Una infección reciente, la carga viral elevada y la presencia de ITS implican mayor riesgo de transmisión del VIH en HSH

Michael Carter

Una infección por VIH reciente, la presencia de infecciones de transmisión sexual (ITS) y una carga viral más alta en sangre son factores relacionados con un riesgo mayor de transmisión del VIH en hombres gays, según una investigación realizada en Brighton (Reino Unido) y presentada en la XVI Conferencia sobre Retrovirus e Infecciones Oportunistas, celebrada en Montreal (Canadá).

Los autores emplearon datos filogenéticos, clínicos y epidemiológicos para modelar el proceso de transmisión del VIH. El uso de la terapia antirretroviral (TARV) estuvo relacionado con un riesgo significativamente menor de transmisión del virus, pero se encontró que muchos casos de transmisión tuvieron su origen en hombres cuya infección no había sido diagnosticada. Además, el equipo de investigadores descubrió dos posibles casos de transmisión del virus en que estuvieron implicadas personas que, aparentemente, tenían una carga viral indetectable.

Siguen produciéndose numerosas infecciones por VIH entre la población de hombres gays y otros hombres que practican sexo con hombres (HSH). Dichas transmisiones siguen teniendo lugar a pesar de que se dispone de un tratamiento anti-VIH eficaz, que no sólo mejora la salud de la persona, sino que puede, al rebajar la carga viral, reducir también el riesgo de transmisión del virus.

Se cree que una infección reciente por VIH y las infecciones de transmisión sexual no tratadas son factores relacionados con un mayor riesgo de transmisión del virus. Asimismo, hay algunos indicios que sugieren que un número sustancial de infecciones por VIH tiene su origen en pacientes no diagnosticados del virus.

Los estudios realizados con personas heterosexuales han demostrado la existencia de una relación entre una carga viral más alta y un mayor riesgo de transmisión del VIH, así como de una contribución desproporcionada a la propagación del virus por parte de las personas recientemente infectadas. Los datos reunidos de parejas heterosexuales también han evidenciado que el tratamiento antirretroviral puede reducir el riesgo de transmisión del VIH. Sin embargo, los investigadores se han mostrado cautelosos respecto a la aplicación de estos hallazgos a la población de hombres gays.

En consecuencia, un equipo de investigadores de Brighton utilizó información filogenética, clínica y epidemiológica para identificar los factores implicados en los nuevos casos de infección por VIH en hombres homosexuales.

El estudio contó con una población de 1.144 hombres gays que acudieron a un centro de tratamiento del VIH en Brighton entre los años 2000 y 2004. Las personas recibieron un seguimiento cada tres meses y su infección se clasificó como reciente o crónica. También se reunió información sobre carga viral, recuento de CD4, infecciones de transmisión sexual y uso de tratamiento antirretroviral.

Fue posible realizar el análisis filogenético del VIH de 859 personas y el 19% (159) presentaba una infección reciente. Un total de 47 (29%) de las infecciones recientes fueron identificadas como parte de un clúster de transmisiones.
Dicho análisis permitió identificar un único transmisor probable del VIH en 41 casos. Diez de estos transmisores (24%) habían sido infectados por el virus recientemente. Este hallazgo sugirió a los investigadores “que una proporción significativa de las nuevas infecciones tiene su origen en personas cuya infección no está diagnosticada”.

Por otra parte, se encontraron pruebas evidentes de una relación entre una mayor carga viral y un riesgo más elevado de transmisión del VIH. Cada aumento de 1log10 de la carga viral supuso que el riesgo de transmisión del VIH aumentó en un 61% (p= 0,007).

Cuando se examinó con más detalle las cargas virales de los 41 transmisores conocidos, se evidenció que 29 tenían una carga viral superior a 10.000 copias/mL en el momento en que se consideró que tuvo lugar la transmisión. De cualquier modo, dos pacientes presentaron una viremia indetectable en el momento de la transmisión, pero en uno de estos pacientes, la carga viral previa estaba por encima del límite de detección, por lo que los autores sugieren: “La transmisión puede haberse producido realmente con una viremia [carga viral] detectable”.

El tomar un tratamiento anti-VIH estuvo relacionado con una reducción del 96% del riesgo de transmisión del VIH (p= 0,0001). “Este hallazgo respalda la afirmación de que el uso generalizado de la terapia antirretroviral puede producir un descenso de la transmisión”, escriben los responsables del estudio.

No obstante, señalan que el 70% de los 41 transmisores identificados nunca había tomado tratamiento anti-VIH, lo que lleva a los autores a sugerir: “Puede ser necesario el inicio de la TARV antes de lo que recomiendan actualmente las directrices terapéuticas”, para que el tratamiento tenga un impacto poblacional en el freno de la propagación del VIH.

Ninguno de los 41 pacientes transmisores del VIH había interrumpido su terapia en el momento en que se produjo la transmisión. “A menos que vaya acompañado por cambios en el comportamiento de riesgo, la suspensión del tratamiento puede estar relacionada con un aumento de los casos de transmisión. Los médicos tienen que poner de relieve esto a las personas que consideren interrumpir la terapia antirretroviral”, comentan los autores.

El tener una ITS reciente aumentó el riesgo de transmisión del VIH en un 181% (p= 0,0001), lo que viene a respaldar los hallazgos de investigaciones previas.

En el Reino Unido se han producido varias acusaciones y condenas por transmisión “temeraria” o “imprudente” del VIH. Las personas que no informaron a su/s pareja/s de que tenían el virus y realizaron prácticas sexuales sin protección que condujeron a la transmisión del VIH han recibido duras sentencias de prisión. Muchas de estas condenas se basaron en admisiones de culpabilidad del acusado después de que se le presentaran pruebas filogenéticas que, según la acusación, ‘demostraban’ que ellos eran la fuente de la infección.

No obstante, se ha demostrado en los tribunales que el análisis filogenético no puede demostrar que una persona sea la fuente de la infección.

Sin duda, con estos casos en mente, el equipo de investigadores señala: “Al igual que otros estudios filogenéticos, no puede demostrarse la transmisión. Es decir, no es posible decir que una persona A infectó a una persona B, en lugar de que una tercera persona C los infectara a ambos o a una persona intermedia”.

Referencia: Fisher M, et al. HIV transmission amongst men who have sex with men: association with antiretroviral therapy, infection stage, viraemia and STDs in a longitudinal phylogenetic study. Sixteenth Conference on Retroviruses and Opportunistic Infections, abstract, 2009.

Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).

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