Los casos de malaria disminuyen por cada año de tratamiento anti-VIH en pacientes de Uganda 

Keith Alcorn

La terapia antirretroviral se ha relacionado con un descenso del 75% en la incidencia de malaria a lo largo de cuatro años entre los participantes del estudio DART, según informó un equipo de investigadores de Uganda y el Reino Unido en la V Conferencia de la Sociedad Internacional del Sida (IAS), celebrada la pasada semana en Ciudad del Cabo (Sudáfrica).

Las personas con VIH corren un riesgo especialmente elevado de sufrir malaria cuando su recuento de CD4 es muy bajo; por su parte, la malaria puede provocar un descenso de dicho recuento. Gran parte del África subsahariana se ve afectada por la malaria, incluyendo muchas zonas donde se registra una elevada prevalencia de VIH.

El estudio DART consistió en una comparación, a lo largo de cinco años de duración, del seguimiento realizado a través de pruebas de laboratorio frente al seguimiento clínico a la hora de manejar el tratamiento antirretroviral en Uganda y Zimbabue.

Como se revisaron los síntomas clínicos de los participantes cada vez que acudieron a las visitas trimestrales del estudio, o cuando estaban muy enfermos, el equipo de investigadores pudo efectuar una revisión retrospectiva de los 1.020 participantes del ensayo que recibían atención médica en la sede de Entebbe en Uganda, para determinar los factores de riesgo de desarrollar malaria durante el tratamiento anti-VIH.

Se investigaron los casos de enfermedad febril que pudieran sugerir la existencia de malaria en 638 pacientes (2.013 episodios). En el 68% de los casos se detectó la presencia de Plasmodium falciparum -el parásito causante de la malaria- en una muestra de sangre periférica y el 51% de los pacientes de la sede fueron diagnosticados de malaria.

En el primer año de tratamiento antirretroviral, la incidencia de malaria fue de 591 casos por cada 1.000 persona-años de seguimiento. Al cuarto año, la incidencia había descendido a 153 casos por cada 1.000 persona-años, una reducción de casi el 75%. Es probable que la duración del tratamiento sirva como marcador subrogado de la mejora del estado inmunitario, aunque este estudio no pudo evaluar directamente la relación entre la reconstitución inmunitaria y el riesgo de malaria.

Los factores relacionados con un menor riesgo de malaria fueron el uso de cotrimoxazol (cociente de riesgo ajustado [CRA]: 0,40; intervalo de confianza del 95% [IC95%]: 0,33-0,48; p<0,001) y tener una educación de nivel secundario o terciario (CRA: 0,70 y 0,55, respectivamente).

El riesgo de malaria fue máximo en personas con un recuento basal de CD4 inferior a 10 células/mm3 (CRA no declarado), según informaron los autores.

El equipo de investigadores afirma que los esfuerzos de prevención de la malaria deberían dirigirse en especial hacia aquellos pacientes con una supresión inmunitaria avanzada y unos bajos niveles educativos, tanto antes del tratamiento antirretroviral como durante el mismo. También indican que la terapia anti-VIH podría tener un efecto indirecto en el tiempo sobre la carga que supone la malaria en entornos donde esta última enfermedad constituye un serio problema.

Referencia: Kasirye R, et al. Epidemiology of malaria in HIV-infected patients on ART in Uganda : a prospective cohort study. Fifth International AIDS Society Conference on HIV Pathogenesis, Treatment and Prevention, Cape Town, abstract TuPDB104, 2009.

Más información:

En el sitio web de la conferencia IAS 2009 puede encontrarse la presentación en PowerPoint de Ronnie Kasirye, así como un vídeo de esta sesión.

Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).

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