La mayor duración de la infección por VIH está relacionada con el endurecimiento de las arterias coronarias

Michael Carter

Mediante escáneres de tomografía computarizada, un equipo de investigadores de EE UU ha descubierto que los hombres jóvenes con VIH son significativamente más propensos que sus iguales seronegativos a sufrir un endurecimiento de las arterias.

En un estudio publicado en la edición digital de AIDS, los autores también revelaron que la enfermedad arterial fue tan grave en el 7% de los hombres con VIH como para bloquear el flujo sanguíneo. La mayor duración de la infección por VIH fue el factor de riesgo más importante del endurecimiento de las arterias coronarias.

“El estudio actual evidencia una mayor prevalencia y un mayor grado de enfermedad arterial coronaria en hombres jóvenes asintomáticos con VIH que no presentaban un historial previo de patologías cardiovasculares”, comentan los investigadores.

La terapia antirretroviral puede prolongar de forma significativa la esperanza de vida de las personas con VIH. Aunque actualmente las enfermedades relacionadas con sida son raras en pacientes que toman tratamiento anti-VIH, existen pruebas de que las personas infectadas por el virus tienen un mayor riesgo de desarrollar diversas enfermedades asociadas con el envejecimiento, incluyendo las patologías cardiovasculares.

Entre las posibles causas estarían la propia infección por VIH y la mayor prevalencia de los factores de riesgo tradicionales de enfermedad cardiovascular en la población seropositiva.

La detección rápida de la enfermedad cardiovascular puede suponer que los pacientes reciban un tratamiento adecuado.

La angiografía mediante tomografía computarizada coronaria (un escáner de las arterias coronarias) constituye un modo preciso de medir el endurecimiento asintomático de las arterias coronarias. También puede mostrar cuántas placas se han formado en las arterias y su volumen.

En consecuencia, el equipo de investigadores de EE UU aplicó dicha técnica a 78 hombres con VIH y a 32 controles seronegativos para ver si la infección por VIH aumentaba el riesgo de endurecimiento de las arterias.

Todos los hombres con VIH eran asintomáticos y ninguno de los varones del estudio presentaba un historial de enfermedades cardíacas o renales.

La duración media de la infección por VIH fue de 14 años y el 95% de las personas con el virus estaban tomando terapia antirretroviral. La mediana en el recuento de CD4 fue normal (unas 523 células/mm3) y el 81% de los pacientes tenían una carga viral indetectable.

No hubo diferencias significativas en la prevalencia de los factores de riesgo tradicionales de enfermedad cardiovascular entre los hombres con y sin VIH. La edad, el historial familiar de cardiopatía, la presión sanguínea, los niveles de colesterol y las puntuaciones en la escala de riesgo de Framingham (el riesgo a diez años de padecer una cardiopatía) fueron similares en ambos grupos.

De todos modos, se apreció una diferencia significativa en la prevalencia del endurecimiento de las arterias coronarias entre los varones con y sin VIH. En total, el 59% de los que tenían el virus presentaban arteriosclerosis, frente a un 34% de los hombres seronegativos (p= 0,02). Esta diferencia siguió siendo significativa después de considerar los factores de riesgo tradicionales de sufrir enfermedad cardiovascular (p= 0,02).

Además, los participantes con VIH registraron un número superior de placas arteriales (1 frente a 0, p= 0,03) y un mayor volumen de las placas (p= 0,02).

Los pacientes con VIH también mostraron unas mayores puntuaciones de calcio arterial y el 7% de los hombres con VIH (frente a ninguno de los seronegativos) desarrollaron un nivel de estenosis coronaria (estrechamiento de las arterias)  superior al 70%.

A continuación, el equipo de investigadores restringió su análisis a los hombres con VIH.

Los voluntarios a los que se les detectó plaquetas mediante la técnica de la tomografía computarizada fueron de mayor edad (p= 0,04), habían vivido con VIH durante más tiempo (p= 0,02), presentaban una mayor puntuación de Framingham (p= 0,002), un mayor nivel de colesterol (p= 0,04), un mayor nivel de triglicéridos (p= 0,04) y una menor relación CD4/CD8 (p= 0,001).

Tanto los factores tradicionales como los relacionados con el VIH estuvieron vinculados con el número total de placas (edad, puntuación de Framingham, duración de la infección por VIH, duración del tratamiento con un inhibidor de la proteasa, nivel de colesterol y cociente CD4/CD8).

Tras tener en cuenta la edad y la puntuación de riesgo de Framingham, la duración de la infección por VIH siguió relacionada de forma significativa tanto con el número de placas (p= 0,04) como con su volumen (p= 0,05).

Esta relación siguió siendo significativa cuando se consideró la duración del tratamiento con un inhibidor de la proteasa y los niveles de lípidos (p= 0,047), y también otros factores asociados al VIH, como el recuento de CD4, la carga viral y la duración de la terapia antirretroviral (p= 0,007).

“La prevalencia de enfermedades en las arterias coronarias de pacientes con VIH fue significativamente mayor a la observada en (…) hombres seronegativos de un perfil similar en cuanto a características demográficas, puntuaciones de riesgo de Framingham y presencia de factores de riesgo tradicionales”, señala el equipo de investigadores.

Y añaden: “Resulta sorprendente y de relevancia clínica que incluso entre hombres jóvenes con VIH asintomáticos, el 6,5% mostraba indicios de sufrir una patología arterial coronaria grave (…) mientras que, por el contrario, uno de los pacientes control presentó una enfermedad arterial coronaria obstructiva”.

Es probable que los hallazgos del estudio sean útiles en el debate en torno a por qué una persona con VIH muestra un mayor riesgo de sufrir cardiopatía. Los autores comentan: “Nuestros datos (…) respaldan la hipótesis de que existe una relación entre la infección por VIH y la aterosclerosis arterial coronaria, con independencia de los factores de riesgo tradicionales, ya que por lo general [éstos] fueron parecidos entre los dos grupos”.

La duración de la infección por VIH tuvo una relación “significativa y sólida” con el endurecimiento de las arterias coronarias.

“Nuestros datos ponen de relieve la necesidad de abordar el riesgo cardíaco de forma precoz en el curso de la infección por VIH”, concluyen los autores.

Referencia: Lo J, et al. Increased prevalence of subclinical coronary atherosclerosis detected by coronary computed tomography angiography in HIV-infected men. AIDS (online edition), 2009.

Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).

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