Hombres gays de EE UU prefieren que la información de las web de salud contenga referencias sexuales explícitas

Edwin J. Bernard

La encuesta más grande jamás realizada para valorar la información orientada a la promoción de la salud que les gustaría encontrar a los hombres gays estadounidenses que utilizan internet para encontrar parejas sexuales, ha encontrado que los materiales con referencias sexuales explícitas no sólo son aceptables para personas con un diverso rango de características demográficas, sino que, a la hora de describir las prácticas de riesgo del VIH entre hombres, se prefieren por encima de la comunicación técnica no visual y no explícita.

La encuesta, publicada recientemente en la versión digital de la revista AIDS and Behavior, contó con más de 2.700 usuarios de gay.com, un sitio web de redes sociales gays de EE UU. Asimismo, se descubrió que los hombres homosexuales también deseaban contar con información que abarcara temas mucho más amplios que la prevención del VIH, incluyendo distintos intereses relacionados con la salud sexual y mental.

Aunque un número significativo de hombres homosexuales ya está empleando internet como medio para conocer parejas sexuales, el concepto de utilizar estrategias basadas en internet para la prevención del VIH con hombres gays es relativamente nuevo y, en consecuencia, existe poca información contrastada sobre el modo de establecer las bases para estas intervenciones (véase esta noticia de la Conferencia Internacional del Sida de 2006 en Toronto [Canadá], que incluye un debate respecto a los distintos tipos de intervenciones que existen actualmente).

Para enmendar esto, un equipo de investigadores de la Universidad Estatal de Pennsylvania y la Universidad de Minnesota (EE UU) realizó una valoración por internet de las necesidades a lo largo de un periodo de tres meses en 2005, con el objeto de responder a cuatro cuestiones:

  • ¿Hasta qué punto deberían incluirse materiales sexualmente explícitos en las intervenciones de prevención del VIH a través de internet?
  • ¿Qué áreas de contenido son de mayor interés?
  • Los distintos grupos de hombres homosexuales que emplean internet para buscar pareja, ¿se diferencian de manera significativa en cuestiones referentes a la aceptabilidad de material sexualmente explícito o en las prioridades respecto al contenido?
  • ¿Qué fuentes de información son más creíbles y buscadas?

Un total de 2.716 hombres gays completó la encuesta a la que se accedía a través de un banner colgado en el sitio web de gay.com. Para ser elegibles, los participantes tenían que haber declarado ser varones, tener más de 18 años, residir en EE UU y practicar sexo con hombres. Por otra parte, los participantes recibieron 10 dólares al completar la encuesta, aunque esta cantidad se elevó a 20 dólares en el tercer mes para aumentar el ritmo de inscripción.

El origen y la etnia de los participantes fueron diversos. Aproximadamente el 75% se identificó como de etnia distinta a la blanca: el 25,1% era de origen latino, el 18,9%, asiático americano y el 16,4%, afroamericano.

Una proporción elevada (42,7%) tenía entre 18 y 24 años de edad, pero también se incluyeron hombres mayores: el 26,7% tenía entre 30 y 39 años y el 11,8%, más de 40. Casi todos ellos contaban con educación a nivel de instituto y el 29% aún estaba cursando educación superior.

De los 2.322 hombres que respondieron a la pregunta, el 20% admitió haber realizado más de un acto de sexo anal sin protección en los seis meses anteriores. Sin embargo, la inmensa mayoría (95,6%) de todos los que respondieron la encuesta declaró no tener el VIH.

Materiales sexualmente explícitos

El equipo de investigadores descubrió que el uso de lenguaje, material visual, descripciones y dispositivos multimedia con contenido explícitamente sexual se consideró muy aceptable en general, con independencia de la edad y el origen étnico. Casi el 90% encontró total o parcialmente aceptable (frente a un 3% que no estuvo de acuerdo) el uso de historias sexuales e imágenes de hombres masturbándose o practicando sexo oral o anal, así como las imágenes de penes, demostraciones explícitas y el empleo de lenguaje de la calle (en lugar de la utilización de términos clínicos o médicos).

El equipo de expertos reveló que la imagen considerada menos tolerable era la de sexo entre hombre y mujer, ya que sólo el 74% la encontró aceptable, el 13% se mostró neutral al respecto y el otro 13% consideró este tipo de imagen como total o parcialmente inaceptable.

Se evidenció que los hombres que habían practicado de forma reciente relaciones anales sin protección fueron significativamente más propensos a considerar como aceptables las imágenes de hombres practicando sexo en grupo (90% frente a 85%; p < 0,002), pero significativamente menos proclives a tener la misma opinión de las imágenes de sexo entre hombre y mujer (68% frente a 74%; p < 0,01).

No se identificaron diferencias importantes en función de las distintas etnias a la hora de considerar tolerables los materiales sexualmente explícitos, aunque se encontró que los participantes de etnia blanca parecieron estar siempre en los extremos de los que más y de los que menos aceptaban dichos contenidos.

Áreas de contenido de mayor y menor interés

Al menos cuatro de cada cinco hombres del estudio mostraron interés en los siguientes temas: cómo ser un mejor amante (86%), salud física sexual de los hombres (86%), aspectos de la relación (83-85%) y comprensión de su historial sexual y sus efectos (83%).

Por el contrario, los tres temas que resultaron interesantes para el menor número de hombres fueron: ayuda para desvelar la homosexualidad (48% interesado, 24% neutral y 28% no interesado), evaluación del consumo de alcohol/drogas (41% interesado, 25% neutral y 33% no interesado) y afrontamiento del abuso sexual (32% interesado, 30% neutral y 38% no interesado).

Los hombres blancos mostraron un menor interés que los de otros orígenes étnicos en todos los temas sobre salud sexual.

Los hombres de mayor edad se interesaron más que los más jóvenes por las cuestiones referentes al envejecimiento como hombres gays y, sorprendentemente, por el uso correcto del condón (el 47% de los hombres con edades de 30-39/40-49 años frente al 60% de los de más de 50).

En cambio, los hombres más jóvenes manifestaron más interés que los mayores respecto a los temas que se referían a revelar la condición de homosexual, practicar sexo anal sin dolor y sobre consumo de alcohol y drogas. Es interesante reseñar que en otro trabajo realizado por dos de los coautores de este estudio, Horvath y Rosser, en el que se examinaron los comportamientos de riesgo con y sin internet de los hombres gays de entre 18 y 24 años, se descubrió que, con independencia del lugar en el que los jóvenes conocen a sus parejas, haber consumido alcohol y drogas constituyeron riesgos significativos de realizar sexo anal sin protección.

Los hombres que habían practicado recientemente relaciones anales sin protección fueron, en comparación con los que no lo hicieron, significativamente más propensos a declarar interés por el tema de la evaluación del consumo de droga y alcohol (47% frente a 39%; p < 0,002), pero significativamente menos proclives a expresar interés en los temas de demostraciones de uso del condón (43% frente a 54%; p < 0,001), los modos de sentirse mejor con uno mismo (71% frente a 77%; p <0,01) y de ayuda para desvelar la homosexualidad (41% frente a 49%; p <0,004).

Además, el equipo de investigadores descubrió diversas diferencias estadísticamente significativas entre los hombres con y sin VIH, cuya magnitud fue superior (13-20%) a las diferencias observadas en función de la etnia, la edad o el nivel educativo.

Los hombres con VIH, en comparación con los que no tenían el virus, mostraron un interés significativamente menor en: negociación por internet de sexo seguro (53% frente a 66%; p < 0,003); demostraciones de condones (34% frente a 52%; p <0,001); revelación de la homosexualidad (29% frente a 49%; p < 0,001), y planificación a largo plazo para prevenir la adquisición o transmisión del VIH (56% frente a 70%; p < 0,002).

Fuentes de información

Las fuentes de información en internet que los hombres gays emplearon con más frecuencia para informarse sobre sexo seguro, infecciones de transmisión sexual (ITS) y otros aspectos de la salud sexual fueron los sitios web gays (como gay.com [67%]) y sitios sobre salud (como WebMD, Yahoo! Health y ‘Ask Dr K’, del Departamento de Salud Pública de San Francisco [56%]).

Sólo el 30% confió en blogs o en tablones de anuncios digitales; el 29% consultó sitios web del gobierno de EE UU, como el de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades [CDC, en sus siglas en inglés] (al que los investigadores denominaron el “principal sitio sobre salud del país”), el 21% empleó sitios web de los medios de comunicación generalistas, el 13% utilizó el sitio web de su aseguradora sanitaria y el 9% envió correos electrónicos a su responsable de atención sanitaria.

Recomendaciones

Los autores concluyen sugiriendo: “Los principales sitios web de salud y comunicación deberían realizar estudios empleando personas pertenecientes a poblaciones de alto riesgo para valorar si la información es accesible, verosímil y útil”

Dado que los temas de interés variaron en función de la edad, el origen étnico, el riesgo de prácticas sexuales anales sin protección y el estado serológico al VIH, el equipo de investigadores sugiere que, con objeto de “retener a los participantes, deberían implementarse intervenciones a través de internet con una navegabilidad tal que permita a los participantes descartar aquellos temas que no les interesan; por otro lado, cuando el tema es importante (por ejemplo, el uso de condones), pero su interés es bajo (por ejemplo, en demostraciones sobre empleo de condones), deberían probarse nuevos enfoques para incentivar su utilización”.

Además, puesto que los hombres con VIH y los que practican sexo anal sin protección “probablemente se encuentren entre las personas con un alto riesgo de transmitir o contraer el VIH, es necesario realizar más investigación para identificar si los esfuerzos de prevención pueden captar a más personas de estos grupos y de qué manera”.

Los expertos concluyen recomendando que los especialistas de promoción de la salud que están planeando intervenciones sobre prevención del VIH basadas en el uso de internet se centren en la recaptación de los hombres con el virus y de los que practican sexo anal sin protección con muchas parejas; consideren la utilización de “medios audiovisuales muy explícitos sexualmente”; integren “contenidos de prevención del VIH en un currículo más amplio de salud sexual y mental”; presten “atención a la navegabilidad determinada por el usuario”, e incorporen “aspectos como la comunicación con iguales y el acceso electrónico a expertos en comportamiento sexual y homosexualidad” en sus sitios web.

Referencias: Hooper S, et al. An online needs assessment of a virtual community: what men who use the internet to seek sex with men want in internet-based HIV prevention. AIDS Behav 11 published online, April 2008.

Horvath KJ, et al. Sexual risk taking among young internet-using men who have sex with men. Am J Public Health 98 (6), published online, June 2008.

Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).

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