Las citocinas inflamatorias pueden contribuir a la disfunción endotelial en personas con VIH sin tratar

Kelly Safreed-Harmon

Un estudio publicado en la edición de 15 de diciembre de Journal of Acquired Immune Deficiency Syndromes ha arrojado más luz sobre la relación entre el VIH y la enfermedad cardiaca al examinar los factores relacionados con la activación endotelial.

El estudio encontró unos niveles de activación endotelial superiores a los normales en personas con VIH que no tomaban terapia antirretroviral (TARV), pero no existen indicios de una relación entre activación endotelial y lipoatrofia, que otros investigadores habían sugerido que podía constituir un factor de riesgo de cardiopatía en personas con el virus.

El estudio transversal y observacional, llevado a cabo en EE UU, contó con cuatro brazos: personas con VIH que tomaban TARV y presentaban lipoatrofia (N= 82), participantes con VIH que recibían TARV y no tenían lipoatrofia (N= 50), personas con VIH que no estaban tomando TARV (N= 20) y pacientes control sanos (N= 30). El brazo de control se emparejó en cuanto a la edad y el índice de masa corporal con el de personas con VIH sin experiencia en tratamiento.

Cuando se combinaron los dos brazos de personas con VIH que tomaban TARV y se compararon con el grupo de control, se comprobó que los marcadores de activación endotelial fueron similares. Por otro lado, los participantes con VIH que no estaban recibiendo TARV presentaron unos niveles más elevados de marcadores de activación endotelial que cualquiera de los otros dos grupos, lo que indica que la replicación no controlada del virus puede ejercer un efecto negativo sobre la función endotelial.

El tejido endotelial recubre el corazón y los vasos sanguíneos y, en caso de dañarse, se produce un aumento de la activación endotelial. El consiguiente estrechamiento de las arterias, conocido como arterioesclerosis, es una causa subyacente de los ataques al corazón, las embolias y otros graves problemas de salud.

Existen numerosas preguntas sin respuesta respecto a los mecanismos responsables de la enfermedad cardiaca en las personas con VIH y es difícil determinar cómo se relacionan los distintos factores entre sí. El propio virus parece tener un efecto negativo sobre la salud cardiovascular, y es posible que algunos de los fármacos antirretrovirales empleados para tratarlo aumenten también el riesgo de sufrir esta enfermedad.

En el estudio se midió la activación endotelial mediante tres marcadores biológicos: la molécula de adhesión vascular soluble-1 (sVCAM-1), la molécula de adhesión intercelular soluble-1 (sICAM-1) y el factor de von Willebrand (vWF). El grupo de pacientes sin experiencia en tratamiento mostró unos niveles significativamente mayores de sVCAM-1 y vWF que las personas tratadas con antirretrovirales (p ≤0,05 para ambos marcadores). El brazo que no recibía terapia presentó unos niveles significativamente superiores de los tres marcadores biológicos respecto al grupo de control (sICAM-1 y sVCAM-1: p ≤0,05; vWF: p ≤0,01).

Por otro lado, el estudio analizó también la relación entre las citocinas inflamatorias y la disfunción endotelial en las personas con VIH. Se descubrió que un biomarcador de citocina inflamatoria, el factor receptor soluble del factor de necrosis tumoral-II (sTNFR-II), se relacionaba con los tres marcadores de activación endotelial en el grupo tratado con antirretrovirales (sICAM-1, p= 0,006; sVCAM-1, p <0,001; vWF, p= 0,018). También se halló un vínculo entre sTNFR-II y sVCAM-1 en el brazo sin experiencia en tratamientos (p= 0,026).

El equipo de investigadores señala: “Estas observaciones sugieren que la inflamación desempeña un papel en el aumento de la activación endotelial presente en la infección por VIH y puede explicar el efecto negativo sobre la incidencia [de enfermedad cardiovascular] observada en el (…) estudio SMART”. Se refiere a un estudio sobre interrupción del tratamiento que tuvo que abandonarse de forma prematura porque se descubrió que los participantes en el brazo de interrupción de la terapia corrían un riesgo mayor de sufrir enfermedad cardiaca que las personas que estaban en el brazo de tratamiento continuo.

El estudio sobre la activación endotelial, asimismo, evidenció que los niveles de mieloperoxidasa (MPO, una enzima relacionada con la enfermedad cardiaca en la población general) fueron mayores entre los participantes con VIH que en el brazo de control. Los grupos con VIH, a diferencia del brazo de control, mostraron correlaciones entre los niveles de MPO y sTNFR-II, y entre los de MPO y dos marcadores biológicos de activación endotelial. “La importancia de los niveles de MPO y su relación con otros riesgos de enfermedad cardiovascular pueden ser distintos en la población con VIH y merece una investigación en más profundidad”, afirman los investigadores.

Los autores concluyen que la lipoatrofia no estuvo relacionada con la activación endotelial en su población de estudio, ya que no se encontraron correlaciones entre la grasa en las extremidades y los marcadores biológicos de activación endotelial, y porque éstos fueron similares entre el brazo de pacientes con lipoatrofia que recibían TARV y el formado por personas sin lipoatrofia (pero que también recibían TARV).

Se descubrió que la duración de la infección por VIH, el recuento de células CD4, los niveles de lípidos, los niveles de glucosa y los regímenes antirretrovirales específicos fueron factores no asociados con la activación endotelial y los niveles de citocinas inflamatorias.

Aunque se sigue estudiando el posible impacto cardiovascular de la terapia antirretroviral, los datos disponibles no respaldan la interrupción del tratamiento ni el retraso de su inicio por preocupaciones referentes a la salud cardiaca. Un nivel elevado de carga viral del VIH parece suponer un riesgo mucho mayor para la salud cardiovascular y también es posible que aparezcan infecciones oportunistas potencialmente mortales. A las personas con el virus se las anima a realizar un seguimiento atento de su salud cardiovascular, especialmente si presentan otros factores de riesgo de cardiopatía.

Referencia: Ross AC, et al. Endothelial activation markers are linked to HIV status and are independent of antiretroviral therapy and lipoatrophy. J Acquir Immune Defic Syndr. 2008; 49: 499-506.

Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).

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