Alta mortalidad por hepatitis C y bajas tasas de aclaramiento en pacientes con VIH/VHC en Francia

Michael Carter

Las tasas de mortalidad son elevadas entre los pacientes franceses coinfectados por el VIH y el virus de la hepatitis C (VHC), según informa un equipo de investigadores en BMC Infectious Diseases. Más del 40% de las muertes fueron atribuibles directamente a la hepatitis C.

Sólo la quinta parte de los pacientes con el genotipo 1 del VHC y el 36% de los que tenían el genotipo 4 tratados desde 2005 presentaron una respuesta exitosa al tratamiento, un hallazgo que concuerda, en gran medida, con los resultados de los ensayos clínicos en pacientes coinfectados. Sólo el 21% de las personas en la cohorte francesa tenían VHC de genotipos 2 ó 3 (los que ha demostrado ser más tendentes a responder a la terapia).

Se apreció una tasa de éxito baja en general en los pacientes que recibieron un segundo ciclo de tratamiento contra la hepatitis C.

Sin embargo, la terapia para la depresión no sólo mejoró el estado de ánimo, sino también la sensación de fatiga y otros aspectos de la salud.

En Francia, cerca de la cuarta parte de las personas con VIH están coinfectadas por el VHC. El equipo de investigadores decidió estudiar más a fondo la situación de estos pacientes y, en 2005, estableció la cohorte ANRS CO 13 HEPAVIH.

Los autores de la investigación describen la cohorte como "una colaboración única entre los centros de tratamiento del VIH, enfermedades infecciosas, medicina interna y de hepatología a escala nacional”.

Entre 2006 y 2008, se inscribió a un total de 1.175 adultos en la cohorte. Todos ellos tenían VIH, 1.048 presentaban una infección crónica por el virus de la hepatitis C y 127 habían conseguido una respuesta sostenida con la terapia anti-VHC.

La mediana de edad de los pacientes fue de 45 años, el 70% eran hombres, su mediana en el recuento de CD4 era de 442 células/mm3 y el 68% presentaban una carga viral indetectable.

La mayoría de ellos (71%) se infectaron por VHC a través del consumo de drogas inyectables y la mediana del tiempo transcurrido desde el diagnóstico de la hepatitis C fue de diez años. La mediana de la carga viral del VHC fue de 6,2log10 UI/mL.

Se emplearon diversas pruebas para evaluar la extensión del daño hepático causado por la hepatitis C. La proporción de pacientes diagnosticados de cirrosis varió en función del análisis utilizado.

La prueba FibroTest® detectó cirrosis en el 46% de los pacientes, El FibroScan®, en el 30% y la biopsia de hígado, en el 27%. En cualquier caso, todos estos análisis demostraron tener un elevado valor predictivo positivo para el diagnóstico de cirrosis.

En el momento de inscribirse en la cohorte, el 72% de las personas estaba tomando una terapia antirretroviral. La mayoría de ellas (58%) recibían una combinación de fármacos basada en un inhibidor de la proteasa potenciado con ritonavir.

En general, el 51% de los pacientes habían tomado terapia anti-VHC. La mayoría (35%) recibieron este tratamiento antes de entrar en la cohorte.

Se dispuso de los datos referentes a los resultados clínicos de 127 pacientes que habían recibido tratamiento anti-VHC después de entrar en la cohorte.

El 32% presentaron una respuesta virológica sostenida. La tasa de aclaramiento viral fue del 34% en el caso de los pacientes que tomaban medicamentos contra la hepatitis C por primera vez, y descendió al 27% en aquéllos que recibían un segundo ciclo de dicha terapia.

También se analizaron los resultados en función del genotipo del VHC. Sólo el 20% de los pacientes infectados por el genotipo 1 tuvieron una respuesta satisfactoria a la terapia; el 36% de los que presentaban genotipo 4 aclararon la infección.

Para enero de 2010, se habían diagnosticado 13 nuevos casos de cirrosis. Todos ellos se produjeron en personas con hepatitis C crónica. Se registraron nueve casos nuevos de cáncer de hígado, de los cuales tres implicaron a pacientes que habían tenido una respuesta sostenida al tratamiento con fármacos anti-VHC.

Se observaron 49 muertes entre los participantes, de las que el 41% fueron atribuidas a la hepatitis C.

Los investigadores calcularon que la tasa de acontecimientos graves relacionados con la hepatitis C fue de 2 por cada 100 persona-años de seguimiento.

La tasa de acontecimientos fue notablemente mayor entre los pacientes con cirrosis (7 frente a 0,35 por cada 100 persona-años). Los autores señalan que dicho resultado era previsible. Pese a ello, hicieron hincapié en la importancia de la precisión en el diagnóstico de dicha enfermedad hepática. Los tres tipos de pruebas permitieron detectar más del 99% de los casos de cirrosis.

El tener un recuento basal de CD4 bajo (inferior a 200 células/mm3) también aumentó significativamente el riesgo de sufrir un acontecimiento grave relacionado con la hepatitis C (5,5 frente a 1,4 por cada 100 persona-años; p= 0,002). A los pacientes coinfectados por VHC se les recomienda especialmente que inicien la terapia antirretroviral cuando su recuento de linfocitos CD4 esté en torno a 350 células/mm3.

A partir de la información obtenida en los cuestionarios completados por los pacientes, el equipo de científicos descubrió que el tratamiento de la depresión no sólo mejoró el estado de ánimo del paciente, sino que también tuvo un impacto sobre la sensación de fatiga, al tiempo que mejoró las actividades cognitiva, física y social.

Los investigadores concluyen que cohortes como la suya "resultarán cruciales para abordar futuras cuestiones clínicas y de salud pública relacionadas con las enfermedades crónicas de origen infeccioso".

Referencia: Loko M-A, et al. The French national prospective cohort of patients co-infected with HIV and HCV (ANRS CO13 HEPAVIH): Early findings, 2006-2010. BMC Infectious Diseases, 10: 303doi:10.1186/1471-2334-10-303, 2010 (aquí puedes encontrar el texto del artículo).

Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).

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