La infección anal asintomática por VPH, más común de lo que se pensaba en hombres heterosexuales

Kelly Morris

La infección anal por el virus del papiloma humano (VPH) tiene mayor prevalencia en hombres heterosexuales de lo que se pensaba, según un estudio estadounidense publicado en la edición de 15 de junio de Journal of Infectious Diseases.

Como en el caso del VPH genital, las estimaciones previas sobre la prevalencia del virus del papiloma humano de tipo anal han variado ampliamente. Aunque algunos estudios han mostrado una prevalencia del 1,2-8% en hombres asintomáticos que dicen no haber practicado sexo con hombres, la prevalencia del VPH evidenciada por un estudio del año 2003, transversal, de 50 hombres heterosexuales seropositivos, usuarios de drogas inyectables (UDI) y que expresaron no haber practicado sexo anal, fue del 46%.

Investigadores estadounidenses estudiaron una cohorte de hombres con edades comprendidas entre 18 y 40 años, de centros de salud general y sexual, que expresaron haber practicado sexo con una mujer en el último año. Los participantes completaron un cuestionario que incluía factores de riesgo potenciales; los expertos, por su parte, usaron técnicas de muestreo rigurosas para analizar la presencia de VPH anal y genital. La infección fue detectada por la prueba de reacción en cadena de la polimerasa (PCR, en sus siglas en inglés), la cual permitió obtener el ADN del virus. Se evaluaron 37 genotipos de los que 13 están asociados a cáncer. Cualquier VPH que no pertenecía a estos tipos se etiquetó como no clasificado.

De la población en estudio de 463 hombres, un total de 253 completaron el cuestionario distribuido. De estos 253, 29 (11,6%) reconocieron haber mantenido relaciones sexuales orales y/o anales con otros hombres, y otro dos (0,8%) o se negaron a responder a estas cuestiones o las dejaron en blanco. Los 222 hombres resultantes fueron divididos en un grupo de casos de hombres con VPH anal y otro de controles de hombres con o sin virus del papiloma humano de tipo genital pero sin VPH anal. Los hombres con VPH no clasificado como anal también fueron excluidos.

El VPH anal se encontró en el 24,8 de los hombres, el 33% de los cuales estaba infectado por una cepa de VPH que ha sido asociada con un riesgo incrementado de cáncer anal. Aunque nueve hombres presentaban verrugas visibles o lesiones en zonas genitales, ninguno de los participantes mostraba signos en la zona anal.

Según un modelo multivariable, el número de parejas sexuales femeninas durante toda la vida (cociente de probabilidades [CP]: 3,66; intervalo de confianza del 95% [IC95%]: 1,06-12,62; 11-20 comparadas con 1-5 parejas) y la frecuencia de relaciones sexuales en el mes precedente (CP: 3,20; 95% IC95%: 1,03-14,63; 2-4 veces comparadas con 0-1 veces) estuvieron asociados de manera significativa e independiente con la presencia de VPH anal.

No obstante, aquellos participantes que informaron de una mayor frecuencia de actividad sexual durante el mes anterior no presentaron mayor riesgo de estar infectados por VPH anal, lo que puede sugerir que se encontraban en una relación monógama. El análisis también mostró que la circuncisión estaba asociada con un riesgo reducido de VPH anal sólo de forma marginal.

Estos hallazgos son similares a los de las investigaciones realizadas en mujeres y en hombres gays y otros hombres que practican sexo con hombres. Sin embargo, entre hombres gays, el VPH anal afecta a todos los grupos de edad por igual, mientras que el presente estudio demostró que la prevalencia de VPH anal era menor en aquéllos entre 30 y 40 años que en los más jovenes.

Aunque se trata del mayor estudio de este tipo, los autores reconocieron que éste no era lo suficientemente amplio para la clara comprensión de los factores de riesgo. Asimismo, se mostraron de acuerdo con la posibilidad de la aparición de falsos positivos, ya que el ADN detectado podría provenir de la superficie epidérmica y, por tanto, no tratarse de una auténtica infección. Además, también cabría la posibilidad de que algunos participantes no hubieran comunicado relaciones sexuales con otros hombres.

Los expertos sugieren que estudios futuros deberían incluir información sobre exposición tanto sexual como no sexual para clarificar las vías de transmisión –por ejemplo, comportamientos que incluyan estimulación anal digital llevada a cabo por la pareja o por la propia persona-.

Por último, los investigadores concluyen que los hallazgos no deberían ser usados para cambiar las prácticas clínicas actuales, pero indican la necesidad de investigación posterior, especialmente para determinar factores asociados con la persistencia de VPH causante de cáncer en hombres jóvenes y mayores.

Referencia: Nyitray A, et al. Prevalence of and risk factors for anal Human Papillomavirus infection in heterosexual men. J Infect Dis. 2008; 197: 1.676-1.684.

Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).

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