Incremento de relaciones esporádicas entre parejas de hombres gays serodiscordantes y estabilización de diagnósticos de VIH

Roger Pebody

Entre 2003 y 2006, se observó un incremento en el número de hombres gays sin VIH de Sídney (Australia) que declararon mantener relaciones sexuales anales sin protección con parejas esporádicas que sí tenían el virus, según se publica en la edición digital de AIDS and Behavior. Sin embargo, los investigadores no creen que estos varones constituyan un “núcleo de hombres con riesgo alto”.

Iryna Zablotska y su equipo de colaboradores de la Universidad de Nueva Gales del Sur analizaron datos de dos estudios de cohortes con hombres gays y bisexuales de Sídney: la cohorte Positive Health, de 760 hombres con VIH, y la cohorte Health in Men, formada por 1.427 hombres sin VIH. Ambos estudios formularon las mismas preguntas sobre comportamiento sexual en sondeos anuales entre 2003 y 2006, incluyendo cuestiones referentes al sexo con parejas serodiscordantes (en vez de, como en otros estudios, sexo con una pareja que podría ser serodiscordante).

Mientras el número de hombres sin VIH que practicó sexo con parejas esporádicas decreció de sondeo en sondeo, se observaron pequeños pero estadísticamente significativos incrementos en el número de hombres que practicaron  relaciones sexuales serodiscordantes. Aquéllos que practicaron sexo con parejas esporádicas que creían que tenían el VIH se incrementó del 11 al 13%, mientras que el número de personas que realizaron específicamente sexo sin protección con dichas parejas se incrementó del 3 al 4%.

El número de hombres con VIH con parejas esporádicas serodiscordantes aumentó, pero no se evidenció un aumento estadísticamente significativo en las relaciones sexuales anales sin protección con éstas.

El estudio examinó diferentes comportamientos que ya habían sido relacionados con anterioridad con conductas de adopción  de riesgo, y se confirmó que las relaciones anales sin protección con parejas esporádicas serodiscordantes fue más habitual en aquellos hombres con mayor número de parejas sexuales, que conocían parejas por internet o en clubes de sexo, usuarios de Viagra, de drogas inyectables, los que empleaban drogas recreativas regularmente y aquéllos que realizaban prácticas “poco habituales” (fisting [introducción del puño en el ano de la pareja], juguetes sexuales, ‘lluvia dorada’, bondage, etc).

No obstante, los autores observaron que los hombres que realizaban prácticas sexuales de riesgo no lo hacían de forma continua. Más del 85% de los varones que mantuvieron relaciones sexuales anales serodiscordantes sin protección sólo se refirió a ellas en una de las entrevistas anuales y, por lo general, mantuvieron estas prácticas sólo con una o dos parejas en los 6 meses previos.

Los investigadores, por tanto, afirmaron que pocos hombres, , buscaban sexo sin protección de forma constante con parejas esporádicas o despreciaban completamente el riesgo. No obstante, “puede existir cierto contexto, evento o lugar en el que participan periódicamente”, afirmaron. Se requiere una mayor investigación de dichos contextos y situaciones para comprender mejor el comportamiento de estas personas.

También observaron que, mientras el serosorting (sexo con parejas que tienen el mismo estado con relación al VIH) se está incrementando entre los hombres gays de Sídney, su estudio demuestra que el hecho de revelar el estado serológico al VIH no previene todos los casos de sexo serodiscordante sin protección. Al interpretar este hecho, sugirieron que es posible que el sexo sin protección con parejas serodiscordantes simplemente sustituya al sexo sin protección con parejas con estado serológico al VIH desconocido. Otra posibilidad que expusieron fue que el momento de desvelar el hecho de estar infectado puede tener lugar, generalmente, cuando existe cierta intimidad en la pareja, lo que dificulta insistir en el uso de preservativos.

Además, comentaron que el incremento aparente de las conductas de riesgo se ha producido en un momento en el que no aumentó el número de los diagnósticos de infección por VIH en Sídney. Este hecho sugiere que es plausible que otras estrategias preventivas (como que sea el hombre sin VIH el miembro de la pareja que realice la práctica insertiva o que el miembro infectado efectúe la “marcha atrás”) puedan haber tenido un impacto.

Referencia: Zablotska IB, et al. Increases in unprotected anal intercourse with serodiscordant casual partners among HIV negative gay men in Sydney. AIDS and Behavior (published online ahead of print), 2008.

Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).

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