La oposición de Mbeki a los fármacos antirretrovirales cuesta 330.000 vidas, según un estudio

Michael Carter

El rechazo del gobierno de Mbeki a desplegar programas de terapia antirretroviral (TARV) y de tratamiento para prevenir la transmisión del VIH de madre a hijo (TMH) en Sudáfrica ha provocado de forma innecesaria y prematura la muerte asociada con el virus de 330.000 personas, además de 35.000 casos evitables de TMH según las estimaciones publicadas en la edición de 1 de diciembre de 2008 de Journal of Acquired Immune Deficiency Syndromes.

Sudáfrica es uno de los países más afectados por el virus de la inmunodeficiencia humana. ONUSIDA estima que el 19% de la población adulta tiene el VIH, lo que equivale a unos 5,5 millones de personas. En 2005, se calcula que murieron 320.000 por causas relacionadas con el virus.

El gobierno presidido por Thabo Mbeki se opuso constantemente al suministro de TARV en el país. La primera muestra importante de esta actitud se produjo en 1999, cuando, al ser presionado para suministrar una monoterapia de zidovudina (AZT) para prevenir la transmisión de madre a hijo del VIH, el presidente anunció que el fármaco era peligroso y que, en consecuencia, su gobierno no lo ofrecería. Más adelante, Mbeki cuestionó públicamente que el VIH fuera la causa del sida y también la eficacia de la terapia antirretroviral. La administración de su gobierno se opuso al uso de nevirapina para prevenir la transmisión de madre a hijo del virus y obstruyó la obtención de ayudas económicas del Fondo Mundial.

Un equipo de investigadores de EE UU calculó la merma de los beneficios resultante de la oposición del gobierno de Mbeki a proporcionar TARV y tratamiento para prevenir la TMH. Para ello, se calculó el número real de personas que recibieron terapia antirretroviral o tratamiento para prevenir la transmisión entre los años 2000 y 2005, y se comparó con el número de ellas que podrían haber sido tratadas en este periodo. Esta diferencia se multiplicó por la eficacia media de la TARV y el tratamiento para prevenir la transmisión de madre a hijo a fin de determinar los perjuicios derivados de la decisión del Gobierno sudafricano de evitar el acceso a fármacos anti-VIH.

“Nuestros principales valores en el momento de elegir los métodos fueron la transparencia y la minimización de los supuestos previos. Nos mostramos conservadores deliberadamente”, escriben los autores.

A la hora de estimar el número de personas que podrían haber recibido razonablemente una TARV o un tratamiento para prevenir la TMH, el equipo de investigadores señaló que el tratamiento del VIH se volvió significativamente más accesible entre 2000 y 2005. Los motivos de esto fueron:

  • El precio de los fármacos antirretrovirales disminuyó de manera significativa en este periodo.
  • Se dispuso de más dinero de organizaciones donantes (como el Fondo Mundial y el Plan de Emergencia del Presidente de EE UU para Paliar el Sida [PEPFAR, en sus siglas en inglés]) a fin de comprar fármacos antirretrovirales.

De todos modos, el Gobierno de Sudáfrica siguió oponiéndose al suministro de los medicamentos anti-VIH.

Para calcular el número de personas que deberían haber sido elegidas para recibir la terapia antirretroviral, los autores partieron de los datos de muertes asociadas con el VIH de ONUSIDA en Sudáfrica entre los años 2000 y 2005. Los pacientes que murieron por problemas relacionados con el virus sin haber tomado la TARV perdieron todos los posibles beneficios de la misma.

Posteriormente, los investigadores obtuvieron unas cifras que mostraban cuántas personas recibieron terapia antirretroviral en el mismo periodo. Sus fuentes fueron el programa de acceso al tratamiento antirretroviral "3 por 5" de ONUSIDA y la Organización Mundial de la Salud (OMS). Estos datos revelaron que menos del 3% de los pacientes tomó tratamiento antirretroviral en el año 2000, y que ese porcentaje aumentó hasta aproximadamente el 10% en 2003 y el 23% en 2005.

Los autores consideraron razonable la hipótesis de que Sudáfrica hubiera podido tratar a no más del 5% de los pacientes con VIH elegibles en 2000. No obstante, al abaratarse los fármacos y contar con más financiación internacional, hubiera sido posible el "escalado” del acceso al tratamiento, lo que significa que, en 2005, el 50% de los pacientes con VIH en Sudáfrica debería haber recibido terapia antirretroviral. Los autores señalan que el máximo de cobertura del tratamiento del 50% es significativamente menor que el 71% alcanzado por Namibia y el 85% de Botsuana.

Por último, se calculó el número de años de vida que se habrían ganado por paciente gracias a la TARV. Emplearon la estimación más conservadora de 6,7 años.

Estos cálculos mostraron la pérdida de 330.000 vidas y 2,2 millones de persona-años por la decisión del gobierno de Mbeki de oponerse a que se implementara un programa razonable de tratamiento antirretroviral.

Pusieron a prueba su modelo empleando diversas suposiciones adicionales. Por ejemplo, al reducir el número de pacientes que cabría suponer razonablemente que podían recibir TARV en 2005 al 40%, el número de vidas perdidas se redujo a 226.800 ó 1,5 millones de persona-años.

Consecuencias de oponerse al tratamiento para prevenir la transmisión de madre a hijo

El modelo planteado para probar el impacto de la oposición de la administración Mbeki a la terapia para prevenir la transmisión de madre a hijo del VIH también incluyó diversas suposiciones conservadoras.

En primer lugar, se calculó el número de niños infectados por VIH verticalmente. Se examinaron diversas fuentes y se seleccionó la estimación más baja de 68.000 por año; asimismo, se revisó a la baja hasta 60.000 para tener en cuenta el alto nivel de prevalencia del VIH en la población adultay el reducido aumento en el crecimiento de la población en Sudáfrica durante este periodo.

Partiendo de diversas fuentes se sugirió que, en 2005, la cobertura del tratamiento para prevenir la transmisión de madre a hijo fue del 30%, habiendo aumentado desde menos del 3% antes de 2000.

Para estimar la proporción de mujeres que podrían haber recibido tratamiento para prevenir la TMH, se consideró que el mismo habría sido gratuito durante este periodo, que es fácil de administrar y que el 84% de las mujeres embarazadas Sudáfrica recibe atención prenatal.

Sobre la base de estas suposiciones, se calculó que no más del 5% de las mujeres habría recibido tratamiento para prevenir la transmisión de madre a hijo en el año 2000, pero que este porcentaje podría haber aumentado al 55% en el 2005.

Posteriormente, el equipo de investigadores calculó la eficacia de dicha terapia tomando como base el estudio VIHNET 012, que mostró que una dosis única de nevirapina reducía el riesgo de transmisión en un 47%, en comparación con un ciclo corto de zidovudina entre las mujeres que dieron el pecho a sus bebés.

Por último, se consideró una esperanza de vida media al nacer de 48 años, y se restó de ahí la esperanza de vida media de tres años de los bebés infectados verticalmente por VIH.

A partir de todos estos supuestos, se calculó que las políticas de la administración Mbeki habían provocado 35.000 casos de TMH (equivalente a la pérdida de 1,6 millones de años de vida).

Como en el caso anterior, los autores probaron sus resultados aplicando otros supuestos. Si se consideraba como aceptable un 40% de cobertura del tratamiento, el número extra de bebés infectados a causa de las políticas gubernamentales fue de 18.000, una pérdida de 800.000 años de vida. Por otro lado, si la cobertura hubiera sido del 70% (aún inferior a la conseguida en Namibia o Botsuana), se habrían evitado 44.000 infecciones en bebés (equivalente a una pérdida de 2 millones de años de vida).

Al combinar las dos estimaciones (años de vida perdidos debido a la oposición a la TARV y aquéllos perdidos por no proporcionar tratamiento para prevenir la transmisión vertical), se encontró que las políticas de la administración Mbeki habían costado unos 3,8 millones de años de vida.

Los autores concluyen: “En el caso de Sudáfrica, se han perdido muchas vidas por no aceptar el uso de los fármacos antirretrovirales disponibles para prevenir y tratar el VIH/sida de forma oportuna”.

Referencia: Chigwedere P, et al. Estimating the lost benefits of antiretroviral drug use in South Africa. J Acquir Immune Defic Syndr. 2008; 49: 410-415.

Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).

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