La retención en programas de sustitución de opiáceos mejora la probabilidad de que la TARV funcione en UDI

Michael Carter

Los usuarios de drogas inyectables (UDI) con VIH que se mantienen en programas de terapia sustitutiva de opiáceos tienen mayores probabilidades de alcanzar una carga viral indetectable cuando siguen la terapia antirretroviral (TARV), según informa un equipo de investigadores franceses en la edición del 1 de noviembre de Clinical Infectious Diseases.

"Nuestro estudio presenta pruebas importantes acerca del impacto positivo de las retenciones en el tratamiento de sustitución de opiáceos sobre los resultados de la terapia antirretroviral", escriben los autores, que también comentan: "En el caso de usuarios de drogas inyectables que reciben tanto terapia antirretroviral de gran actividad (TARGA) como un tratamiento de sustitución de opiáceos, cuanto mayor es la duración de esta terapia sustitutiva, mayor es la probabilidad del éxito virológico".

La retención en el tratamiento de sustitución de opiáceos estuvo relacionado con una mayor probabilidad de tener una carga viral indetectable incluso cuando se tuvo en cuenta la cuestión de la adhesión a la TARV.

Los usuarios de drogas inyectables sigue siendo uno de los grupos más afectados por el VIH. Se considera a las personas de esta población difíciles de tratar y que no se benefician de la terapia antirretroviral tanto como las personas infectadas por otras vías de transmisión.

A menudo, esto se debe a que a los médicos les preocupa que los usuarios de drogas inyectables tengan problemas a la hora de tomar su tratamiento de forma correcta y, en consecuencia, pueden mostrarse reacios a proporcionar terapia anti-VIH hasta que las personas hayan abordado de forma adecuada sus comportamientos en cuanto al consumo de drogas.

Con un buen nivel de adhesión, los UDI se benefician del tratamiento antirretroviral tanto como otros pacientes. La terapia con sustitutos de opiáceos, como metadona y buprenorfina, puede ayudar a estabilizar a los usuarios de drogas inyectables; ambas sustancias se encuentran en la lista de medicamentos esenciales de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Un equipo de investigadores de la cohorte francesa MANIF 2000 decidió comprobar si la retención en los programas de tratamiento que proporcionan estos fármacos como sustitutos de opiáceos mejoraba los resultados virológicos de los usuarios de drogas inyectables con VIH que seguían terapia antirretroviral.

Su población de estudio contó con 113 pacientes que recibieron seguimiento cada seis meses a lo largo de cinco años. En cada visita del ensayo, se recogieron detalles sobre la terapia de sustitución de opiáceos, la carga viral y el nivel de adhesión.

En el momento de entrar en el estudio, todos los pacientes habían estado tomando tratamiento anti-VIH durante al menos seis meses. El equipo de investigadores definió el éxito virológico como tener una carga viral inferior a 50 copias/mL (una viremia indetectable). La respuesta virológica sostenida fue definida como tener una carga viral indetectable durante al menos seis meses.

Sólo el 42% de los usuarios de drogas inyectables declararon tomar todo su tratamiento antirretroviral, y únicamente el 29% tenían una carga viral indetectable al inicio.

El 25% de las personas recibían metadona y el 29%, buprenorfina. El resto de los participantes no tomaban tratamiento de sustitución de opiáceos.

La mayoría de los pacientes (70%) alcanzaron una carga viral indetectable al menos una vez durante el estudio.

El análisis estadístico que tomó en consideración posibles factores de confusión evidenció, como era de esperar, que los pacientes con una adhesión por debajo de la ideal y los que interrumpieron su terapia fueron menos propensos a lograr una carga viral indetectable.

No obstante, los autores también descubrieron que cuanto más tiempo estuviera un paciente en el programa de sustitución de opiáceos, mayores posibilidades tenía de conseguir una supresión duradera del virus, incluso al considerar una adhesión inferior al 100%. Cada seis meses de inclusión en un programa de tratamiento, la posibilidad de alcanzar una supresión viral sostenida aumentó en un 20% (cociente de probabilidades [CP]: 1,20; intervalo de confianza del 95% [IC95%]: 1,08-1,32).

Los resultados del estudio también mostraron que cuanto mayor fue el tiempo total en que un paciente estuvo inscrito en un programa de sustitución de metadona, mayores fueron sus posibilidades de conseguir una respuesta virológica a la terapia antirretroviral (CP: 1,17 por cada seis meses; IC95%: 1,06-12,9).

Se observaron unos mejores resultados virológicos en los pacientes que tomaban metadona, en comparación con los que recibían buprenorfina.

“Nuestros resultados subrayan la importancia de ofrecer a los usuarios de drogas inyectables que tienen VIH un modelo adecuado de atención integral orientado a optimizar la adhesión a la terapia de sustitución de opiáceos y a la TARGA”, concluyen los autores.

Referencia: Roux P, et al. Retention in opiod substitution treatment: a major predictor of long-term virological success of HIV-infected injection drug users receiving antiretroviral therapy. Clin Infect Dis. 2009; 49: 1.433-1.440.

Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).

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