Es posible que la fatiga se esté diagnosticando erróneamente como depresión durante la terapia anti-VHC en personas coinfecta

Edwin J. Bernard

La fatiga es más de dos veces más prevalente que la depresión durante el tratamiento anti-VHC (virus hepatitis C) en personas con VIH, según los resultados de un estudio presentado en el II Taller Internacional sobre Coinfección por VIH y Hepatitis C, celebrado en enero en Ámsterdam (Holanda).

La autora principal, la doctora Kristina Jones, del Centro Médico Weill Cornell, Nueva York (EE UU), sugiere que la fatiga está siendo diagnosticada erróneamente como depresión en estas personas y recomienda emplear cuestionarios estándares de modo que el paciente coinfectado pueda ser evaluado y tratado adecuadamente. Sus descubrimientos también sugieren que las personas coinfectadas pueden ser tratadas con seguridad con una terapia anti-VHC a pesar del desarrollo de depresión, siempre que la atención psiquiátrica esté integrada en el cuidado médico.
 
Los efectos secundarios de tipo psicológico de los actuales tratamientos anti-VHC constituyen un motivo frecuente de abandono, a pesar de que existen pocos datos respecto a la prevalencia de depresión y fatiga durante la terapia anti-VHC.
 
Por consiguiente, la doctora Kristina Jones, del Departamento de Psiquiatría, Hospital Presbiteriano de Nueva York, Centro Médico Weill Cornell, preparó un subestudio con 93 pacientes coinfectados por VIH/VHC que se inscribieron en un ensayo prospectivo sobre el manejo óptimo de anemia y neutropenia (en el que se comparaba la reducción de dosis frente al aporte de suplementos de factor de crecimiento) en personas que tomaban interferón pegilado alfa-2b (Viraferon-Peg / Peg-Intron) y ribavirina (Copegus / Rebetol / Virazole).
 
En el estudio se incluyeró un total de 72 hombres (77%) y 21 mujeres (23%), el 43% de los cuales eran de origen afroamericano, un 30% de raza caucásica y un 22% de origen hispano. Los pacientes con un historial de depresión grave (definido como un historial de hospitalización, terapia electroconvulsiva o un historial de intentos graves de suicidio) fueron excluidos, así como los consumidores activos de sustancias.
 
Al inicio, 18 personas (19%) mostraban un historial de depresión, seis (6%) mostraban un historial de intento de suicidio y una (1%) tenía un historial de ideas suicidas. La carga viral del VIH estuvo por debajo de las 400 copias/ml en 68 (73%) personas y la carga viral del VHC estuvo por encima del millón de copias en 46 pacientes (49%).

Fatiga y anemia

Un total de 65 personas (70%) experimentó fatiga durante el estudio, y ésta se desarrolló muy tempranamente (durante la semana 1) en la mayoría de los participantes, produciéndose el pico en la semana 4. La prevalencia de fatiga estuvo fuertemente relacionada con la anemia: de las 44 personas diagnosticadas de anemia, 34 (77%) experimentaron fatiga durante el estudio. Sólo el 20% de las personas sin anemia se quejaron de fatiga, lo que resulta en un aumento de la prevalencia de fatiga de 3,8 veces entre los participantes con anemia frente a los que no la tenían.
 
No se encontró ninguna relación entre depresión y fatiga, y a pesar de que una persona interrumpió el tratamiento anti-VHC prematuramente debido a fatiga, ésta no estuvo estadísticamente relacionada con una interrupción prematura del tratamiento. Además, no se encontró relación entre depresión y anemia: el 27% de los pacientes con anemia tuvo depresión, mientras que el 77% de los pacientes con anemia tuvo fatiga.

Depresión

Un total de 31 personas (33%) fueron diagnosticadas de depresión mediante un cuestionario estándar basado en el Manual Diagnóstico y Estadístico de Desórdenes Mentales (DSM-IV en sus siglas en inglés). De esas 31 personas, 25 (81%) sufrieron tanto depresión como fatiga. El 33% de prevalencia de depresión encontrado en este estudio es similar al 35% de prevalencia de depresión en personas monoinfectadas en terapia anti-VHC (Kraus, 2003).
 
La depresión se desarrolló con más lentitud en comparación con la fatiga, pero en la mayoría de los casos se produjo en la semana 12. De los 31 pacientes que desarrollaron depresión, siete de ellos tenían un historial de depresión y 24 no. Estas observaciones sugieren que en el 77% de los casos se trató de nuevas depresiones.
 
A pesar del 19% de prevalencia de depresión preexistente y a pesar de que hubo un episodio de ideas suicidas, no se produjeron intentos de suicidio ni nadie se suicidó, y la personas que tenía ideas suicidas no abandonó el estudio prematuramente.
 
En total, se produjeron dos interrupciones prematuras debidas a depresión. Sin embargo, la depresión no constituyó un factor de predicción estadísticamente significativo de un abandono prematuro. De hecho, se descubrió que el abandono prematuro estaba relacionado con anemia y neutropenia, pero no con efectos secundarios de tipo psiquiátrico.

“Una cierta sorpresa”

La doctora Jones afirmó en la conferencia que su sugerencia era que todos los pacientes deberían “ser examinados en busca de síntomas de depresión al inicio y a la semana 4, mediante el uso de cuestionarios estándares para detectar depresión”, y añadió que “los enfermeros podrían realizar estos cuestionarios, ahorrando tiempo al médico. Los cuestionarios estándar nos permitirían detectar ese tercio de pacientes que van a sufrir depresión durante el tratamiento y que van a necesitar ser tratados”.
 
Añadió que “mis datos no apoyan la idea de un tratamiento profiláctico contra la depresión, ya que sólo un tercio de los pacientes desarrolla depresión” y esto provocaría un sobretratamiento.
 
También concluyó que sus descubrimientos sugieren que las personas coinfectadas por VIH/VHC pueden ser tratadas con seguridad con terapia anti-VHC a pesar de la aparición de la depresión, “siempre que la atención psiquiátrica esté integrada en el cuidado médico”.
 
La doctora Marion Peters, de la Universidad de California en San Francisco (EE UU), y miembro del grupo de expertos que debatió sobre el escenario los datos de la doctora Jones, añadió que pensaba que se trataban de “datos muy importantes” y preguntó más información a la doctora Jones sobre las diferencias entre fatiga y depresión. “Afirmamos que el 69% de los pacientes [en terapia anti-VHC] necesita antidepresivos”, dijo la doctora Peters antes de preguntar: “¿Se trata simplemente de que somos malos psiquiatras? ¿Estamos confundiendo fatiga con depresión?”
 
La doctora Jones replicó que “el punto crítico del estudio es que es difícil distinguir la diferencia entre fatiga y depresión a menos que se realicen las nueve preguntas necesarias para el diagnóstico de depresión según el DSM-IV. En el momento en que se produce fatiga, el paciente se quejará de estar deprimido. Lo que me resulta fascinante es que creía que serían los pacientes depresivos los que se deprimirían de nuevo, pero no fue así, y eso constituyó una cierta sorpresa”.
 
Referencias: Jones K et al. High prevalence of fatigue and depression in HIV/HCV coinfected patients treated with interferon and ribavirin. 2nd Intl Workshop HIV/HCV Coinfection, Amsterdam, abstract 38, 2006.
 
Kraus MR et al. Psychiatric symptoms in patients with chronic hepatitis C receiving interferon alfa-2b therapy. J Clin Psychiatry 64 (6), 708 – 714, 2003.
 
Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).

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