Un nivel elevado de células CD8, relacionado con un fracaso del tratamiento anti-VIH

Michael Carter

Tener un recuento alto de células CD8 se ha vinculado con un mayor riesgo de que fracase la terapia antirretroviral (TARV) en pacientes que, inicialmente, habían alcanzado una carga viral indetectable, según informa un equipo de investigadores del ejército de EE UU en la edición digital de Journal of Acquired Immune Deficiency Syndromes.

Estos científicos llevaron a cabo un estudio retrospectivo que contó con 817 pacientes que empezaron el tratamiento anti-VIH entre 1996 y 2008.

Presentar un nivel de células CD8 elevado tras un año de supresión viral, además de tener un recuento alto de estas células en el período previo al rebote viral, fueron factores relacionados con el fracaso virológico.

“Es preciso disponer, de forma generalizada, de herramientas de relevancia clínica que permitan predecir el fracaso del tratamiento”, escriben los autores. “En este estudio, hemos destacado el potencial que ofrece la medición del recuento total de células CD8 como una de estas herramientas”.

La mayor parte de los pacientes que toman una TARV eficaz consiguen alcanzar y mantener una carga viral indetectable. Sin embargo, una proporción significativa de personas experimentan un rebote en su viremia, lo que hace necesario un cambio de tratamiento.

Un mal nivel de adhesión es el principal factor de riesgo de fracaso virológico, aunque también pueden estar implicados otros.

Uno de los posibles factores de predicción es el recuento de CD8. Estas células del sistema inmunitario desempeñan un papel importante en la lucha contra la infección por VIH sin tratar. No obstante, una estimulación excesiva de las respuestas de linfocitos CD8 y un recuento elevado de estas células están relacionados con una aceleración de la progresión de la infección por VIH.

Un equipo de investigadores del estudio sobre Historia Natural del VIH, del Ejército de EE UU planteó la hipótesis de que un recuento alto de CD8 (por encima de 1.200 células/mm3) en el contexto de la supresión inicial de la carga viral podría estar vinculado con un posterior fracaso del tratamiento.

En consecuencia, los autores decidieron analizar los historiales médicos de los pacientes que presentaban una carga viral indetectable (definida como inferior a 400 copias/mL) transcurrido un año bajo terapia. Asimismo, examinaron la relación entre el rebote viral y el recuento de células CD8.

Algo más de la mitad de los pacientes (54%) iniciaron la TARV entre 1996 y 1999. Desde entonces, se han producido unos avances significativos en el tratamiento antirretroviral, por lo que esos años son conocidos, a menudo, como “la era temprana de la terapia antirretroviral”.

Tras un año de tratamiento, los pacientes habían experimentado un descenso mediano de 61 células/mm3 en su recuento basal de CD8. Se observaron unas reducciones mayores en pacientes que empezaron la terapia después del año 2000 (descenso mediano de 109 células/mm3 frente a 32 células/mm3; p <0,001).

Se hizo un seguimiento de las personas participantes durante una mediana de cuatro años. Dos años después de la supresión de la carga viral, el 12% de los pacientes habían presentado un rebote de la carga viral. Las tasas de rebote fueron superiores entre las personas que iniciaron la terapia en la era temprana del tratamiento que entre aquellas que la comenzaron después del año 2000 (15% frente a 9%). La tasa general de fracaso virológico fue de 5,6 por cada 100 persona-años.

En el caso de los pacientes que empezaron la terapia tras el año 2000, el hecho de mostrar un recuento de CD8 más elevado al cabo de un año de supresión viral estuvo relacionado con un aumento significativo en el riesgo de sufrir un posterior rebote viral (por encima de 1.200 células/mm3 frente menos de 600 células/mm3; cociente de riesgo [CR]: 2,68; intervalo de confianza del 95% [IC95%]: 1,13 – 6,35).

Casi la tercera parte de los pacientes (31%) cuya carga viral rebotó presentaron un nivel elevado de linfocitos CD8 en el 20% de sus visitas clínicas en el período de tiempo anterior al fracaso del tratamiento. Estas personas tuvieron una probabilidad más del 50% superior de experimentar un rebote en la viremia que los pacientes cuyo recuento de CD8 fue elevado en menos del 20% de las visitas clínicas (CR: 1,53; IC95%: 1,14 – 2,06).

El nivel de CD8 aumentó en una mediana de 51 células/mm3 entre los pacientes cuya carga viral se volvió detectable, frente a un descenso de 108 células/mm3 en el caso de aquellos que mantuvieron una carga viral indetectable.

El equipo de investigadores calculó que los pacientes que experimentaron un aumento de su recuento de CD8 del 4% o más fueron un 71% más propensos a presentar un fracaso virológico que otras personas (CR: 1,71; IC95%: 1,28 – 2,28).

“Descubrimos que tener unos recuentos de CD8 elevados estuvo relacionado con un mayor riesgo de sufrir un fracaso virológico en el futuro”, comentan los autores.

Por otra parte, consideran que sus hallazgos tienen relevancia clínica y escriben: “Un recuento elevado de CD8 puede ser uno de los pocos indicadores de un futuro fracaso virológico entre personas con una carga viral suprimida que, de otro modo, posiblemente no serían consideradas como en una situación de alto riesgo de fracaso”.

En consecuencia, los investigadores concluyeron: “Al identificar a los pacientes con un mayor riesgo de un fracaso virológico, se podrían implementar unos esfuerzos adaptados para confirmar la adhesión al tratamiento o aumentar la frecuencia del seguimiento, con el fin de prevenir el fracaso virológico entre las personas que actualmente mantienen una supresión viral”.

Referencia: Krantz EM, et al. Elevated CD8 counts during HAART are associated with HIV virologic treatment failure. J Acquir Immune Defic Syndr, online edition: doi: 10.1097/QAI.0b013e318221c62a, 2011 (En esta dirección, podrás encontrar el abstract de forma gratuita).

Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).

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