Un nuevo avance en la investigación sobre tuberculosis XDR podría conducir a un tratamiento con dos fármacos

Keith Alcorn

Una combinación de dos antibióticos que ya se emplean para el tratamiento de otras infecciones bacterianas podría servir para tratar la tuberculosis extremadamente resistente a fármacos [XDR, en sus siglas en inglés], según informa un equipo de científicos de la Universidad Yeshiva de Nueva York (EE UU) en la edición de 27 de febrero de Science.

El profesor William Jacobs, de la Facultad de Medicina Albert Einstein de la mencionada universidad, cree que si los resultados se confirman en los estudios con humanos que empezarán este año en Sudáfrica y Corea del Sur, “este descubrimiento podría constituir uno de los avances más prometedores en la investigación sobre la tuberculosis desde que se descubrió la isoniazida, lo que resulta muy emocionante”.

Actualmente, el tratamiento de las formas de tuberculosis que presentan resistencia a varios fármacos resulta largo, presenta toxicidades y, a menudo, obliga a aislar al paciente. Algunos ciclos de tratamiento pueden prolongarse dos años.

En los casos de tuberculosis XDR, la situación es aún más compleja, ya que los pacientes han adquirido o desarrollado una forma de tuberculosis que es resistente a la mayoría de los fármacos antituberculosos de segunda línea, por lo que las probabilidades de curación son peores que en los casos en que el patógeno sólo es resistente a isoniazida y rifampicina (la definición estándar de multirresistencia a fármacos).

En los últimos años, se han registrado casos de tuberculosis XDR en 45 países, detectándose las tasas más elevadas en Europa del Este, Asia y Sudáfrica.

El brote en Sudáfrica ha despertado especial preocupación por su aparición en personas con VIH y los profesionales sanitarios que las atienden.

El estudio realizado por la Facultad de Medicina Albert Einstein pretendía determinar si era posible hacer que el Mycobacterium tuberculosis fuera susceptible a un antibiótico de la familia de los betalactámicos. Esta clase de antibióticos, en la que se incluye la penicilina, no ha demostrado ser activa frente a Mycobacterium tuberculosis porque éste contiene una enzima, denominada betalactamasa, que bloquea la actividad de esta familia de fármacos.

Los inhibidores de la betalactamasa se desarrollaron para contrarrestar los efectos de esta enzima, presente en numerosas bacterias y cuya propagación se ha visto incrementada desde la introducción de los antibióticos. La betalactamasa del Mycobacterium tuberculosis es especialmente difícil de contrarrestar: dos inhibidores de la betalactamasa resultan ineficaces contra él.

Sin embargo, el ácido clavulánico, el único inhibidor de la betalactamasa aprobado por la Agencia de la Alimentación y el Medicamento de EE UU (FDA, en sus siglas en inglés), provoca una inhibición irreversible de la enzima, por lo que se examinó la actividad de la combinación del antibiótico betalactámico meropenem con dicho ácido frente a 13 cepas de tuberculosis XDR y cepas de laboratorio del bacilo de la tuberculosis no resistentes a fármacos.

La elección de meropenem se produjo después de hacer una prueba exhaustiva de los antibióticos betalactámicos y resultar ser el fármaco con mayor potencial para inhibir el crecimiento de Mycobacterium tuberculosis. Se probó en combinación con el clavanulato en cultivos celulares y se alcanzó una cura esterilizante en 9-13 días. La combinación fue igual de eficaz en cepas susceptibles y resistentes a fármacos.

Si se logra replicar estos resultados en humanos, el empleo de estos dos fármacos podría simplificar el tratamiento de la tuberculosis resistente a fármacos, reduciendo el total de medicamentos necesarios de seis a dos, afirmó el profesor John S Blanchard, de la Facultad de Medicina Albert Einstein.

El Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de EE UU (NIAID, en sus siglas en inglés), copatrocinador del estudio, se halla en conversaciones con los fabricantes para conseguir una formulación del clavanulato adecuada para los estudios [en la actualidad, se encuentra únicamente coformulado con amoxicilina]. El primer ensayo está previsto para este año en Corea del Sur y contará con 100 pacientes. Mientras tanto, la Facultad de Medicina Albert Einstein llevará a cabo un segundo ensayo en colaboración con la Facultad de Medicina Nelson Mandela en Durban (Sudáfrica).

Los actuales esfuerzos por encontrar unos mejores tratamientos para la tuberculosis resistente a fármacos se centran en el desarrollo de antibióticos de nuevas familias. De hecho, ya hay fármacos con novedosos mecanismos de acción en ensayos de fase II.

No obstante, los investigadores se muestran entusiasmados con la posibilidad de reducir la duración del tratamiento antituberculoso de primera línea. Ahora mismo, los pacientes deben tomar cuatro fármacos durante 2 meses y, posteriormente, dos medicamentos durante otros 4-6 meses.

“Apreciamos un enorme potencial para tratar no sólo los casos de tuberculosis XDR, sino los casos rutinarios de esta enfermedad”, afirma el profesor Brian Currie, de la Facultad de Medicina Albert Einstein, quien dirigirá los estudios previstos en Sudáfrica.

Referencia: Hugonnet JM, et al. Meropenem-clavanulate is effective against extensively drug-resistant Mycobacterium tubeculosis. Science. 2009; 323: 1.215-1.218.

Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).

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