inflamación de los ganglios linfáticos, pérdida de peso, dolor muscular, dolor articular, disminución del recuento de plaquetas y elevación de las transaminasas.

Los investigadores clasificaron como primoinfección atípica a aquella asintomática, asociada a una enfermedad definitoria de sida, con síntomas diferentes a los antes mencionados o con valores anómalos en pruebas de laboratorio diferentes a las antes descritas.

De las 290 personas finalmente incluidas, 202 (el 70%) tenían sintomatología típica y 74 (el 25%) tenían sintomatología atípica. Solo 14 personas (el 5%) no tenían síntomas (7 en el grupo de infección aguda y 7 en el de infección reciente). Dicha baja proporción se debió a un sesgo intrínseco del estudio: la mayor parte de las personas del estudio fueron, precisamente, diagnosticadas e incluidas por haber acudido con sintomatología.

De hecho, el porcentaje de personas sin síntomas de primoinfección en otros estudios se ha movido entre el 10 y el 60%. En la misma línea, se calcula que la prevalencia de síntomas atípicos (del 25% en el presente estudio) suele encontrarse entre el 2 y el 15%.

Las personas asintomáticas fueron, con mayor frecuencia, mujeres, más jóvenes y presentaban una mayor probabilidad de tener VIH con mutaciones de resistencia al compararse con aquellas que sí experimentaron síntomas. Mientras que las personas asintomáticas tenían una carga viral promedio de unas 130.000 copias/mL, aquellas con sintomatología llegaban a 4-5 millones copias/mL.

La mayoría de las personas con síntomas (el 83%) se encontraban en fase aguda y de estas el 28,5% presentaban síntomas atípicos. En las personas con infección reciente, el 40% de los síntomas fueron clasificados como atípicos.
Las personas con síntomas atípicos tenían una mayor probabilidad de estar infectadas por subtipo no B del VIH, de ser heterosexual y de tener otras infecciones de transmisión sexual. Este hallazgo resulta interesante porque la mayoría de estudios se han desarrollado con infecciones por VIH de subtipo B, menos virulento que otros (como por ejemplo el D o el A/E).

Las personas con síntomas atípicos presentaron una mayor probabilidad de ser hospitalizados por causa de la sintomatología (43% de las personas con síntomas atípicos frente al 11% de aquellas con síntomas típicos).

En el estudio fueron descritos un buen número de síntomas atípicos. Los más frecuentes fueron de tipo intestinal o asociados al sistema nervioso central. Algunos de ellos afectaron a ojos, pulmones, riñones, genitales y/o a la piel. También se detectó en algunos casos pérdida grave de peso y afecciones sanguíneas graves tales como la pancitopenia (descenso notable de los niveles de células sanguíneas en general).

En el 23% de las personas con síntomas atípicos se detectaron enfermedades definitorias de sida. Las más frecuentes fueron candidiasis orales o esofágicas graves (14% de las personas con síntomas atípicos). Otras enfermedades definitorias de sida detectadas fueron infecciones por citomegalovirus, infecciones herpéticas y diarrea grave.

Los otros síntomas atípicos más frecuentes fueron aquellos de tipo gastrointestinal no definitorios de sida (14% de las personas con sintomatología atípica). Tres de estos casos precisaron de cirugía: un caso de sangrado gástrico grave, un absceso anal y una inflamación de la vesícula biliar. Un paciente presentaba artritis aguda e insuficiencia renal aguda, otro recibió un diagnóstico inicial de apendicitis y un tercero experimentó una inflamación gastrointestinal generalizada de origen herpético que requirió de la extirpación parcial del colon.

Los efectos adversos a nivel del sistema nervioso central supusieron un 12% de los casos de sintomatología atípica. Dichos efectos incluyeron parálisis faciales transitorias, vértigo prolongado, eventos psiquiátricos, encefalitis e incluso un caso de meningitis.

El resto de síntomas atípicos fueron de tipo cutáneo (9%), pulmonar (6%, incluido un caso de neumonía), resultados anómalos en recuentos de células sanguíneas (6%) y síntomas urogenitales (3%).
Aunque algunos síntomas fueron graves, ningún participante falleció por estas causas.

El recuento promedio de CD4 en personas con síntomas atípicos era de 421 células/mm3. La mitad tenían cargas virales superiores a 100.000 copias/mL.

Algunas de las personas con síntomas atípicos fueron correctamente diagnosticadas de infección por VIH, el resto recibieron otros diagnósticos antes de cribar la presencia del VIH. Así, en el 16% de los casos se diagnosticaron infecciones víricas tales como mononucleosis infecciosa; en el 6% infecciones bacterianas en general; y en el 3% de los casos se diagnosticó una infección bacteriana concreta: sífilis. Solo en el 12% de estas personas se cribó y diagnosticó únicamente la infección por VIH.

No obstante, estos diagnósticos previos no parecieron retrasar el diagnóstico de infección por VIH. Así, el tiempo hasta el diagnóstico fue de 29 días en personas con síntomas típicos y de 32 entre aquellas con síntomas atípicos (diferencia no significativa). Las personas cribadas en una clínica de salud sexual fueron diagnosticadas antes (a los 21 días) que aquellas que acudieron a centros hospitalarios (32 días) o de atención primaria (33 días).

Los resultados del presente estudio muestran que el VIH puede causar sintomatología muy diversa en la infección aguda y que esta puede ser grave, aunque en contadas ocasiones. Estos datos ponen de relieve, una vez más, la necesidad de un sistema sencillo de acceso a la profilaxis postexposición tras una práctica de riesgo y de una buena red de centros públicos y comunitarios que faciliten el diagnóstico de la infección por VIH en sus primeros estadios, tanto para reducir el riesgo de experimentar síntomas graves como por el potencial beneficio de recibir un tratamiento antirretroviral. La administración temprana de la terapia frente al VIH, además de tener un impacto positivo en la salud del paciente, podría limitar el establecimiento de reservorios, un aspecto que está siendo evaluado en diversas estrategias en investigación encaminadas a la cura funcional.

Fuente: Aidsmap / Elaboración propia (gTt_VIH).
Referencia: Braun DL et al. Frequency and spectrum of unexpected clinical manifestions of primary HIV-1 infection. Clinical Infectious Diseases, early online publication: doi: 10.1093/cid/civ398. 2015.

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