Es posible conseguir una generación de niños libres de sida, según un informe de la ONU 

Carole Leach-Lemens

Es factible lograr una generación de niños libres de sida, de acuerdo con el Cuarto Informe de Balance “Niños y sida”, publicado recientemente por UNICEF en colaboración con el Programa Conjunto de Naciones Unidas sobre VIH/Sida (ONUSIDA), la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo para la Población de Naciones Unidas (UNFPA).

Sin embargo, los autores señalan que el mundo aún no está en vías de alcanzar sus objetivos de prevención, tratamiento, atención médica y apoyo.

En el documento instan a que, en un clima de incertidumbre económica como el actual, se mantengan en mente los objetivos a largo plazo y se cumplan los compromisos a corto plazo para que mujeres, niños y jóvenes tengan la oportunidad de vivir y prosperar en un mundo sin sida.

“Una inversión juiciosa en VIH y sida a escala nacional exigirá que ‘conozcamos la epidemia’, cómo actuar frente a ella adecuadamente y los costes relacionados con dicha respuesta, así como el modo en que nuestra reacción afecta a la salud y bienestar de mujeres y niños”, afirma UNICEF.

En 2005, UNICEF, ONUSIDA y otros socios pusieron en marcha la iniciativa Unite for Children, Unite against AIDS (‛Unión por los niños, unión contra el sida’) para centrar la atención y dedicar recursos a que los niños estén en el corazón mismo de la respuesta mundial. Esta alianza de organizaciones ha publicado una serie de informes de balance anuales donde se hace un seguimiento del progreso hacia la consecución del objetivo del acceso universal a la prevención, el tratamiento y la atención médica.

Las intervenciones que incluyen el diagnóstico infantil precoz y el uso de terapia antirretroviral (TARV) para la prevención de la transmisión del virus de madre a hijo constituyen, actualmente, parte de la respuesta mundial, y han ayudado a salvar y mejorar muchas  vidas. A pesar de todo, el progreso es irregular y existen déficits en la cobertura de los servicios y desigualdades en el acceso a los mismos.

El informe subraya la necesidad de reforzar los sistemas (sanitarios, políticos, legales y de bienestar social), vinculándolos con las comunidades para mejorar la provisión y aceptación de las intervenciones relacionadas con el VIH/sida.

Este cuarto informe anual examina el progreso obtenido en la respuesta mundial respecto a los niños en cuatro áreas programáticas, conocidas como las “cuatro P”:

  • Prevención de la transmisión de madre a hijo.
  • Atención y tratamiento pediátricos del VIH.
  • Prevención de la infección por VIH entre adolescentes y jóvenes.
  • Protección y apoyo a los niños afectados por el VIH y el sida.

Según cálculos de UNICEF, son necesarios 5.900 millones de dólares anuales para abordar de manera adecuada los requisitos para cumplir los objetivos de las ‘cuatro P’ en cuanto a mujeres, niños y jóvenes.

El progreso hacia los objetivos de acceso universal, en el vigésimo aniversario de la Convención de los Derechos del Niño, se estudia a través de la perspectiva de un estándar de atención y tratamiento para todo el mundo que garantice que los niños y las familias en situación de mayor riesgo y vulnerabilidad no queden desatendidos.

Prevención de la transmisión de madre a hijo

Diecinueve países (de los 192 estados miembros de las Naciones Unidas) alcanzaron el objetivo de la Sesión Especial de la Asamblea General de Naciones Unidas sobre VIH/Sida [UNGASS] de conseguir que, en 2008, el 80% de las mujeres embarazadas que viven con VIH reciban terapia antirretroviral para prevenir la transmisión del virus a sus bebés.

En 2008, el 45% de la población femenina embarazada con VIH recibió fármacos antirretrovirales para prevenir la transmisión del virus a sus hijos. Aunque el número de mujeres a las que llega esta intervención casi se ha duplicado respecto a 2006, sólo el 21% del número calculado de mujeres embarazadas que viven en países con ingresos bajos y medios se sometió a una prueba del VIH en 2008.

De promedio, en los países de ingresos bajos y medios, el 32% de los bebés nacidos de madres con VIH tomaron profilaxis antirretroviral para prevenir la transmisión de madre a hijo [PTMH] del virus, por encima del 20% en 2007 y el 18% en 2006. Las cifras varían de un 10% en el África occidental y central a un 54% en Latinoamérica y el Caribe, pasando por un 20% en el sur de Asia y un 40% en el África oriental y meridional.

Aunque se han producido algunos progresos, pocas mujeres embarazadas toman TARV por su propia salud, y la mayoría de ellas y sus hijos no cuentan con acceso a servicios básicos de PTMH.

Los enfoques estratégicos basados en pruebas para el escalado de dichos servicios han demostrado ser eficaces en entornos con recursos limitados. Entre estos enfoques estarían la descentralización, el refuerzo de los sistemas sanitarios y la integración de los servicios de salud maternal, neonatal e infantil, el escalado de métodos innovadores de administración (por ejemplo, el uso de tecnología móvil y motocicletas), y la realización de intervenciones de base comunitaria como parte integral de los planes nacionales de escalado.

Atención y tratamiento pediátricos del VIH

En 2008, aproximadamente 275.000 niños (38%) de menos de 15 años que necesitaban terapia antirretroviral la estaba recibiendo. El diagnóstico precoz y el tratamiento inmediato en niños resulta crítico, ya que las pruebas sugieren que las muertes relacionadas con VIH alcanzan su máximo a los dos o tres meses de edad. Sin embargo, la mejora en el acceso a las pruebas de ADN viral sobre muestras de sangre seca (DBS, en inglés) para el diagnóstico infantil precoz no significa, necesariamente, que accedan al tratamiento que puede salvar sus vidas. Un estudio de la Fundación Clinton en ocho países reveló una pérdida estimada del seguimiento del 53% tras un resultado positivo en la prueba (tras el parto).

La profilaxis con cotrimoxazol es una intervención que ayuda a evitar muertes cuando se inicia en niños expuestos al VIH en los dos primeros meses de vida, y además tiene una relación coste-beneficio muy favorable. No obstante, la cobertura de este servicio en países de ingresos bajos y medios en 2008 fue sólo del 8% (si bien ha subido respecto al 4% de 2007).

Prevención de las infecciones en adolescentes y jóvenes

Las personas jóvenes [de entre 15 y 24 años] representan el 45% de todas las nuevas infecciones en adultos. De los 4,9 millones de personas jóvenes que se calcula viven con VIH, el 60% se encuentran en el África oriental y meridional, mientras que el 23% viven en la región del África occidental y central. Las mujeres jóvenes resultan especialmente vulnerables, al considerarlas dentro de un contexto social, cultural y económico que las sitúa en una situación de alto riesgo de exposición al VIH. Suponen casi el 75% de las infecciones en personas jóvenes del África subsahariana. Por el contrario, en el sur de Asia, Latinoamérica y el Caribe, se infectan más hombres jóvenes que mujeres en esa franja de edad, debido a la naturaleza concentrada de la epidemia en esos países, que afecta principalmente a usuarios de drogas inyectables y a hombres que practican sexo con hombres.

En todas las regiones, la discriminación y la violencia de sexo limitan el acceso a los servicios médicos y reducen la posibilidad de tomar decisiones respecto a la reducción de riesgo.

Los hombres que practican sexo con hombres, las trabajadoras sexuales y los usuarios de drogas inyectables se encuentran con numerosos obstáculos para acceder a los distintos servicios.

Es fundamental conocer las características de la epidemia a nivel local para poder diseñar y adaptar las intervenciones que aborden los comportamientos discriminatorios y que colocan a la población adolescente en riesgo de infección. Pese a que las niñas que acuden a la escuela durante más años corren un menor riesgo de infección por VIH, todavía no existen evidencias sobre el modo de aprovechar los centros docentes de forma eficaz para reducir el riesgo de infección por VIH en un marco nacional.

Protección, atención y apoyo a los niños afectados por VIH y sida

Una mediana del 12% de los hogares que atendían huérfanos o niños vulnerables en 2008 recibió algún tipo de apoyo externo básico. La actual situación económica añade una carga adicional a la que ya supone la pobreza para el bienestar de los niños afectados por VIH.

El informe subraya cómo la protección social sensible a la población infantil constituye una intervención clave para llegar a los niños afectados por sida, e incluye: transferencias sociales (en metálico, y transferencias de bienes y cupones), seguros sociales, servicios sociales, y políticas y legislaciones sociales diseñados teniendo en cuenta el sida.

Seguimiento y evaluación de programas

Para realizar el escalado de los servicios resultan clave los programas basados en pruebas que evidencian qué funciona (o no) y cómo realizar mejoras. El seguimiento y evaluación de programas de PTMH y pediátricos del VIH deben seguir el ritmo de los avances en la ciencia y la implantación de programas.

Llamamiento a la acción

Para que mujeres, niños y jóvenes tengan la oportunidad de vivir y prosperar en un mundo sin VIH, UNICEF ha enumerado diez prioridades:

  • Acelerar el escalado de los servicios de prevención de la transmisión de madre a hijo y el diagnóstico precoz de los niños para contribuir a la eliminación de la transmisión del VIH a los bebés.
  • Seguir estudiando nuevas pruebas para aplicarlas en la prevención del VIH.
  • Apoyar y empoderar a la población adolescente, sobre todo a las chicas, para que identifiquen y respondan a sus propias vulnerabilidades.
  • Proteger los derechos de adolescentes y jóvenes que viven con VIH para recibir apoyo y servicios de buena calidad.
  • Garantizar que los servicios de prevención, tratamiento, atención y apoyo del VIH llegan a los adolescentes que se encuentran en las situaciones de mayor riesgo.
  • Convertir la violencia sexual contra niñas y mujeres en algo socialmente inaceptable.
  • Escalar la protección social dirigida a la población infantil, una parte necesaria de la respuesta para atender a los niños afectados por el sida.
  • Reforzar la capacidad comunitaria para responder a las necesidades de los niños afectados por sida, previniendo la separación de las familias y mejorando la calidad de la atención médica alternativa.
  • Reforzar los sistemas completos de modo que los avances conseguidos en favor de las mujeres y niños afectados por sida puedan ampliarse y mantenerse.
  • Mejorar la recopilación y análisis de datos para alcanzar resultados referentes a la población infantil, e identificar déficits en la cobertura equitativa y el acceso de los servicios.

Más información

El Cuarto Informe de Balance puede descargarse en: www.uniteforchildren.org

Referencia: UNICEF Unite for Children, Unite against AIDS. Children and AIDS: The fourth stocktaking report, November 2009.

Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).

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